Entre la confrontación grave y el acuerdo necesario

En los más recientes días hemos vivido una tensión mayúscula, fuera de serie, como hace seis sexenios no habíamos visto. Por un lado, quienes están de acuerdo con las posiciones de la llamada Cuarta Transformación; por el otro, aquellos que ven malas señales por todos lados, e incluso algunos plantean un colapso del actual régimen, así de tremendo.

En medio de ellos, existen señales ominosas contra médicos, enfermeras, afanadores y demás trabajadores del sector salud, quienes han sufrido denuestos, ataques y hasta discriminación por parte de los mexicanos por estar en la primera línea de fuego contra el virus de todos tan temido.

Algo terrible, ya que en otros países los encuaretenados salen a los balcones para tributarles aplausos y hasta dedicarles canciones, aquí los menospreciamos y agredimos como ha sucedido en Jalisco, Oaxaca y Tamaulipas, no obstante que 329 de ellos han sido contagiados de coronavirus.


Por cierto, los gobernadores de Jalisco, Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León han lanzado una amenaza, más que un llamamiento, para un nuevo pacto fiscal, ya que ellos aportan más dinero a la federación del que reciben. Según Enrique Alfaro, el mandatario al que apoya la mafia de la Universidad de Guadalajara, encabezada por los hermanos Padilla, mientras Jalisco aporta el 7 por ciento del PIB a la federación, únicamente recibe el 2 por ciento de participaciones. Algo que sucede con la mayoría de las entidades importantes. Hace 30 años Nikito Nipongo decía que el entonces DF aportaba el 11 por ciento y se le retribuía con el 4 por ciento.

Por cierto, el rector aparente de la U de G, Ricardo Villanueva, ha dicho que el 51 por ciento de los que tienen Covid-19 en Jalisco se debe a que lo trajeron de fuera. Sugiere hacer lo que plantea el ignorante gobernador de Nayarit, Antonio Echavarría, quien sellará la frontera con Jalisco y Sinaloa. Algo que en la globalización suena a la época medieval.

Mientras la Conago, igual que otras instituciones brillan por su ausencia, y los mandatarios de las entidades donde el PAN mangonea quieren más recursos porque si no estarán en gravísimos aprietos en momentos que alza la ola de la enfermedad, hay llamados a casi derrocar a López Obrador. Ante los cuales, se deslindó rápidamente Felipe Calderón, pero dijo que en 2022 tratará que se lleve a la revocación de mandato de Andrés Manuel.

Alguien que hizo de inmediato suya la propuesta de los cuatro jinetes de la repartición de presupuesto fue, claramente, Gustavo de Hoyos, el siempre rijoso líder de la Coparmex. No olvidemos, como menciona Álvaro Delgado en su artículo del martes 14 en El Heraldo de México, en el sexenio de Luis Echeverría, Andrés Marcelo Sada quiso tirar al hombre de Los Pinos, según le confesó el empresario más tarde a Porfirio Muñoz Ledo. Y es que los millonarios siempre han ansiado el manejo político.

En este panorama, apareció un editorial del Financial Times, donde se convoca a líderes de la iniciativa privada, gobernadores y partidos a oponerse al “desastre” que es López Obrador. Incluso dicen que México podría ser la próxima Venezuela y se lanzan contra Evo Morales- derrocado sin que hubiera pruebas de que hizo trampa en las elecciones de su país- y Dilma Rousseff. Señala el semanario inglés que en los países citados todo concluyó en ruinas económicas y políticas, algo que puede suceder en México.

No dicen que la situación es gravísima en Bolivia con una presidenta espuria (Jeanine Añez) y en Brasil con un Jair Bolsonaro que ha mandado quemar el Amazonas y gobierna con los militares y sus hijos para hacer negocios mil.

Henry Kissinger, en The Wall Street Journal, afirma que  la pandemia va alterar para siempre el orden mundial, que Estados Unidos no será ya más el líder, China y Rusia pasarán a determinar el rumbo del planeta y que es hora de defender los principios occidentales democráticos. Lamento grave de este gran invasor del mundo a sus 96 años.

En Chile, asombrosamente, los jóvenes que protestan y quieren la caída de Sebastián Piñera, se han dado a la tarea de desinfectar el metro, ayudar a los pasajeros con gel,  regalándoles cubrebocas y apoyando a los ancianos que suben al transporte. Lo que ha traído como resultado que muchos compatriotas quienes pensaban que los chavos eran agitadores, hoy los ven como salvadores de la república.

En México ni Morena ni otras agrupaciones han salido a la calle para ayudar a la población, sólo para fastidiarla como un prescindible youtuber.

Por fortuna, un grupo de intelectuales: Agustín Basave, José Woldenberg, Rolando Cordera, José Ramón Cossío y otros más lanzaron la iniciativa para que haya un acuerdo nacional con tres puntos: todos los recursos necesarios para el sector salud, acuerdo estado- empresas para salvar la mayoría de los empleos y no a la austeridad sino ampliación del gasto.

Propuestas sensatas que debe recoger Andrés Manuel.

  1. En el pasado artículo dije torpemente que en Estados Unidos habían muerto 15 millones de personas en lugar de 15 mil. Gravísimo error que hizo me dieran de zapes amigos entrañables: Arturo Sandoval, Eduardo Ibarra, Antonieta Barrón y Héctor Cortés León. Gracias a ellos y una disculpa a los demás.

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