La Avenida Juárez y el Paseo Bravo representan puntos de tensión entre diversas organizaciones de comerciantes informales por una falta de regulación de los espacios para laborar, como ocurrió el viernes en el Estadio Cuauhtémoc, cuando se registró una balacera que dejó una persona sin vida.
Así lo apuntó Xihuel Sarabia Reyna, representante de la Unión Popular de Vendedores Informales 28 de Octubre (UPVA), quien, ante esa circunstancia, urgió al gobierno capitalino a regular dichas áreas de trabajo y evitar que se genere otro conflicto violento.
El señalamiento fue hecho durante la movilización que la UPVA llevó a cabo este lunes, con una marcha que partió del Mercado Hidalgo hasta el zócalo y posteriormente Casa Aguayo, con la finalidad de exigir justicia por la muerte de su compañera Arely Ruiz, de 30 años, víctima de la balacera en la disputa por espacios para “franeleros” que dejó, además, tres heridos, afuera del Estadio.
En entrevista durante la manifestación, Sarabia Reyna subrayó que los alrededores del Cuauhtémoc no son el único foco de conflicto, ya que la Avenida Juárez y el Paseo Bravo concentran un centenar de vendedores que compiten por áreas para laborar. Mencionó que la ausencia de reglas genera vacíos de autoridad y propicia enfrentamientos entre agrupaciones populares.
En este contexto, el dirigente insistió en la urgencia de que las autoridades municipales ejerzan gobernabilidad y garanticen el Estado de Derecho en la asignación de espacios de venta, de modo que se eviten sucesos violentos como el del fin de semana. Asimismo, pidió que no se desplace a la UPVA de los lugares donde han trabajado históricamente, ya que, aseguró, sus agremiados dependen del comercio ambulante para el sustento familiar.
De forma paralela, representantes de la agrupación Doroteo Arango, que participó en el enfrentamiento con la 28 de Octubre, ofrecieron una conferencia en la que también solicitaron al ayuntamiento asumir el papel de mediador para evitar nuevos conflictos entre las distintas organizaciones de vendedores informales.
La UPVA, especialmente, reclamó justicia para Arely Ruiz y responsabilizó a miembros de Doroteo Arango de detonar armas de fuego en la pelea por los espacios de trabajo. Los inconformes demandaron sanciones para los autores materiales de la agresión y urgieron a que el violento episodio no se utilice como pretexto para cancelar las mesas de diálogo previamente pactadas con el gobierno estatal, cuyo objetivo es definir los futuros espacios laborales para los comerciantes populares.


