El auge del comercio electrónico reconfigura el consumo en Puebla y desplaza parte del gasto hacia plataformas que tributan y concentran utilidades fuera del estado, mientras los centros comerciales locales cargan con el costo de sostener empleos, servicios e infraestructura. Andrés de la Luz, director de la Asociación de Centros Comerciales de Puebla (Acecop), cuestionó que una porción creciente de las compras abandone la economía local para beneficiar a intermediarios digitales y cadenas foráneas.
El representante del gremio sostuvo que la narrativa que presenta al comercio electrónico como solución incuestionable omite los problemas cotidianos de los consumidores, desde bloqueos logísticos hasta entregas que no corresponden a lo que se ofreció. “Hoy todo el mundo está cargado al comercio electrónico, pero hay momentos en que el producto no puede llegar o no es lo que esperabas”, expuso. Frente a ese escenario, subrayó que las tiendas físicas ofrecen certeza básica: el cliente ve directamente lo que compra y sabe a quién reclamar.
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De la Luz admitió que las plazas también explotan la permanencia del consumidor en sus instalaciones para inducir más gasto, mediante estrategias de entretenimiento y experiencia que convierten el tiempo libre en oportunidades comerciales. Señaló que el reto para el sector es lograr que el cliente no perciba de inmediato el peso del desembolso y vincule su visita con actividades recreativas, desde tomar un helado hasta asistir a eventos en los pasillos. En sus palabras, se trata del “arte” de quitarle plumas al gallo sin que lo note, hasta que incluso pida que le quiten más porque se siente cómodo.
El dirigente de Acecop insistió en que la diferencia central está en dónde se queda el dinero. Ir a un centro comercial o a un local establecido genera inversión, empleo e impuestos en Puebla, mientras que buena parte del consumo digital termina en empresas ubicadas en otros países. Aunque aceptó que el comercio en línea también mueve transporte y comisiones para intermediarios, llamó a ser mesurados y a replantear los hábitos de compra: “si vas a comprar un producto en comercio electrónico, compra dos en el comercio establecido”, planteó. Afirmó que así se mitiga el impacto de la digitalización del consumo sobre los negocios locales y se sostiene una base fiscal y laboral que hoy descansa en el comercio formal de la entidad.


