A sus 97 años, don Ángel Molina Xalcualco llama al reconocimiento y a la reivindicación de los combatientes indígenas que lucharon y vencieron en la Batalla del 5 de mayo, como fue el caso de su bisabuelo Manuel Molina, un coronel reconocido por el presidente Benito Juárez y el general Porfirio Díaz como primer combatiente del Ejército de Oriente en las heroicas batallas del 5 de mayo de 1862 y del 2 de abril de 1867. Su llamado no queda sólo en lo histórico sino que se posiciona en el presente. Para él, es necesario que los gobiernos y las sociedades reconozcan a los pueblos indígenas por el papel que han desempeñado, y la forma en que han sido olvidados a lo largo de los tiempos.
Durante una entrevista desde su casa en Tetela de Ocampo, sentado en su sillón y rodeado por el vasto legado que le heredó el propio coronel Manuel Molina, el oriundo de la comunidad de Tatoxcac reflexiona sobre lo ocurrido hace 160 años en los fuertes de Loreto y Guadalupe, cuando las tropas nacionales vencieron al ejército francés, considerado el más aventajado de su época.
“El gobierno parecía que había olvidado al pueblo indígena, hasta el actual que ha sido receptivo. Nosotros quisiéramos que les pusiera mejores servicios a los indígenas, como en las ciudades: buenos centros de salud con especialistas, caminos no abandonados sino pavimentados, centros de trabajo para mejorar su economía, muchos aspectos que carecen los indígenas”, dice don Ángel.
Acompañado en la entrevista por su hija Amparo Molina Bonilla y Luis Eduardo Torres, presidente de la Sociedad de Defensores de la República Mexicana y sus Descendientes A.C., el también militar como su padre y su abuelo lamentó que “todavía” a los indígenas los discriminen por su modo de hablar, de vestir y por la forma en que conservan su lengua y su cultura materna.
“Es importante reconocer a quienes participaron en la batalla, están en el olvido, y aunque el gobierno da apoyos eso es una mínima parte”, estima el también profesor jubilado, nahuatlato y promotor cultural por la reivindicación de comunidades históricas y héroes indígenas de la Sierra Norte de Puebla.
Sobre la gesta del 5 de mayo, señala que como mexicanos y amantes de la libertad, es importante hacer ese recuerdo cada año: conmemorar o recordar a los hombres que dieron su vida entonces y a los que no dieron su vida, pero lucharon por defenderla. “Mi papá me contaba, porque yo no conocí a mi bisabuelo Manuel Molina, un indígena de Tatoxcac, Zacapoaxtla, un indígena como yo, que él organizó una compañía de hombres de ese y otros barrios de Zacapoaxtla para formar la Quinta Compañía Única de Zacapoaxtla y junto a las cuatro compañías de Tetela –de Ocampo- y una de Xochiapulco formaron el Sexto Batallón de Guardias Nacionales”, recuerda memorioso.
Orgulloso acota que la mayoría de los integrantes del batallón eran indígenas de la Sierra Norte. Acota que al llamado del presidente Benito Juárez algunos líderes de la región organizaron las fuerzas y cómo eran indígenas mucha gente lo siguió como fue el caso de Juan Francisco Lucas, su bisabuelo y otros más que llegaron a Puebla para comenzar la defensa del sitio.
“Decía mi papá que Manuel Molina y su compañía tuvieron el honor que el general Negrete los colocara en la primera línea para enfrentar al invasor francés y así lo hicieron, fueron los primeros en recibirlos y rechazarlos en la primera oleada. Siguió la batalla, lo que la historia relata”. Recuerda que su bisabuelo legó a su familia diversos documentos y objetos que guardó de esa batalla como una bandera de la Quinta compañía única de Zacapoaxtla, la cual se conservó y ha pasado de mano en mano por diferentes generaciones. “Ahora la tenemos aquí: ya está muy gastada y descolorida, por el tiempo, más de 150 años”. Apunta que él y su familia están orgullosos de ser descendientes de Manuel Molina, de “nuestro bisabuelo, quien fue reconocido por el presidente Benito Juárez, quien le hace un reconocimiento por haber estado en la primera línea, en la batalla”.
Al respecto, Luis Eduardo Torres señala que don Ángel es un referente en varias comunidades serranas por la lucha que ha hecho por la reivindicación de las comunidades históricas de la región. Recuerda que como su bisabuelo Manuel Molina y su padre, don Tomás Molina, combatiente de la Revolución Mexicana, don Ángel también tuvo formación militar desempeñándose como miembro del Cuerpo Guardias Presidenciales en la época de Manuel Ávila Camacho. “Hay un legado amplio en esa vocación de servir a México y a la patria. Sus ancestros lo hicieron en la actividad militar, y don Ángel lo hizo en la enseñanza, mérito que tuvo en varias comunidades de la Sierra Norte y en la capital”.
Acota que sobre la participación de los pueblos indígenas en la Batalla del 5 de mayo hay testimonios del presidente Benito Juárez, del general Porfirio Díaz y de personajes como Juan Francisco Lucas, uno de los tres Juanes – al lado de Juan Nepomuceno Méndez y Juan Crisóstomo Bonilla- conocido como el “patriarca de la sierra” que reconocen a Manuel Molina como “el primer gran combatiente” de la gesta.
Sin embargo, lamentó que no sea reconocido pues “no hay una calle que siquiera lleve su nombre”, por lo que si no es por los esfuerzos de personajes como don Ángel Molina, su hombre hubiera quedado en el olvido “como ha ocurrido durante 160 años”. En ese sentido, destacó el papel que jugaron los contingentes indígenas, pues fueron la base militar, política, social y económica de los liderazgos regionales que la historia recuerda hoy.
Torres ahonda que otros municipios como Cuetzalan, Iztacamaxtitlán o el propio Zacapoaxtla que tienen a sus héroes locales y por la situación de ser indígenas no son tomados en cuenta, por lo que es buen momento para reflexionar y tratar que la historia dé el lugar que les corresponde y los reconozca por su defensa de México.
Por tanto, consideró necesario reivindicar social e históricamente la participación de los pueblos indígenas, que tuvieron un papel no secundario sino central: “sin ellos, la historia no se hubiera contado de esta forma”. Considera que si bien hay una deuda, la actual administración federal ha volteado a escuchar a las comunidades por lo que confía que las autoridades puedan ser receptivas y hacer justicia histórica y social para estos grupos sociales que fueron centrales en los procesos históricos que conformaron el México de hoy.
Sobre la Sociedad de Defensores de la República Mexicana y sus Descendientes A.C. explica que se trata de organización cultural gestada en 2014 que agrupa a descendientes de combatientes del 5 de mayo de 1862 y de otras gestas heroicas, inspirada en la organización homónima surgida en 1856, esta vez con un perfil social para fortalecer la identidad social y nacional, abarcando temas de equidad, de valorización del agave pulquero, bebida tradicional de México; y colaborando con otras organizaciones.
En ese sentido, refiere que apenas el 6 de abril se firmó un convenio de colaboración con la Presidencia de la República a través de la Coordinación de Memoria Histórica y Cultural de México para dar a conocer el patrimonio de la asociación civil integrado por documentos, libros y correspondencia inédita de Miguel Hidalgo, de Agustín de Iturbide para el capitán Juan Nepomuceno Bonilla, en la parte final de la consumación de la Independencia, así como información de los tres Juanes de la Sierra que participaron en la heroica batalla de Puebla. También se conserva información de los capitanes Tomás Molina Rosales y Roberto Quiroz, además de un fondo dedicado a temas educativos a partir de los profesores Constantino Molina, Ángel Molina y de Roberto T. Bonilla.
“Ángel Molina es un referente moral, por su labor militar, educativa y por reivindicar a la lucha social, preservando los testimonios históricos de su familia y su comunidad”, destaca. Como ejemplo, recuerda su trabajo de transcripción de las memorias del coronel Lauro Luna que da cuenta de la participación de Tetela y Xochiapulco en la segunda intervención francesa; o la forma en que en 2011 aportó las pruebas históricas para decretar como Heroica a Tetela de Ocampo, sin ser reconocida la labor que hizo al lado de su esposa Soledad Bonilla Arellano, también descendiente de combatientes.
Para cerrar, don Ángel Molina, quien próximamente aparecerá en el documental Voces de la Sierra, hace una reflexión: “que no olviden su historia, que no olviden de dónde vienen, que no olviden sus raíces y que conserven la memoria histórica de sus pueblos, pues cada pueblo tiene sus personajes importantes que hicieron algo por sus habitantes. No olviden su procedencia, y traten de mejorar su memoria. Luchen por la cultura de México, por el bien de ellos y del país”.
