Miércoles, junio 23, 2021

Recomendamos

Colombia: República o democracia

-

-

- Anuncio -

“La burguesía victoriosa de los Droit de l’Homme consumó ciertamente la República, pero no la democracia”.

Robert Michels, Los partidos políticos I.

- Anuncio -

En los ámbitos del poder económico sumergidos en las lides políticas suele jugarse con los conceptos de la teoría política en afán básico de confundir a la población sobre la naturaleza de los conflictos sociales que se suscitan en las disputas por el poder político de un país. Una de las más difundidas confusiones es la que desvela Robert Michels en el epígrafe: república no es sinónimo de democracia. La diferencia más visible es que la primera alude a la forma de gobierno u organización del poder público, mientras que la segunda, es régimen político. La otra diferencia, que busca ocultarse mediante la confusión de conceptos, es la contradicción intrínseca que existe entre democracia como doctrina política fundada en el principio de igualdad social de los ciudadanos, y la estructuración económico capitalista de la sociedad -dada en la legislación constitucional laboral- que establece el trabajo asalariado, la disputa perenne de los derechos laborales de los trabajadores, y con ello, las desigualdades económicas entre la población; es decir, se trata de planos de discusión distintos: democracia es una categoría política; liberalismo una categoría económica. En su tiempo, Marx y Engels, en el Manifiesto del partido comunista, hablaron del ascenso de la burguesía como clase social dominante y señalaron que tras la caída del feudalismo como formación económica: “En su lugar se estableció la libre concurrencia, con una constitución social y política adecuada a ella y con la dominación económica y política de la clase burguesa”. Es decir, el dominio social de las élites se asienta en dos factores: la organización de la sociedad sobre la base del trabajo asalariado, que les garantiza dominación económica; y, la organización del poder público mediante la división de poderes -división del trabajo- que les ha garantizado dominación política. La vigencia del capitalismo acredita que el liberalismo económico se ha sostenido con la república, no con la democracia. El problema de nuestro tiempo es que las formas de organización económica y política de las sociedades entraron en fase degenerativa que nos arrastra, indefectiblemente, a escenarios dantescos de convivencia social que degradan la naturaleza humana, ponen en gran riesgo la viabilidad de nuestra permanencia en el planeta, y debe hallarse una solución para contenerlos.

De acuerdo con el Profesor William I. Robinson, de la Universidad de California, la distribución de la riqueza mundial presenta este panorama:

Los niveles de polarización social global y la desigualdad registrados en la actualidad están en niveles sin precedente. En 2018, el 1 por ciento más rico de la humanidad controló más que la mitad de la riqueza del mundo mientras el 80 por ciento más pobre tuvo que conformarse con apenas 5 por ciento. Estas desigualdades socavan la estabilidad del sistema, mientras crece la brecha entre lo que el sistema produce o podría producir y lo que el mercado puede absorber. (La Jornada: Crisis capitalista y control social).

- Anuncio -

Intentando mantener la vigencia de esta forma de organización económica del mundo, surgen discursos que juegan con los conceptos políticos. En El Salvador se acaba de hacer una protesta pública cuyo texto dice: La Universidad Centroamericana…condena el irrespeto a la ley por parte de la nueva Asamblea Legislativa en su acción de destituir y remplazar a los magistrados de la Sala de lo Constitucional, pues dinamita la independencia de los poderes del Estado, propia de una democracia. La actuación de los diputados oficialistas confirma el temor de que el respaldo popular expresado en las urnas fuera utilizado para concentrar el poder en el Ejecutivo. Este discurso muestra una asociación interesada de los conceptos políticos pues mientras, por un lado, juzga y liga “la independencia de los poderes del Estado”, como “propia de una democracia”; por otro, en marcado contraste, asocia “el respaldo popular expresado en las urnas” con “concentrar el poder”. ¿Dónde está la democracia, dónde la república?

Un discurso similar ha sido recientemente utilizado aquí, por el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar, dentro de la polémica suscitada por las suspensiones otorgadas contra la Ley de la Industria Eléctrica y el cuestionamiento hecho por el presidente Andrés Manuel López Obrador sobre la independencia de los jueces que las concedieron: Que no haya duda. El #ConsejodelaJudicaturaFederal seguirá garantizando que las y los jueces federales actúen con independencia, autonomía y libertad. La #IndependenciaJudicial y la división de poderes son parte esencial de la democracia constitucional. Como se advierte el ministro asocia, también, los conceptos de independencia judicial y división de poderes -son parte esencial, dice- con la democracia constitucional. Este formato discursivo tiene base en dos circunstancias específicas: uno, el interés socioeconómico que se representa o defiende; y, dos, la estructura constitucional de la república, o sea, la división del poder del Estado. En México, nuestras referencias constitucionales sobre democracia establecen: La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno. (Artículo 39); Será democrático, considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo. (Artículo 3, fracc. II, inciso a).

Estas disposiciones establecen una concepción de la democracia donde el papel político central y protagónico en la definición y alcance de las categorías de nación, poder público, y gobierno lo tiene “el pueblo”. Por su origen etimológico populus, pueblo, es sinónimo de ciudadanía. Como noción sociológica, pueblo, es el conjunto de personas que pertenecen a las clases sociales trabajadoras, en contraposición a las clases pudientes económicamente. En la estructura constitucional del Estado mexicano, a la categoría de “república representativa” le sigue el calificativo “democrática” (artículo 40); no somos, por tanto, una “república democrática”. Esa estructura, permite la renovación de los poderes Legislativo y Ejecutivo mediante el voto ciudadano directo (artículo 41); pero no la del tercero de ellos, el Judicial, cuya cabeza en las repúblicas son las cortes supremas de justicia. Consecuentemente después de una elección popular sólo cambian los integrantes de aquellos dos poderes, y éste último se convierte en el refugio de las fuerzas políticas derrotadas electoralmente porque los ministros fueron designados a propuesta de los anteriores presidentes en turno.

La defensa del orden económico dominante es causa de una grotesca paradoja política: el único poder público -el Judicial- que no dimana del pueblo, por no haber sido electo, se escuda en esa confusión conceptual entre democracia/república, no sólo para conservar ese coto de poder, sino para volcarlo contra el proyecto político que el pueblo eligió en las urnas al votar por la opción partido/candidato que obtuvo el triunfo en los comicios constitucionales. Al esgrimir el argumento de la independencia del poder judicial, alzándola y oponiéndola frente al Ejecutivo y Legislativo, intencionalmente, parecen querer llevar esa confusión al extremo de hacer pensar a la población que la división de poderes equivale a la existencia de tres repúblicas, una de las cuales dominan mediante el poder judicial, con el que buscan someter y controlar a los otros dos poderes del Estado que sí fueron electos mediante sufragio. La cruenta represión y el sufrimiento del pueblo colombiano ilustra con gráfico horror que Colombia es una república, pero no una democracia. ¿Dónde está la Defensoría de Derechos del Pueblo?, ¿la Fiscalía de la República?, ¿o el poder judicial federal de ese país, protestando por la masacre que el gobierno de Iván Duque perpetra contra la población indefensa? La masacre del pueblo asesina la democracia; mantener la república, conduce la organización del poder público hacia la brutalidad de la tiranía.

- Anuncio -
- Anuncio -

Últimas

Anuncia regidora de Deportes aprobación para rehabilitar la Alberca Semiolímpica y una Pista de Tartán

Tehuacán. Antes de que concluya la actual administración se espera concluir la rehabilitación de la Pista de Tartán de la Unidad Deportiva Norte, así...
- Anuncio -