Coleccionistas: el arte novohispano tiene un contenido apasionante que otros artes no tienen

El arte novohispano tiene una trascendencia no solo estética sino de historia y de pasión, es decir, tiene un contenido apasionante que otros no tienen, aseveró el coleccionista y estudioso del arte virreinal José Antonio Presedo Gálvez, quien al lado de Pilar Pinto Miñana, constituyen la galería de anticuarios Carteia Fine Arts de Madrid.

Ese contenido apasionante, señaló Pilar Pinto, se contrapone con la idea general de que el arte colonial no tiene calidad porque no llega a ser arte italiano. “Hemos estado cansados de escuchar ese discurso, por lo que hay que erradicarlo. Creo que si hay algo que rompe con todo es que el arte colonial tiene fuerza, historia y calidad”, sentenció.

Agregó que es necesario difundir esta manera de ver al arte novohispano para hacer un nuevo público que pueda mirarlo con nuevos ojos. “Hay que empezar a contarlo desde esta otra perspectiva, que es una sensibilidad evidente del siglo XXI y debe estar presente en todos los museos del mundo”.


Días atrás, invitados por el Museo Amparo en el marco del programa de Estudios de la colección permanente, Presedo Gálvez y Pinto Miñana ofrecieron la conferencia El coleccionismo institucional del arte virreinal: problemáticas, desafíos y situación actual.

En ella, la historiadora del arte y conservadora, y el geógrafo e historiador, hablaron sobre la labor de los coleccionistas y corredores de arte, que se conciben a sí mismos como “marchantes de arte, de manera llana y clara”.

José Antonio Presedo expuso que tras las relaciones que hicieron con instituciones internacionales de Europa y América en sus primeros viajes, intuyeron que había un interés y una curiosidad por el arte virreinal.

“Teníamos un conocimiento aceptable de la materia, pero nos dimos cuenta que era un campo del coleccionismo con futuro, con personas que creían en él”, dijo y completó que para darle salida a ese interés primigenio se hicieron de una forma de trabajo profesional y seria.

Para ello, continuó, su labor se planteó con ser conscientes de la problemática de la obra antigua y de su selección, para que las piezas a ofrecer completaran colecciones existentes. Para ello, señaló que uno de los ejes de Carteia Fine Arts de Madrid sigue siendo la calidad de la obra y que ésta aporte a la colección un grado de información sobre el área.

Otro aspecto, añadió, es el estado de conservación de la obra, que sea lo más aceptable posible y que llegue a un nivel de exigencia. Para lograrlo, comentó que colaboran con especialistas que los ayudan en la conservación, limpieza y conocimiento técnico. “El proceso es una manera sencilla enfrentarnos a la obra estudiarla y saber cuál es u importancia para que acabe en una colección importante”.

Presedo Gálvez completó que un tercer aspecto es la legislación que afecta a los territorios implicados en su quehacer, en su caso España, un país “que es restrictiva pero justo”, pues las obras determinantes no salen del país. Al mismo tiempo, dijo que al ser internacionales sus clientes, revisan si hay acuerdos binacionales y cómo se pueden solventar. “Somos exigentes y legales para que las piezas puedan ser exportadas”.

En su turno, Pilar Pinto recordó que en 2009 notaron “un creciente interés en el área que los sorprendió”, por lo que decidieron trabajar en torno a los desafíos que les planteaba el renglón más de allá de encontrar piezas. “Fue satisfactorio empezar a trabajar desde este campo, que para muchos no era una realidad”.

Apuntó que una de las problemáticas a la que se enfrentaron eran los numerosos casos de robo. En su caso, tomaron como premisa que toda obra de arte que aparecía fuera de sus ámbitos de acción tenía que contar con algo importante: la procedencia. “Las piezas tienen que ser claras en eso para evitar estos tristes problemas, sobre todo ante la legislación que ha cambiado siendo más restrictiva y protectora. México es un ejemplo de legislación calcada de la española para evitar este tipo de expolio”, resaltó.

La historiadora del arte expuso que teniendo claros estos problemas y asumiendo un trabajo de rigor y seriedad, comenzaron en 2013 con la galería y a buscar qué piezas podrían resultar del interés y encajar en el perfil de sus clientes, que los llevó a conocer colecciones, a sus curadores y a saber en qué áreas de interés trabajan para identificar qué obras podrían encajar en un sitio específico.

José Antonio Presedo y Pilar Pinto coincidieron que el coleccionismo privado no estatal como el que hace el Museo Amparo tiene una labor importante: el de la difusión del patrimonio. “El interés de alguien que luego se transforma en la exhibición es de los puntos más generosos en esta dinámica internacional”, opinaron.

Agregaron que el hacer esta labor, además de ser un negocio, es algo que los apasiona. De paso, destacaron que, en México, se hace una labor de investigación importante que sirve para dar sustentos teóricos importantes en el mundo.

“México es un ejemplo inspirador de cómo se trabaja el campo en el país. España siempre ha tenido interés sobre el tema, pero no hay tanto expertos en el área. Recientemente, el Museo del Prado. Hay que destacar que en México es admirable el trabajo previo, por lo que sería una gran aportación que se siga manteniendo esa línea y que se formen personas que pueden difundirla”, concluyeron los directivos fundadores de la galería de anticuarios Carteia Fine Arts de Madrid.