Lunes, julio 22, 2024

¿Coincidencia, karma, o censura?

“…Mercurio, el dios de comerciantes y ladrones, clases que nosotros hemos separado y que la antigüedad, a lo que parece, colocaba en la misma categoría. Alejandro Dumas.

Lo que son las cosas. Cuando escribes un artículo de opinión sobre Inseguridad pública y procesos electorales el 22 de abril, no esperas que pasados algunos días los ladrones de autopartes te lleguen a quitar, en la nocturnidad de las más o menos 20:20 horas del 8 de mayo, dos llantas de tu vehículo y te lo dejen caído sobre el asfalto; una casual salida a poner las bolsas de basura en el lugar en que las recoge el carro de limpia, impidió que hurtaran las cuatro. Ciertamente no se trata de sucesos que tengan conexión lógica forzosa. Por tal razón, bien pueden pensarse tres posibilidades que intenten explicar el hecho con meridiana lógica: la mera coincidencia, el karma, o una censura por lo escrito.

Si el robo se debió a una simple coincidencia en la que te toca, como cualquier ciudadano de a pie, ser presa de la inseguridad pública, ni modo; habrá que esperar a que el Inegi haga de nuevo la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana para manifestarle nuestra percepción de la misma y engrosar la estadística. La posibilidad que fuera una cuestión derivada del karma, es fácilmente desechable por varias razones: antes había escrito dos artículos sobre el tema, fuera de tiempos electorales claro está, sin consecuencias karmáticas; es sabido que algunas empresas recurren a la delincuencia con la finalidad de incrementar sus ventas, ganancias, o para hacerse de clientela. Recuerdo que, hace algunos años, el gobierno de entonces sacó la Junta Local de Conciliación y Arbitraje del vetusto edificio de la 7 Norte y 12 Poniente, trasladándola a una plaza comercial cercana al Parque Ecológico. La plaza tenía cajones de estacionamiento con tarifa de cobro, pero las calles aledañas estaban libres; los abogados que acudían ahí a ventilar sus asuntos laborales optaron por estacionar sus vehículos en la calle para ahorrarse el costo del estacionamiento que, por la asiduidad al lugar, se les convertía en una renta. Los cajones quedaban subutilizados diariamente. Alguien tuvo la idea de utilizar los servicios “profesionales” de los ladrones de autopartes y ocurrió el milagro: el estacionamiento de la plaza se llenó en automático diariamente.

Pensar en el robo de las llantas como una reprimenda provino de la actuación misma de los ladrones: la puntualidad, dirección y contundencia del ataque llevado a cabo a pesar de que, en el mismo lugar, había estacionados otros vehículos de mayor categoría y valor económico -que supones el atractivo principal para los ladrones- dio a pensar que el interés directo se centraba en el mío, como si tuvieran encomienda. Todavía me resisto a pensar que se trate de un acto de censura por lo escrito en tal artículo pues, a pesar de los años, no he alcanzado el rango de opinante distinguido. A diferencia de varios que lo dicen por falsa modestia yo sí creo, sinceramente, que ando en el rango de los tres o cuatro lectores; así que lo que pueda opinar no tiene la difusión ni los alcances necesarios para apantallar a nadie con este gran éxito ni, mucho menos, que vaya a darme el estatus de algo así como un influencer electoral cuya opinión tan difundida pudiera ir en detrimento o en favor de algún candidato.

También puedes leer: Campaña electoral de miedo

El sentido de mi búsqueda como opinante de asuntos sociales gira en torno a una pregunta que hago invariablemente al grueso de la población, ¿qué tipo de sociedad queremos construir? La búsqueda de esa respuesta es la que amerita la opinión de todo mundo y, una sana discusión colectiva es la que puede ayudarnos a su mejor comprensión para responderla con mayor conocimiento de causa. El tema de la inseguridad pública, por su propia naturaleza es resbaladizo desde el momento mismo en que para su análisis se desea establecer el punto de partida, la premisa mayor, el presupuesto lógico, de su adecuado conocimiento. Quedaron atrás los viejos moldes ideológicos que centraban en la pobreza todas las causas motivadoras de las conductas antisociales al descubrirse que la criminalidad es ese lumpen que se incrusta en todos los estratos económicos de la sociedad, haciéndola su modo de vida en afán de acumulación de riqueza. Este sería su objetivo central. La gradual consecución del objetivo le proporciona capacidad económica, estatus social y relaciones políticas, como ingredientes necesarios para arribar a la fase superior: la delincuencia organizada. Son ya clásicas en el territorio nacional las zonas habitacionales de muy alto valor económico que cuentan entre sus residentes tanto a empresarios, como a políticos y, también, a delincuentes.

En tiempos previos a la jornada electoral, que los candidatos de la oposición levanten como parte de su oferta política y arenga partidista la bandera del combate a la inseguridad pública, los hace entrar y transitar por ese camino resbaloso al que nos referimos. Los vuelve monotemáticos, reflejando el desconocimiento integral que tienen sobre la problemática de la población a la que aspiran a gobernar en el país, estado o municipio por el que compiten. Discuten públicamente sobre diversos problemas aislados sin encontrar su interconexión lógica, sus causas y posibles soluciones reales como parte de la complejidad que representa la realidad social de cada ámbito. Esta carencia obstaculiza sus posibilidades de construir un proyecto social para ofrecer a la ciudadanía votante. Por esta razón concurren a los debates frente a los demás candidatos prácticamente desarmados argumentalmente, lo que les obliga a recurrir a los ataques directos contra los que aparecen como punteros en los sondeos demoscópicos. Ponen tal ahínco en ello que se olvidan de expresar -o no las quieren plantear- cuáles son las virtudes propias que los hacen mejores candidatos que aquellos a los que intentan humillar frente al electorado. La rijosidad que muestran al contender por un cargo público, subliminalmente, los asemeja a aquello que dicen querer combatir.

Cuando Bill Clinton era aspirante a la presidencia de Estados Unidos, usaba una lacónica frase para cuestionar a sus contrincantes electorales: “El diablo está en los detalles”. Allá y aquí, los políticos de viejo cuño se acostumbraron a sostener en campaña electoral que “si el voto popular me favorece” llegando al cargo “haré” esto, aquello, y lo demás; intencionalmente omitían el detalle de decir cómo lo lograrían, parapetándose en la elevada filosofía del aforismo que dice que en la guerra y en el amor todo se vale. Durante muchísimos años, bajo régimen de partido único y de la alternancia democrática, la política en México se caracterizó por esa dualidad de los candidatos que, al buscar el voto, prometían muchas cosas y, llegados al cargo, jamás regresaban ni a saludar a quienes los habían elegido. En las actuales circunstancias, Clinton volvería a cuestionar a los candidatos que ofrecen combatir la inseguridad pública presentándose, ante los electores, más como símil de superhéroes que como aspirantes a funcionario de carne y hueso que debe ponderar las relaciones entre criminalidad, autoridad y corrupción, para poder establecer el “cómo” de su oferta electoral, pues, en la ausencia de este pequeño detalle está el diablo en las promesas de campaña.

La realidad poblana in situ está exhibiendo dolorosamente esta cruel paradoja que refleja bien las contribuciones que cada formación partidista va aportando a la descomposición social que lacera la convivencia degradándola a una simple coexistencia de la población, permeada por una deshumanizada inseguridad pública. Para ofrecer una idea de convivencia humana no enarbolan proyecto social ni propuesta electoral. Suponer, o dar por sentado, que la reacción de autoridad frente al hecho consumado de la criminalidad es suficiente para combatirla, es no ver más allá de la nariz. Acudir a la propaganda mediática del victimismo puede allegar adeptos o votantes compadecidos, pero de ninguna forma llena ese vacío programático. Una lógica elemental indica que utilizar el problema de la inseguridad como oferta para contender en la elección de un cargo público requiere, necesariamente, de su crecimiento contra la población, a la que luego se le pedirá el voto. Es un silogismo carente de ética indicativo de que se concurre a la disputa de los cargos públicos más con la idea de acercarse al erario que de proponer un proyecto de organización social que cuestione de raíz el fenómeno de la inseguridad.

La diversidad de pensamiento frente a la vida y la altura de miras con que se actúa, distinguen socialmente a los individuos. El respeto a la libertad de expresión permite el diálogo civilizado en esa búsqueda del tipo de sociedad que se desearía construir para el bienestar de todos. Sé que la autocrítica y la pena no campean por esos lares. Por tanto, la decisión última la tendrá la ciudadanía que vote el 2 de junio. Si acaso esta última idea fuere la hipótesis que explicara de mejor manera el hecho narrado, de todos modos, expreso mis respetos a quienes hayan tenido la ocurrencia y, desde luego, a los que la llevaron a cabo.

Heroica Puebla de Zaragoza, a 13 de mayo de 2024.

JOSÉ SAMUEL PORRAS RUGERIO

Temas

Más noticias

Con éxito, se efectuó el Open Tennis Tour Tlaxcala 2024

Este domingo se efectuó con éxito el Open Tennis Tour Tlaxcala 2024 en el estadio de la hacienda Soltepec, ubicada en el municipio de...
00:05:59

Exhiben pueblos de Cholula cómo basurero sigue contaminando a cuatro meses de estar cerrado

A pesar de que desde hace cuatro meses el relleno sanitario intermunicipal de San Pedro Cholula no recibe ninguna descarga,  la basura acumulada desde...

Últimas

Últimas

Relacionadas

Más noticias

Con éxito, se efectuó el Open Tennis Tour Tlaxcala 2024

Este domingo se efectuó con éxito el Open Tennis Tour Tlaxcala 2024 en el estadio de la hacienda Soltepec, ubicada en el municipio de...
00:05:59

Exhiben pueblos de Cholula cómo basurero sigue contaminando a cuatro meses de estar cerrado

A pesar de que desde hace cuatro meses el relleno sanitario intermunicipal de San Pedro Cholula no recibe ninguna descarga,  la basura acumulada desde...

Oculta Angon información de la sobreexplotación de agua en Cocoyotla, acusan

El movimiento que defiende el agua de San Matías Cocoyotla acusó al ayuntamiento de San Pedro Cholula, que preside la panista Paola Angon Silva,...