Concluye Ciudad mural con 95 intervenciones en Azumiatla, La Margarita y La Resurrección

FOTO: esimagen / Daniel Casas

21 artistas locales y 21 de otros estados que estuvieron cerca de 20 días “inmersos” con tres comunidades –siendo 14 artistas por cada una de las sedes–, para realizar 95 murales con mil 566 litros de pintura y 900 aerosoles aportados por una marca mexicana, e intervenir, al final, un total de 3 mil 750 metros cuadrados de superficies.

Esa es la numeralia del proyecto Ciudad mural, Puebla que desde hace 10 años impulsa el Colectivo Tomate y que este año trabajó en las juntas auxiliares de San Andrés Azumiatla y La Resurrección, así como la unidad habitacional La Margarita, apoyados por el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla, así como de la Secretaría de Cultura federal.

En cada una de ellas, señaló Salvador García, director del Colectivo Tomate, el proceso en general fue todo un reto por la complejidad de trabajar en tres sedes simultáneamente que fueron arropadas por un festival.


Ello, completó, porque Ciudad mural Puebla no solo un proyecto de intervención sino una serie de actividades artísticas que abarcaron música, conciertos, obras y talleres que generaron movimiento en las comunidades.

“El trabajo tiene que ver con el Colectivo Tomate que tiene un componente comunitario, un equipo entregado que gana la confianza de la gente y hace que las rejas puedan ser abiertas para que la comunidad pueda conocer las propuestas de trabajo y se animen a participar”, dijo durante una conferencia de medios.

Acotó que otro componente es la selección de artistas, pues se define por su propuesta de trabajo, así como como su disposición, experiencia y capacidad para trabajar con la comunidad y poder dialogar e interpretar las historias para después ser plasmadas en su obra mural.

Algo importante, notó García, es la inmersión de los artistas en los lugares de trabajo, pues “se tienen que meter en las comunidades en las que se trabaja, tienen que convivir y desarrollar actividades para conocerlas a fondo, algo que va acompañado de otras actividades como ir a museos, conocer el entorno y platicar con cronistas que empapen del sentido de lo que pase en la ciudad”.

El director del Colectivo Tomate señaló que cada uno de los lugares a intervenir tiene particularidades que se tomaron en cuenta. En La Resurrección, por ejemplo, dijo que hay “un profundo sentido de resistencia que se refleja en su narrativa”, a la par de que, si bien existen “profundas raíces indígenas”, hay manifestaciones culturales como los chavos punk quienes se integran y mantienen a la vez una forma de organización tradicional.

San Andrés Azumiatla, notó, es una comunidad campesina que se encuentra en una etapa de transición con “temores e incertidumbres, pues están siendo comidos por la mancha urbana y ellos perciben que su situación rural cambia”.

En a Margarita, en cambio, hay “orgullo de la comunidad por sus orígenes”, el ser una unidad habitacional formada con gente trabajadora, con obreros que siguen arraigados a esa identidad.

Salvador García, quien adelantó que este fin de semana abrirán tres murales, concluyó que la apuesta del proyecto es dejar ver que la “colaboración entre sociedad civil, la iniciativa privada y lo público puede dar resultados que detonen otros procesos de mejora” en la comunidad.