Viernes, agosto 19, 2022
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Cinco priistas ya piensan en la candidatura a edil de la capital en 2018

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Un acuerdo inicial que hay en la coalición Va por México, es que en la sucesión de 2024 la candidatura a gobernador sería para el PAN y en especial para el edil Eduardo Rivera Pérez; mientras que la nominación para la alcaldía de la capital correspondería al PRI. Por esa razón, ya hay cinco priistas que se han empezado a apuntar para buscar la posible postulación.

Es un pacto no formal, que surgió a principios de 2021, como una manera de que cuajara la alianza entre el PAN y el PRI en torno al proyecto de Eduardo Rivera Pérez de llegar por segunda vez a la presidencia municipal de la capital. Inicialmente habría sido impulsado por el actual alcalde de la ciudad de Puebla, como una manera de amarrar la participación del tricolor al lado del blanquiazul, luego de que ambas fuerzas políticas enfrentaron décadas de rivalidad.

Ahora ha trascendido, que Rivera Pérez estaría buscando modificar ese acuerdo de palabra proponiendo que el candidato a sucederlo en la alcaldía de la Angelópolis pudiera ser un miembro de la sociedad civil, particularmente un empresario, bajo el argumento que así se evitaría cargar con el desgaste en imagen que tienen el PRI y el PAN, junto con el tercer aliado que es el PRD.

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Se sabe que entre los principales liderazgos del PRI no ha gustado esa idea por dos razones:

Primero: por la oportunidad del tricolor de regresar a pelear una plaza de gran relevancia en el estado. En el hipotético escenario de que el PRI ganara la alcaldía de la ciudad de Puebla en 2024, significaría un reposicionamiento que salvaría al partido de la marginalidad electoral.

Segundo: porque les parece que atrás de la propuesta de Rivera se estaría escondiendo la intención de postular a “un lobo vestido de piel de oveja”, es decir impulsar a un panista o un integrante del Yunque, la organización secreta de la ultraderecha, bajo la idea de que es un ciudadano sin militancia partidista y que representa una propuesta “ciudadana”. Es decir, sería una candidatura de engaño.

Por eso los principales liderazgos del PRI no han quitado “el dedo del renglón” y cada vez que se tiene la oportunidad, le recuerdan al equipo político del edil capitalino del acuerdo inicial del reparto de las dos principales candidaturas en el estado de cara a los próximos comicios locales. Como una condición para que puedan reeditar la alianza electoral de hace un año.

¿Quiénes en el PRI estarían, desde ahora, apuntándose para buscar la posible candidatura a la presidencia municipal de Puebla?

Entre los que estarían interesados destacan cinco nombres:

Jorge Estefan Chidiac, el coordinador de los diputados locales del PRI. Es el personaje que tiene más relaciones con las cúpulas del tricolor y del PAN, lo que le facilitaría buscar amarrar su postulación desde el ámbito de las dirigencias nacionales de ambos partidos.

Tiene en su contra que nunca ha sido candidato en una elección competida. Siempre ha obtenido cargos directos o de legislador por la vía plurinominal, o en distritos de la Mixteca poblana en la época en que eran bastiones del PRI. Por tanto, no se le ve con mucha fuerza para enfrentar el potencial electoral de la 4T.

Néstor Camarillo Medina, el presidente estatal del PRI. Tiene a su favor el ser el dirigente de mayor cercanía con el presidente nacional del tricolor, Alejandro Moreno Cárdenas, quien directamente lo impulsó a convertirse en el presidente estatal de dicho instituto político.

No juega a su favor que es un personaje ajeno a la capital y que no congenia con muchos líderes del PRI. Aunque con el paso de los meses, ha demostrado mucha resistencia para dirigir al partido en un escenario de adversidad.

Lázaro Jiménez Aquino, es diputado federal y es parte de la cúpula nacional priista. Tiene mucha relación con Manuel Velasco Coello, ex gobernador de Chiapas, un político cercano a la 4T y al mismo tiempo, sigue teniendo influencia en ciertos sectores del PRI.

En contra tiene todo. Fue parte del círculo de confianza del “góber precioso”, es decir del ex gobernador Mario Marín Torres, que está preso en Quintana Roo y es el culpable directo del desprestigio que sufre el PRI en el estado de Puebla, sin contar que es considerado en el ámbito nacional como uno de los priistas más aborrecidos.

Lucero Saldaña es una mujer con una importante trayectoria como senadora –en un par de ocasiones en que ha sido parte del Congreso de la Unión– y defensora de los derechos de género. Nunca ha enfrentado escándalos de corrupción o de abusos de poder. Tiene una estrecha relación con figuras del PRI, como es Emilio Gamboa Patrón o Claudia Ruiz Massieu Salinas.

Una fuerte desventaja es que nunca ha enfrentado una elección reñida.

Blanca Alcalá Ruiz, es diputada federal e integrante del Comité Ejecutivo Nacional del PRI. Ya fue edil de la capital y su gestión acabó bien calificada por la ciudadanía. Le tocó enfrentar y sortear el acoso del entonces gobierno de Mario Marín Torres, que hizo hasta lo imposible para que en 2010 la priista no fuera candidata a la titularidad del Poder Ejecutivo estatal.

Entre sus negativos, es que en 2016 cuando contendió por la gubernatura contra José Antonio Gali Fayad no supo construir una candidatura atractiva y un equipo de campaña sólido. Se le vio como una aspirante débil y sin rumbo.

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