El cantautor chileno Benjamín Walker cruzó un umbral que cambió su proceso creativo y que le empujó a sí mismo a escribir y a componer de una manera más visceral, menos adornada y embellecida. Con ello, su música se suma a un nuevo paradigma: aquel que llama a no limitar la experiencia a la razón, sino a luchar por la libertad que lleve a cada uno a ser lo que quiera ser.
Este jueves 12 de agosto a las 17 horas, el músico pisará Puebla para presentarse en Casa de Cultura de manera gratuita con foro limitado por las condiciones sanitarias marcadas por el Covid-19, no obstante tendrá una transmisión virtual en vivo por las redes de la Secretaría de Cultura de Puebla. Estará en la ciudad, luego del concierto ofrecido días atrás en el Foro Indie Rocks de la Ciudad de México.
“Mi música va muy ligada con mis procesos internos y personales, me encontré con la canción y el oficio como una disciplina para ir sanando, escribir por necesidad existencial”, señala Walker al teléfono, durante una entrevista. Agrega que en esta etapa, le hace sentido ver la evolución de su música que tiene una maduración y evolución muy personal, ligadas a su propia evolución y procesos personales.
En ese camino, abunda, se impulsó a escribir de otra manera, una más visceral, derivado de la ansiedad del encierro por el Covid-19, que incluso le llevó a votar planes ya establecidos, y le obligó a sí mismo a ser más franco con su forma de hablar con la canción. “Fue un umbral que me gustó mucho cruzar, aprendí mucho de ese proceso, hay un antes y un después de escribir letras a raíz de la pandemia”.
Benjamín Walker, autor del disco Brotes que le llevó a estar nominado a tres importantes categorías en los Premios Pulsar, refiere que esta manera de acercamiento con su oficio va en el mismo sentido de un paradigma que se expresa de forma espontánea y posterior a eventos y a crisis sociales y económicas.
Apunta que ello se refleja en la historia del siglo XX, en donde no fue raro que, tras periodos de guerras o crisis económicas, hubo grandes expresiones culturales que abarcaron la emocionalidad como un elemento importante para vivir. Incluso, distingue que este elemento es algo que está en boga en su generación.
“Se llama a no limitar la experiencia a la razón sino a hacernos cargo de nuestras emociones, de quienes somos. Vivimos un paradigma que como nunca antes lucha por la libertad de que cada quien pueda ser quien crea ser, y eso tiene que ver con nuestras emociones… Es una reivindicación de las emociones como algo importante sobre todo en un periodo hostil como el que vivimos, en donde no hay empatía y hay mucha violencia”.
Esa manera de crear, destaca Walker, no le impide crecer musicalmente. Ello, porque hoy en día la industria musical ha evolucionado, pues la tecnología ha democratizado la difusión de la música y de músicos independientes como él. Ahora, continúa, ya no se habla de un solo nicho, una sola audiencia o que sean los grandes sellos lo que dicten lo que pase en la música, sino que existe una relación más directa entre el artista y su audiencia.
“Como artista independiente he podido tener el control absoluto de mi contenido artístico y de las razones por las que escribo. Me he mantenido siendo muy sincero de lo que hablo, no teniendo que vivir en contracciones que eran de otra época”, confía el autor de temas como Dejar y amar.
Por último, señala que para finales de este 2021 aparecerá su tercer disco de canciones inéditas en el que se incluyen temas como La vuelta de los días, el cual esperó ver la luz pues fue producto de un “proceso raro” pues fue compuesto antes de la epidemia y antes del revuelta popular de Chile de 2019, momento en el que “cambiaron los sentidos comunes y se abrieron procesos, en donde el mundo cambió dos o tres veces, por lo que es un disco que se siente como de dos épocas atrás”.
No obstante, concluye guardándose para sí el nombre del álbum, es un material que “ha envejecido bien” y que empata con sus propios procesos, que son largos, que no se detienen y responden a sus propios tiempos.

