Martes, agosto 16, 2022
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Chile: La clase trabajadora en la nueva Constitución

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Del conjunto de artículos aprobados hasta ahora por el pleno de la Convención hay dos que interpelan directamente a la clase trabajadora. Por una parte, está el artículo respecto a la participación de los trabajadores, a través de sus organizaciones sindicales, en las decisiones de la empresa /1 y, por otra, el de libertad sindical.

Varios en el mundo sindical ven en el primero de estos artículos un avance en la democratización de las empresas, y la vida económica del país. El problema, sin embargo, es que no se advierte que cualquier tentativa de incorporación de las y los trabajadores en la dirección de las empresas en el marco de las relaciones capitalistas de explotación es una política reformista que en lo único que puede derivar es en una práctica burocrática de cooptación de las dirigencias sindicales y colaboración de clases en favor de la burguesía.

Por más que los trabajadores cuenten con representantes en la dirección de las empresas, en la práctica estas siguen supeditadas a las leyes de la acumulación capitalista y a los estrechos márgenes de la legalidad burguesa. Las buenas intenciones de quienes asuman tal responsabilidad chocarán constante e indefectiblemente con la realidad económica y política de la sociedad burguesa, el riesgo de la cooptación y la colaboración de clase se harán cada vez más presentes.

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Siendo el objetivo de la política socialista el velar por la independencia política de la clase trabajadora, su participación en la dirección de las empresas solo tiene sentido como una medida de fuerza contra sus explotadores: los capitalistas, confrontando así abiertamente los fundamentos de la propiedad privada y el poder burgués. Es, por tanto, una medida coherente dentro de un período revolucionario. Más allá de él, trabajadores y trabajadoras no tienen nada que hacer en la dirección de las empresas.

El segundo artículo permite la sindicalización y la negociación colectiva en distintos niveles, ya no solo a nivel de empresa. También abre la posibilidad de impulsar huelgas en torno a los temas que los trabajadores estimen convenientes, más allá de estrictas reivindicaciones salariales y condiciones laborales. Las organizaciones sindicales podrán darse su propia normativa, fines y actividades, sin intervención de terceros.

Se trata sin duda de un avance importante ya que, y a diferencia del primer artículo, la libertad sindical permite que trabajadores y trabajadoras avancen hacia nuevas formas de organización y lucha, con un alcance mayor al actual, como por ejemplo la negociación por rama.

Así, de aprobarse la nueva Constitución, con este artículo se abre la posibilidad de mejorar las condiciones de organización y lucha de la clase trabajadora, fortaleciendo sus grados de unidad en el terreno de la lucha económica, marcada hasta ahora por la atomización, debida en parte a la legislación que consagra la actual Constitución, que limita precisamente la actividad sindical al nivel de empresa.

Además, la libertad sindical constituye una reivindicación coherente con el estadio actual de la lucha de clases en el país. Si bien la lucha sindical por la defensa de los salarios, la jornada laboral o la mejora en las condiciones laborales no contraviene directamente el orden político social burgués, esto no quita su relevancia para la clase obrera en su conjunto.

Así, con luces y sombras, la Convención Constitucional avanza. Y aunque la iniciativa no se encuentra en el terreno de los trabajadores, el artículo sobre libertad sindical genera mejores condiciones para la intervención de la clase trabajadora en la escena política con una perspectiva autónoma.

Depende de los sectores de avanzada de la clase trabajadora aprovechar esta oportunidad para levantar una política de masas que permita despejar las ilusiones del democratismo ciudadano de las clases medias profesionales, alinear al conjunto de la clase trabajadora en torno al derecho a la libertad sindical y disputar con política propia el plebiscito del próximo 4 de septiembre.

1/ El artículo dice: «Los trabajadores y trabajadoras, a través de sus organizaciones sindicales, tienen el derecho a participar en las decisiones de la empresa. La ley regulará los mecanismos por medio de los cuales se ejercerá este derecho.»

 

Los Desafíos del Capital Mundial a los Pueblos*

El capital mundial con su estrategia neoliberal demuestra ser incapaz de generar vida digna, más aun produce lo que se conoce como capitaloceno, es decir el anuncio de colapso a del planeta por múltiples factores de la civilización dominante.

El colapso ya está presente para los pobres del mundo como guerras contra los pueblos desde los imperios y las oligarquías nacionales, y no sólo la guerra en Ucrania señalada hasta el exceso como ”máxima guerra” que usa la persuasión para manipular la opinión general en el mundo y para confundir la paz con pacificación armada. Es también el resultado de la depredación de la naturaleza, llevada a crisis insolubles si se sigue el afán de ganancias.

Una estructura social global de acumulación se superpuso a las estructuras sociales nacionales y las transformó, siendo su núcleo una nueva relación capital-trabajo.

La economía global integra a las economías locales en sus cadenas de producción, finanzas y distribución, mientras que más trabajo se convierte en subcontratado y flexibilizado, y los trabajadores se vuelven apéndices alienados de las redes globales.

Surge una nueva “clase excluida” de trabajadores no absorbidos por la economía capitalista y son desempleados que engrosan un ejército global de reserva laboral como migrantes y desplazados que presionando al salario al competir con los pocos que sí son asimilados a la economía global. Esto ha empeorado la pobreza en los pueblos del sur, pero también en el seno de las metrópolis del capital   financiero. La guerra por la energía y los suministros, agravada por la pandemia y el armamentismo ha puesto a la clase trabajadora de Europa en una situación que se parece a los padecimientos de los trabajadores de América Latina, y los migrantes asiáticos y africanos que intentan refugiarse en la Europa deslumbrante la padecen doblemente.

Ninguna potencia económica ejerce un dominio absoluto, así lo quiera encubrir el militarismo estadounidense que depende de sus aliados sumisos OTAN y Comando Sur. El despegue de China tampoco es irreversible, sus crisis son las del capital.

Por ello todo está sujetado a nuevas formas de control social represivo y autoritario y a una opresiva deshumanización cultural e ideológica. La cultura del capitalismo global significa la militarización, el control policiaco cotidiano con el paramilitarismo y los mercenarios como criminales a sueldo de gobiernos y capitalistas. Ellos catalogan a quienes cuestionan el orden dominante, como locos, atrasados, “conservadores”, anarquistas o terroristas.

Los trabajadores de la economía global son tratados como componente subcontratado, no como elementos internos de las empresas. El trabajo es reducido a un insumo igual que cualquier otro recurso que necesita ser totalmente flexible.

A pesar de que las actuales guerras y el reacomodo de bloques capitalistas aparentan una vuelta al nacionalismo burgués, lo cierto es que ningún estado nación tiene capacidad de resolución a los conflictos del capital mundial y de sus bloques económicos y geopolíticos.

Las rebeliones y revoluciones en cada país, siendo posibles y necesarias, no son suficientes para enfrentar la crisis del mundo capitalista, patriarcal, racista colonial y depredador, La transformación del sistema mundial solo puede ser obra de la articulación regional y mundial de los movimientos de todas las expresiones de la clase trabajadora y las comunidades de emancipación de hombres y mujeres, de jóvenes y mayores, de pueblos originarios ancestrales y todas las diásporas étnicas y culturales.

Necesitamos deliberar para que los movimientos y pueblos tejamos una agenda de acciones antisistémicas, con una crítica radical contra el mundo dominado por la explotación,

la guerra, la opresión y la  depredación.

Construir al sujeto social de las luchas del mundo no puede confiarse a las burocracias, ni a los protagonismos individuales que mediatizan las luchas.La digna acción articulada es la tarea revolucionaria del periodo contra el sistema.

* Editorial de la revista Comunera número 57 de mayo de 2022.

Cambiar el mundo

 

Se cambia el mundo

cuando se brota para él,

cuando se cae maduro

y se espera una boca

que muerda y cicatrice

los nidos rotos

y el abandono de savia.

Así cambia la tierra:

arar y arar su polvo,

mojar cada semilla,

levantar la espiga,

florecer las mañanas

y alumbrar a los luceros

al compás de mil grillos,

con el parpadear de las luciérnagas.

 

Ricardo Landa

 

www.elzenzontle.org

[email protected]

[email protected]

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