Certeza en los tiempos que vivimos

Cartas a Gracia 

La “certeza en los tiempos que vivimos” podría no ser compartida por algunas y algunos senadores ante los que compareciera Esteban Moctezuma Barragán, titular del despacho educativo del gobierno en turno. Después de una documentada exposición en la que, al iniciar, rechazara la invitación para quitarse el cubre bocas -cortesía que le formulara el presidente de la cámara en turno-, señalando que tendría que predicar con el ejemplo porque esa será la práctica que deberán emular niñas, niños, adolescentes, maestras y maestros, para el regreso a clases cuando sea posible […] y lo mejor es el ejemplo, por eso es que no me lo quito. El propósito de la educación es modelar a las personas para el desempeño de una función social”, mencionó el secretario citando a Vasconcelos; además, exaltaría la actuación de las y los docentes y, aludiría tangencialmente a madres y padres de familia (para muchos los verdaderos héroes de una jornada que ya se extiende por más de siete meses). Llegaría lo bueno a cargo de algunas y algunos legisladores, quienes, después de ensalzarlo, esbozaron algunas críticas que recogeré en esta carta que te envío por medios digitales y que te llegara el domingo 18 de octubre de un año lleno de incertidumbre, Gracia. 

Tras que Esteban llamara a construir los siguientes 100 años de nuestra educación pública porque lo mejor de la educación está por venir”, frase con la que concluyera su intervención, tocaría el turno a las preguntas que formularían las y los senadores iniciando con Emilio Álvarez Icaza Longoria y, acto seguido, con Juan Manuel Fócil Pérez. El primero representante independiente y, el segundo miembro de la bancada del casi extinto Partido de la Revolución Democrática; el representante de Tabasco, rebatiría la frase con la que, como te comenté previamente, Moctezuma Barragán concluyera su intervención; Fócil estimaría que a la fecha no habría “mejorías en el sistema educativo” y remataría Gracia, parafraseando que sí, que posiblemente lo mejor está por venir porque hasta ahora la “Secretaría de Educación se ha visto superada por la pandemia y, por si fuera poco, el proyecto de presupuesto de egresos plantea recortes entre otros, a las escuelas normales y, a la capacitación de maestros”, críticas en las que tiene razón y en las que abundaré más tarde. 

La ruta la había trazado previamente Álvarez Icaza. El Senador iniciaría reconociendo los arrestos del Secretario y de la dependencia para enfrentar las crisis y aprovecharía para pedirle que fuera “el conducto para agradecer a todas las maestras y maestros de este país por su esfuerzo”, en clara referencia a las y los docentes de las escuelas públicas, en las que se había formado, señalando: “yo soy hijo de la educación pública, laica y gratuita”; pero, tras la gentileza, vendrían las alusiones al segundo informe del titular del ejecutivo federal, de quien señalaría: “solo mencionó cuatro veces la palabra educación, solo cuatro veces […]  asociadas con la idea de las transferencias financieras”, transferencias -aludiría- “que no suficientes para garantizar derechos y menos el derecho a la educación”. Álvarez dejaría el “texto” y las cifras que no pudo explicitar, para que fuesen revisados por el equipo del secretario.    


Puntualizaría citando a Paulo Freyre: “la verdad, lejos estamos de garantizar la construcción de hombres y mujeres libres y quiero subrayarlo, por ejemplo, en el presupuesto de egresos de la federación hay 13 programas que en mi opinión son básicos y que no van a recibir presupuesto”; análisis al que llegaría seguramente revisando el Anteproyecto de Egresos de la Federación 2021. La letanía incluiría a las escuelas de tiempo completo (básicas para compensar la alimentación de NNA ubicadas en zonas deprimidas, fundamentalmente indígenas, lo mismo que los salarios complementarios para personal docente y administrativo); la educación indígena; la educación migrante del que –señalaría -se suspendería la educación preescolar; la desaparición del programa de reconstrucción de escuelas afectadas por el sismo del 2017, y del que diría, que tiene a muchos niños sin aulas; y, la disminución de la matrícula de educación media superior. Remataría reclamando la asignación de clave presupuestal que tiene a más de 10 000 docentes de telebachillerato sin cobrar desde hace más de seis meses.

Fócil no se quedaría atrás. A las críticas anteriores sumarían mucha más; entre ellas, resaltaría el señalamiento de la prevalencia de los intereses sindicales -en la reforma al Artículo 3º del 2019-, “a la calidad educativa y al beneficio de las niñas y los niños”; pero, señalaría, continúan las inconformidades del magisterio que apoyó “esas reformas”. Preguntaría al secretario si la SEP conoce los resultados de las clases transmitidas por televisión y, le espetaría que, en Tabasco, “según datos de Coneval, […] solo 20.7% de los hogares tienen acceso a internet y 24% tiene una computadora en casa”, razón que impide la efectividad de las clases en línea e incluso el envío de correos electrónicos. Especificaría que la reducción del 95% del presupuesto destinado a las escuelas normales daría como resultado una cantidad de 227 pesos por alumno para el próximo ciclo escolar.

Los señalamientos continuarían y la respuesta de Esteban Moctezuma, de la que daremos cuenta la próxima semana Gracia, daría pie a nuevos interrogantes; por ejemplo, la de incluir el presupuesto de las escuelas de tiempo completo al Programa La Escuela es Nuestra, que entrega recursos para el mantenimiento y construcción de espacios educativos, rubro que disminuiría en un 50%, los de por sí raquíticos 10 mil millones de pesos asignados a 200 mil escuelas. No cabe duda, el “camino al infierno está sembrado de buenas intenciones”.