Lunes, junio 24, 2024

Cementera Cruz Azul: 17 años sin cumplir acuerdos para resarcir daño ambiental

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Cementera Cruz Azul cumple 17 años de violar el acuerdo firmado con gobierno del estado y pobladores para evitar la catástrofe ecológica que se vive la región de Tecamachalco, Palmar de Bravo y Quecholac. Habitantes advierten que tampoco han sido cumplidas las obras prometidas de salud y la rehabilitación de viviendas que presentan fisuras y cuarteaduras provocadas por las detonaciones en sus tareas de explotación del subsuelo.

La organización EcoTuzuapan y habitantes de la región advirtieron que ahora el Ejido Tecamachalco y las pocas tierras de cultivo en la zona que rodean a la cementera están en peligro ante amenazas de despojo por un posible intento de expansión de la empresa también llamada CYCNA de Oriente S.A. de C.V.

A pesar de que el Acuerdo de Cumplimiento firmado el 9 de enero de 2007 — por la administración de Mario Marín, la cementera y la asociación civil Tecamachalco, Palmar de Bravo y Quecholac (TPQ AC), establece la clausura definitiva de la planta cementera Cruz Azul ante cualquier incumplimiento, la empresa sigue de pie al kilómetro 16 de la carretera.

De nada han servido las denuncias anuales de ambientalistas, activistas y pobladores sobre el incumplimiento de la Cementera, ni los Puntos de Acuerdo de Diputados que reconocen que Cruz Azul contamina y pone en riesgo la Reserva de la Biósfera de Tehuacán–Cuicatlán, además de causar daños y devastación de suelo y agua persisten. Nada ha prosperado.

Daños incalculables, el impacto de la cementera desconocido a la fecha

Durante la reforestación que integrantes de la organización EcoTuzuapan llevan a cabo cada junio — mes del Medio Ambiente — ambientalistas denunciaron que los daños a la salud y medio ambiente son incalculables, pues en la región sólo se viven los efectos directos del “Monstruo” sobre un territorio al que consume y una población cuya muerte por enfisema pulmonar crece, que tiene daños en las cosechas y sufre sequía.

El acuerdo, cuya copia consta en esta casa editorial, establece que el Gobierno del Estado a través de las Secretarías de Medio Ambiente y Recursos Naturales, de Desarrollo Rural y de Salud, en coordinación los pobladores serían asistidos por académicos, institutos o consejos colegiados para monitorear y vigilar la operación la Cementera Cruz Azul y su implicación en los niveles de contaminación ambiental, los volúmenes del agua de manantiales que proveen a las comunidades, desvío de los mantos acuíferos de la región de Palmar de Bravo, Quecholac, Tecamachalco y Yehualtepec, así como afectaciones agrícolas e industriales y las condiciones de salud de la región.

El fin era contar con reportes mensuales que permitieran medir los niveles tóxicos, la merma en los recursos acuíferos el impacto de las vibraciones originadas por la extracción de materia prima. Así, se podría evitar posibles brotes de enfermedades y daños a los cultivos consecuencia de la contaminación ocasionada por la operación de la planta cementara. Ningún punto se ha incumplido.

El agotamiento de los mantos freáticos advertidos por ambientalistas y académicos independientes hizo que en 2015 el entonces legislador Rodrigo Abdala, diputado federal por Morena propusiera un exhorto a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) para que realizara una “urgente” investigación correlacional entre la escasez de agua en la región y la producción de cemento que lleva a cabo la empresa. Llamado hasta hoy ignorado.

Maurilio Rosas, Lucio Salvador y Sotero Rosas, integrantes de EcoTuzuapan advirtieron que sólo se viven los efectos directos sin cálculos oficiales. Señalaron al menos media centena de pozos secos, la emisión de la cementera de “un polvo fino, como talco, que es liberado por las noches”, enfermedades pulmonares, daños a los cultivos además casas cuarteadas tras vibraciones por la extracción de la materia prima de la planta, e incluso a vialidades “tronadas” por la constante circulación de camiones de carga, calculados en “cientos” por día.

En la cláusula Quinta se establece “La empresa CYCNA de Oriente S.A. de C.V y/o Cruz Azul, será la única responsable de reparar los daños y perjuicios que puedan causarse a los cultivos o productos agrícolas de la región, así como los que se generen a los manantiales que proveen de agua atribuibles a su actividad, durante la existencia y operación de la planta cementera” Pero hasta el momento no existen mediciones que pudieran dimensionar el impacto de la cementera en la región.

Obras prometidas y vueltas a prometer durante gobierno de RMV

Pobladores relataron que durante el gobierno de Rafael Moreno Valle +  la empresa fue denunciada por el incumplimiento. El entonces mandatario simuló otro acuerdo que paliara la omisión de la Cementera Cruz Azul, haciéndole firmar otro Acuerdo que nunca hizo público.

Integrantes de Ecotuzuapan aseguraron que en ése acuerdo, RMV prometió un Hospital en la región con la ayuda de la empresa CYCNA de Oriente o Cementera Cruz Azul que además funcionara como una clínica para monitorear y atender las enfermedades más frecuentes en la región, así como un complejo para el aprovechamiento ecoturístico en la zona, entre otras obras.

De ese Acuerdo, la empresa sólo realizó la ampliación de unos metros de la clínica regional, que resultó en un “anexo” de una habitación pequeña, en la que no hay medicinas ni médicos, incluso, nunca está abierta al público.

En los años recientes se ha revelado la intención de la Cementera de construir una vialidad que atravesaría terrenos de cultivo y hectáreas del Ejido de Tecamachalco, por lo que han aparecido “dueños del terreno” que sin comprobar su posesión intentan despojar a los verdaderos propietarios en Tuzuapan para adquirir las tierras y venderlas a la empresa. El asunto ahora se dirime en la Procuraduría Agraria.

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