Integral, nacional y organizado. Esas, son las características que debe de tener el plan integral de atención a la cuenca del río Atoyac que propongan y pongan en marcha las autoridades federales, que deberán forzosamente trabajar con las estatales y locales, con investigadores y académicos, y sobre todo con las comunidades que viven y son afectadas por las descargas y la contaminación, pues éstas deben tener una profunda participación social.
Al participar en el cuarto congreso La gestión integral del agua en Puebla, remediación de la cuenca del río Atoyac: aportes académicos para una problemática socioambiental, Francisco Castillo Montemayor, un exfuncionario público que es considerado “una voz crítica y necesaria” en el tema, señaló que en este esquema debe privilegiarse la participación de la ciudadanía, quien deberá tener voz y voto no sólo en el uso que se le dé al recurso, sino en la decisión que se tome en los renglones de la operación, supervisión, programas de obras y mantenimiento.
“Tiene que formar parte del Programa Nacional Hídrico que da las directrices, los principios de política hídrica que debe de seguirse para resolver los problemas que existen en materia de uso del agua, distribución, concesiones, control de contaminación, de entrega de agua para cumplir con el derecho humano al agua y su saneamiento”, dijo.
El estado de Puebla debe de alinear su programa a ese plan nacional, pues “mientras esto no exista vamos a estarnos tropezando en los diferentes niveles y programas”, enfatizó en el congreso organizado por el Instituto de Ciencias, el posgrado de Estudios Socioterritoriales del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades Alfonso Vélez Pliego, el Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales y el Departamento de Investigaciones Históricas del Movimiento Obrero, todos de la BUAP, así como la Contraloría autónoma del agua Joel Arriaga, la Colectiva por el Bienestar Social y la Asamblea Social del Agua, ésta última con 12 años de labor en la defensa del agua como derecho ciudadano.
Refirió que la contaminación de la cuenca fue producto de un desarrollo económico, urbano, industrial e inmobiliario que han sido desordenados, por lo que el nuevo plan debe ser integrado. Así, la propuesta para poder coordinar las acciones de todos los sectores es necesario un ente que articule, organice y ayude a construir: un organismo operador de la cuenca alta del Atoyac, además de que de participación a la ciudadanía que será quien se “pondrá el saco” de lo que se va a delinear. “Debe tomar posesión, hacerlo suyo”.
Castillo Montemayor enfatizó que, al hacer el rescate del río y la cuenca, deben de tomarse en cuenta varios factores, porque si no el esfuerzo será inviable e infructuoso. Enlistó que deben considerarse el papel de secretarías como la de Medio Ambiente o de Desarrollo Rural, así como la Comisión Nacional del Agua (Conagua), para que tomen acción sobre aspectos como la recuperación de las zonas afectadas, las políticas de desarrollo de descarga, o los programas sustentables que eviten el riesgo por inundación y pesticidas.
El también exdirector de la Conagua refirió que parte importante será incluir un programa de desarrollo industrial y urbano que se encargue de las empresas, para que si bien sigan produciendo maquinaria y servicios, no lo hagan con sistemas de producción anticuados y contaminantes, sino con procesos modernos y eficientes, lo mismo que sus materias primas. De paso, debe pedirse a los municipios que tengan un plan de ordenamiento que privilegie el tener “un río limpio”, lo mismo que a la Secretaría de Salud para que comunique cuáles son las enfermedades frecuentes y causas que las originan, para que ésta se difunda y conozca, y puedan ser atendidas.
“Si no hay un manejo integral no va a haber gobernadores suficientes que vayan a limpiar el río”, dijo y recordó que hace 15 años ya fue presentada una iniciativa para que los rellenos sanitarios de Puebla puedan ser aprovechados y de ellos se genere energía eléctrica que beneficie a sus pobladores, y no solo sean generadores de gases de efecto invernadero, fauna nociva, escurrimientos y lixiviados que se “convierten en una calamidad”.
Castillo Montemayor prosiguió que en este esquema será necesario lograr que los organismos municipales y sus sistemas de agua potable garanticen el derecho al agua y al saneamiento, para que sea una función fundamental como lo dice el Programa Nacional Hídrico o el acuerdo firmado por gobernadores para garantizar el derecho humano al uso y a la gestión sustentable. Particularmente, notó que en el proyecto deberán ser sumados los pobladores quienes deberán ser los primeros en notar los beneficios del mismo.
Enlistó tres acciones aplicables a los seis tramos que la Conagua ha identificado que componen la cuenca, y van de la planta automotriz Volkswagen y el Puente de México, hasta la entrada de la presa Valsequillo, siendo el primero la zona industrial que está en Santa Rita Tlahuapan.
De paso, consideró que se debería utilizar el mismo criterio que ha señalado la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien ha mencionado que de las 13 cuencas del país es necesario atender las tres más contaminadas: la del Atoyac, la del Lerma y la del Tula. “Hay que utilizar el mismo criterio sobre las zonas más contaminadas, siendo la ciudad Puebla donde está la mayor contaminación”.
En ese sentido, enlistó que la primera acción es atender a las empresas que más contaminan, y destinarles recursos, con la premisa de que “no hay recurso que alcance”, ni “autoridad que exija que se cumpla” con la normativa de saneamiento de aguas residuales.
Por tanto, como segunda acción, deben de concluir las otras dos etapas de tratamiento de agua con el aprovechamiento de los 120 kilómetros de colectores construidos, así como poner en marcha plantas de tratamiento en las 50 industrias más grandes y contaminantes de las aproximadamente 300 industrias que descargan.
Otra acción, detalló Francisco Castillo, gira en torno a la empresa concesionaria Agua de Puebla, la cual tiene la obligación de conectar a los municipios a la red de conectores marginales, diseñado para que la planta reciba y trate unos 3 mil 800 litros por segundo, de los cuatro mil 600 que se reciben.
“Vayámonos contra Agua de Puebla que tira cerca de tres mil litros por segundo; hay que exigirle que cumpla con la ley, no arbitrariedades ni abusos, sino que cumpla con la norma, con la que tendríamos la posibilidad de sanear el 75 u 80 por ciento del agua residual, que funcionará más que una jornada de limpieza de los gobernantes”.
Lo mismo, continuó, podría suceder en San Martín Texmelucan, sus juntas auxiliares y su parque industrial que conforman la segunda zona más contaminante, pues la planta de tratamiento que posee tiene la posibilidad de tratar 250 litros por segundo; lo mismo que Santa Rita Tlahuapan, que de los más de tres mil litros contaminados que recibe, apenas logra sanear 50 litros, es decir, no aporta “ni el uno por ciento de solución al problema”.
En suma, Francisco Castillo que es urgente y necesario, para sanear la cuenca del río Atoyac, poner en marcha un programa de desarrollo regional, de cuenca como su nombre lo indica, donde intervenga lo forestal, agrícola, industrial, el desarrollo humano, el derecho humano y sobre todo de salud.


