Sábado, abril 10, 2021

Cartita a los Reyes Magos

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Hoy es el día en el que se celebra el pasaje de la tradición católica que se conoce como la adoración de los Reyes Magos, fecha que conmemora el viaje que esos míticos personajes orientales emprendieron para presentar sus respetos y presentes simbólicos al pequeño Jesús, consistentes en oro, incienso y mirra, en el humilde pesebre en el que nació y donde se instaló por breve tiempo con sus padres, compartiéndolo con los residentes de ese lugar: unas despreocupadas vaquitas y algunos dóciles borreguitos; conjunto que es representado en la actualidad por figuritas confeccionadas de diferentes materiales que integran el tradicional “nacimiento” con el que se celebra la Navidad y la Candelaria, con la respectiva “acostada” y “levantada” del niño Dios. Lo curioso es que estas fechas sólo son significativas para algunos creyentes, en cambio para la gran mayoría la cena navideña y la tamaliza del dos de febrero son ocasiones para atiborrarse de platillos de temporada y echar chacota.

Los Reyes Magos aparecen muy tardíamente en el canon cristiano, porque la única mención acerca de unos “magos” aparece en el evangelio de san Mateo, sin dar detalles de su categoría, procedencia, características étnicas, su número y mucho menos sus nombres. Sin embargo, hacía el siglo VI d.n.e. fueron concebidos como poderosos reyes orientales, aunque viajaban sin guaruras; se fijó que serían tres y se les pusieron los nombres de Melchor, Gaspar y Baltazar; fue mucho más tarde (tal vez desde el siglo XV) que alguien determinó que, en las representaciones que se hicieron de ellos en la pintura y escultura, uno fuera negro (para cubrir la cuota étnica) y que montaban cada uno en diferentes animales. La tradición nos vino de España con la Conquista y particularmente fue con la cristianización, impuesta, que se difundió y arraigó en el “Nuevo Mundo”.

Es una tradición aún presente en estos tiempos que los niños y niñas mexicanos de las clases sociales media y alta —pese a los santacloses de la Coca Cola— con una conveniente anticipación al 6 de enero escriben sus cartitas a los Reyes Magos para pedirles juguetes, pero aunque son instados por los padres a realizar la petición, las criaturas deben pasar por un interrogatorio que está dirigido a hacerles reflexionar acerca de la conducta observada en el año que transcurrió y si consideran, ellos mismos, que merecen lo que piden, por ejemplo se hace énfasis en la obediencia respeto a sus progenitores, se les pide que hagan memoria sobre sus calificaciones durante el año, si se han peleado con los hermanos, si han ayudado en casa, si han sido aseados, si no han repetido las “malas” palabras que escuchan en su casa, etc. A la chamacada este examen de conciencia le viene “valiendo queso”, porque ellos contestan contundentemente que sí son acreedores a los juguetes que solicitan y los padres aún les advierten severamente que, de no ser sinceros y honestos con sus respuestas, lo único que podrían recibir sería un trozo de carbón, un cuerno retorcido o una gran caca seca.

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Las cartas pasan aún, por parte de los padres, por un proceso de revisión y censura en cuanto a la forma y contenido. Se pide a los niños que las escriban con buena letra, sin borrones ni enmendaduras visibles y en cuanto al contenido, para empezar, se les pide un tratamiento respetuoso a los mágicos y regios personajes, se trata también de que limiten sus exageradas demandas de juguetes —tanto en cantidad como en precio— lo que a los niños les resulta difícil comprender, porque si los Reyes Magos tienen grandes poderes mágicos y una infinita riqueza no van a andar con tacañerías, así también se les sugiere la identificación clara de cada uno de los juguetes, sin faltar la fórmula obligada para rematar la cartita de “lo que sea su voluntad”, lo cual pone en los rostros de las criaturas una sombra de desaliento imaginando que no van a ser complacidos plenamente.

Una vez que la carta está terminada, revisada y autorizada se deposita junto al nacimiento sobre un zapato que había recibido —para la ocasión— una boleada a conciencia o una limpieza profunda si se trataba de “zapatos tenis” que en otros tiempos sólo era un calzado deportivo. De unas décadas a la fecha, los niños amarran sus cartitas a “globos de gas” los cuales son soltados el día 5 de enero en una sencilla, pero entusiasta ceremonia que los padres supervisan. Las criaturas se quedan mirando a los globos que se alejan, bamboleantes, con sus cartas hasta que se pierden en el espacio.

Al llegar la noche del 5 de enero y una vez consumida la merienda que incluye la tradicional “Rosca de Reyes” con su buena taza de chocolate caliente y celebrar con regocijo y bromas a quienes se habían “sacado al niño”, emplazados para ofrecer tamales el día de la Candelaria, los padres indican a los chamacos y chamacas para que se vayan a “hacer la meme”, pero ante la resistencia de las criaturas la orden es perentoria, acompañada de la amenaza de que no recibirán nada si porfían en su actitud de resistencia. Don “Juan Pestaña” acaba por vencer el estado de alerta de los críos y transcurrido un tiempo logran conciliar o “amacizar” el sueño”; los Reyes se hacen presentes en las casas y depositan sigilosamente los juguetes que corresponden a los dueños de cada zapato.

Al otro día, muy temprano por la mañana, al menos uno de los hermanos se levanta temprano y despierta al resto de la carpanta para correr a abrir los regalos y avivar a todos los de la casa con sus alaridos. Los padres, igualmente sorprendidos, ayudan a sus hijos a paliar su ansiedad para desempacar, armar y colocar pilas a aquellos juguetes que las necesitan. En ese momento se desata el pandemonio y todo son carreras, gritos, mostrando a los vecinos lo que les han traído los Reyes. Por supuesto que no falta la avería o inutilización de algunos juguetes por los que se desata el llanto incoercible de los afectados quienes, encima de todo, son regañados enérgicamente por sus padres por su descuido, calificándolos como energúmenos destructores.

Así transcurre en México la celebración de los Reyes Magos y solo me resta desearles que en este 2021 los Reyes les hayan concedido a ustedes todo lo que pidieron y aún más, pero si no es así por su mala conducta u otras razones les mandaré algunas ideas para que puedan aprovechar al máximo el carbón, los cuernos retorcidos y hasta las bolas de caca.

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