Carlos Martínez y Roxana Luna se reparten la dirigencia del PRD poblano

Es Imagen/ Jafet Moz

Aunque cueste trabajo de creer, el PRD poblano todavía respira. Tan es así, que ya existe un acuerdo que definiría la próxima dirigencia de esta fuerza política, que sería encabezada por Carlos Martínez Amador como presidente, Roxana Luna Porquillo como secretaria general y una tercera posición sería para Julián Rendón Tapia.

Ellos tres representan a las tres exiguas corrientes que se quedaron en este partido, que en los dos últimos años perdió más del 80 por ciento de su militancia, la deserción del grueso sus líderes de corrientes y de grupos regionales, de su presencia en el Congreso local y en general, es una fuerza política que perdió todo se peso en los espacios de opinión pública y frente al electorado.

Sin embargo, dentro de esa marginalidad los pocos que se quedaron por fin pudieron llegar a un acuerdo previo, que podría darle el otrora partido de izquierda una dirigencia estable y plural.


Se dice que el acuerdo consistió en que, cada corriente hizo campañas de afiliación y el resultado de ese proceso de sumar nuevos militantes, permitió repartir los principales cargos.

Quien más afiliados habría incorporado al partido es Carlos Martínez Amador, quien encabeza una familia con una fuerte presencia en la región de Huauchinango y conserva algunas relaciones de lo que fue el morenovallismo.

Por ese motivo, Carlos Martínez Amador se estaría encaminando a ser el próximo presidente del PRD, luego de que ya había ocupado esa posición entre 2017 y 2018, pero de la cual dimitió por la falta de legalidad con que se había dado el relevo en la dirigencia perredista.

Martínez Amador representa en Puebla a la corriente Nueva Izquierda, mejor conocida la agrupación de los “Los Chuchos”, que no es otra cosa que el grupo perredista que estuvo más sometido a los intereses derechistas del extinto exgobernador Rafael Moreno Valle Rosas.

La segunda posición sería para la corriente Alternativa Democrática Nacional, que encabezan los hermanos Roxana y Vladimir Luna Porquillo, la cual está viviendo una etapa de crisis como consecuencia de su tránsito de primero haber sido la fuerza opositora más robusta frente al gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas y después claudicar en todos sus principios, al haberse pasado del lado del morenovallismo. No cabe duda que pagaron un alto precio por pasarse del lado oscuro de la política local.

Hace tres o cuatro año, hubiera sido inimaginable que un nuevo actor dentro del PRD –pues Carlos Martínez tiene menos de tres años dentro del partido– pudiera rebasar la capacidad de afiliación y movilización que ADN, que tiene como base el movimiento social Los de Abajo.

Y la tercera posición es para el grupo del ex diputado local Julián Rendón, un perredista que siempre fue leal al morenovallismo y al final no logró construir una corriente importante dentro del Partido de la Revolución Democrática.

Si se quiera dar una lectura crítica, todo apunta a que el PRD se ha convertido en el partido de los saldos del morenovallismo, una corriente que fue dominante entre los años 2011 y 2018, pero que ahora ya casi no queda nada.

Ahora falta ver si esas tres corrientes exiguas logran concretar el acuerdo antes narrado y se ponen de acuerdo para darle una dirigencia estable al PRD.

Y si consiguen recuperar una parte del viejo ideario del PRD que le dio una fuerte presencia entre sectores populares de la población. Que en su época de mayor vigor le dio una identidad de ser un partido con valores democráticos que luchaba contra los autoritarismos y era una alternativa frente a la derechización del país.

Se sabe que Carlos Martínez Amador es el aspirante más fuerte para contender y muy posiblemente ganar la alcaldía de Huauchinango, en donde ya fue edil.

Por tanto, su tránsito en la dirigencia estatal del PRD es solamente un proceso para allegarse de una fuerza política que le permita concretar el proyecto de volverse a presentar en los comicios de su lugar de origen.

Eso abriría la posibilidad de que los hermanos Luna Porquillo, luego de que Carlos Martínez se postule de candidato a alcalde, se vuelvan a quedar con el control total del PRD, lo cual sería un grave retroceso para dicha agrupación.

La atapa más crítica del PRD, ha sido precisamente cuando la familia Luna Porquillo se ha echo cargo del partido.

Por tanto, si el PRD quiere sobrevivir en los tiempos de la 4T, tiene que buscar otros dirigentes muy diferentes a los de ADN, que han sido un lastre para este partido que alguna vez encabezó la esperanza de millones de electores de todo el país.