Lunes, junio 21, 2021

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Capitalismo carroñero

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El SARS-CoV2 con su estela de contagio y muerte se ha revelado como un ferviente seguidor del libre mercado atendiendo a los efectos sociales perniciosos que va dejando a su paso por los distintos países que camina. El adelgazamiento presupuestal de los Estados en materia de salud pública e investigación científica que dio lugar al gran ensanchamiento de la medicina privada, ha sido caldo de cultivo adecuado para su propagación sin barreras debido a la carencia de herramientas científicas para su contención, escasez de infraestructura hospitalaria para su atención, falta de personal médico y de enfermería especializado para su diagnóstico, y carencia de medicamentos para su cura; en fin, la cauda de carencias materiales e inexperiencias científicas que arrastra una sociedad que se hace dependiente de la ciencia y tecnología en manos privadas y se ve sorprendida ex abrupto por una enfermedad desconocida y altamente contagiosa. Es sorprendente, al punto del asombro, observar el tipo y naturaleza económica de los estragos sociales causados por este fenómeno vírico que arrastra ya más de tres millones de muertes en el mundo; las noticias de la economía no dejan duda.

La doble crisis –salud pública y económica–, ha devastado la vida de millones, pero para unos cuantos multimillonarios, la pandemia ha resultado ser buen negocio en Estados Unidos. Entre el 18 de marzo y principios de agosto, la riqueza total de los multimillonarios estadunidenses (aquellos que poseen fortunas mayores a mil millones de dólares) se incrementó en 685 mil millones de dólares. (https://www.jornada.com.mx/2020/08/11/mundo/021n1mun).

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Mientras la economía tuvo su mayor caída en 90 años y millones de personas perdieron sus empleos, las 500 personas más ricas del mundo –que equivalen a 0.001 por ciento de la población mundial– vieron el mayor crecimiento de sus fortunas en ocho años, muestra el Índice de Multimillonarios que realiza Bloomberg. Ganaron un billón 800 mil millones de dólares el año pasado, 31 por ciento más que al cierre de 2019. (La Jornada, 11/1/21)

En un año marcado por la pandemia y las medidas que obligaron a los estadios a cerrar o tener aforo limitado, 64 propietarios de 68 franquicias deportivas en Estados Unidos incrementaron su fortuna en 92 mil millones de dólares, mientras millones de personas perdían empleo, ingresos o caían en la pobreza en ese país, revela un estudio realizado por el Instituto de Estudios Políticos (IPS, por sus siglas en inglés) y Americanos por la Equidad (ATF).  (https://www.jornada.com.mx/2021/02/02/economia/020n1eco).

La pandemia ha golpeado fuertemente la actividad económica de América Latina y el Caribe, con serias repercusiones en el mercado laboral, lo que afectará de manera desproporcionada a los trabajadores más pobres de la región, ampliando la desigualdad social, concluyó un estudio del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA). (La Jornada, 8/3/21)

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Un grupo de 13 empresarios mexicanos (…) aumentó su fortuna a 136 mil 300 millones de dólares en 2021, cantidad que superó 35 por ciento la que tuvieron un año antes. El disparo en la riqueza ocurrió en un periodo en que la economía mexicana resintió la mayor contracción en nueve décadas, con una caída de 8.5 por ciento, y se elevaron los niveles de desempleo y pobreza en el país a causa de la crisis por la pandemia de Covid-19. (La Jornada, 7/4/21).

Las gigantes farmacéuticas son inmunes a la incertidumbre que ha provocado la eficacia de algunas de sus vacunas contra Covid-19, pues según datos de mercado, su valor bursátil continúa en aumento. (…) A inicios de 2020 el valor de mercado de Johnson & Johnson, Pfizer, AstraZeneca, Moderna, Novavax, BionTech y CanSino, siete de las farmacéuticas más grandes del mundo, ascendía a 686 mil 908 millones de dólares, mientras que al cierre del viernes pasado se ubicó en 838 mil 961 millones de dólares. (https://www.jornada.com.mx/2021/04/19/economia/018n1eco).

El asombro proviene de constatar que una pandemia ha sido convertida en un formidable negocio, un mecanismo inmoral de distribución de riqueza entre los seres humanos llevada a extremos de locura e inequidad insalvables como si el coronavirus poseyera ideología neoliberal salvaje en el logro de estas asimetrías sociales. ¿Estamos frente a una desgracia de la humanidad, o de un negocio más de las élites millonarias? ¿El virus tiene intereses capitalistas o los capitalistas tienen intereses en el virus? A excepción de CanSino Biologics (China), AstraZeneca (Reino Unido), y BioNTech (Alemania-EU); el resto de las grandes farmacéuticas Moderna, Novavax, Johnson&Johnson y Pfizer tienen capital y asiento en Estados Unidos. Si hay algo en esta vida que exhibe la miseria moral de las personas es lucrar con la desgracia humana. Tratándose de la estela de muerte acarreada por el azote de la pandemia, aprovechando la circunstancia -o, tal vez, creándola-, mediante diversos mecanismos políticos, económicos y científicos el gran capital ha hecho de esta tragedia humana una fuente de negocios. Habíamos oído hablar del capitalismo de compadres, del salvaje y el depredador; el capitalismo globalizado, imperial, ha creado una nueva categoría, el capitalismo carroñero.

En la locura de acumulación de capital, sin límite y sin escrúpulo, el apareamiento de la pandemia con la implantación de la revolución tecnológica en el mundo del trabajo es la continuación de esta tragedia humana. La revolución tecnológica apunta: a eliminar gradualmente el carácter social de la producción mediante el aislamiento de los trabajadores con el trabajo en línea o su robotización; a la mayor precarización del trabajo, a la evasión de obligaciones laborales frente a los trabajadores, y de la fiscales frente al Estado -vía outsourcing, empresas fantasma, eliminación de salarios vencidos, y privatización de la contratación- con el objetivo supremo de llegar a la superexplotación, a la uberización del trabajo asalariado como se ve con las llamadas plataformas.

El mundo tiene hoy una coyuntura histórica, quizá única e irrepetible, para comprender y evidenciar entre la población la naturaleza violenta y destructiva intrínseca del capitalismo como forma de organización económica y social; y que, pretender mantener su vigencia y dominio es absolutamente inmoral. La pandemia y la revolución tecnológica están exhibiendo la contradicción sistémica entre la estructuración económico capitalista que crea y ensancha las desigualdades sociales; y la doctrina política de la democracia que se funda en el principio de igualdad de los ciudadanos. Muestran que el liberalismo económico puede ser compatible con la república, pero no con la democracia. Esta contradicción nos está destruyendo como sociedad pues en ella está el origen de todas las formas de violencia que degradan y nos deshumanizan. Es tiempo de comprender que concentración de riqueza y democracia, son conceptos y realidades sociales que se excluyen entre sí. La pandemia ha devuelto al trabajo su sentido creador, su papel fundamental en el sostén de la vida colectiva: sin los trabajadores la vida social se cae; e incluso, que es el absurdo nivel de concentración de riqueza en pocas manos lo que perjudica los intereses de pequeñas y medianas empresas, no la democracia. ¿Cuál sería la razón por la que los pueblos castigados por esta peste tendrían que pensar que el SARS-CoV2 vino al mundo “naturalmente”? ¿O que el país de las guerras biológicas nada tiene que ver en ello? Hagamos una democracia lógica.

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