Cae por despojo el operador jurídico de Edgar Salomón

El fin de semana en San Martín Texmelucan la Policía Ministerial bloqueó un par de calles y desplegó un número importante de agentes para poder ejecutar una orden de aprehensión en contra del abogado Pablo Minor Alonso, quien fue detenido presuntamente por ser autor de los delitos de fraude y despojo. Con esa detención se asestó un duro golpe al rector de la Universidad Metropolitana Politécnica de Puebla, Edgar Salomón Escorza, quien además es uno de los principales políticos priistas que son directamente controlados por el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.

Pablo Minor es el principal operador del grupo político de Edgar Salomón Escorza, a tal grado que dicho abogado se desempeñó como consejero jurídico del Congreso del estado cuando el priista ocupó –en el año 2012– la presidencia de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Poder Legislativo.

Tal cercanía entre ambos personajes quedó evidenciada el sábado, ya que por la mañana, una de las primeras visitas que recibió Minor en el penal fue la de Edgar Salomón, pues se sabe que ambos mantienen una estrecha relación por compartir una serie de negocios inmobiliarios que siempre han estado impregnados de la polémica y beneficiados por la obtención de información privilegiada.


La noticia de la detención de Minor cayó de sorpresa en San Martín Texmelucan porque se le consideraba un abogado intocable, por su relación con el morenovallista Salomón Escorza y con varios miembros del Poder Judicial, así como con la clase política local. Tal cercanía con el poder, es lo que permitió al litigante colocar a su esposa Rosario Elías González como candidata del Partido Humanista en el pasado proceso electoral.

La necesidad de la Policía Ministerial de bloquear un par de calles y mandar a un número importante de agentes para poder detener a Pablo Minor, es que este abogado siempre se hace rodear por un grupo de guardias que se encuentran fuertemente armados.

Se dice que el principal negocio que ha desplegado Minor es contar con información privilegiada para detectar inmuebles sin dueño, en las regiones de San Martín Texmelucan y Huejotzingo, y sus alrededores, para después emprender proceso legales que le permitan adjudicarse esos bienes.

Al parecer la aprehensión se dio porque perdió el control de sus negocios y en esa actividad inmobiliaria tocó los intereses de personajes de mayor poder político, como es el caso de Roberto Castro Lozada, quien es el eterno líder de los trabajadores petroleros del Complejo Petroquímico Independencia y con quien protagonizó la disputa de un predio.

La impunidad siempre ha sido el signo que ha rodeado a la dupla formada por Edgar Salomón y Pablo Minor. El primero de ellos a mediados del año pasado enfrentó una demanda de la joven Adriana Flores, quien lo acusó de violación y estuvo a punto de meterlo a la cárcel.

Fuentes confiables del Poder Ejecutivo señalan que primero se había dado la orden que se procediera en contra del ex legislador priista, pero luego cambiaron los planes, por lo cual lo perdonaron de pisar la cárcel a cambio de que en el proceso electoral de este año operara a favor de la campaña del PAN en el distrito de San Martín Texmelucan.

Salomón cumplió y dividió a los priistas, situación que acabó beneficiando al blanquiazul.

En premio, el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas lo nombró rector de la Universidad Tecnológica de Huejotzingo, en donde un grupo de padres de familia protestaron y eso llevó a que se diera marcha atrás a su designación.

La fama de pendenciero que se carga Salomón influyó para que en la Universidad Tecnológica de Huejotzingo fuera visto como una persona no grata.

Posteriormente el gobierno del estado lo colocó al frente de la Universidad Metropolitana Politécnica de Puebla, que se ubica en la capital.

Cuando parecía que el ex legislador ya se encontraba en un sitio en donde gozaba de una imagen limpia, el escándalo lo volvió a alcanzar, ya que hace unas semanas fue acusado por una mujer de haber sido impactada en su auto por una camioneta Mitsubishi Outlander, que presuntamente era manejada por Salomón Escorza, quien iba en estado de ebriedad y se dio a la fuga para no responder por sus actos.

Salomón sostuvo que fue su chofer el que chocó y que él no tuvo nada que ver con el accidente.

Al final no le pasó nada.

Otra vez hubo un manto de impunidad que lo protegió.

Tal como les pasa a los consentidos del morenovallismo.

Aunque ahora, con la detención de Pablo Minor, parece que sí lo han puesto a sudar. Por lo menos temporalmente.