Domingo, abril 11, 2021

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Su joven padre es emprendedor; todo lo que negocia es un éxito; es tan imaginativo, tan luchón que a sus tres hijos nunca les falta nada, aunque él tenga que hacer circo, maroma y teatro. Es un ejemplo para toda su familia y sobre todo para cada uno de sus vástagos ya que el mayor, a sus catorce años, quiere seguir sus pasos.

Cuando el adolescente le dijo a su abuela que quería vender algo para ganar dinero y comprarse unos tenis, ella, que trae la misma escuela que su hijo, le dio unos catálogos para que se iniciara como comerciante; la familia lo apoyó comprándole artículos. Llegaron los productos, le pagaron al chamaco y él empezó a hacer su guardadito.

Cuando ya había vendido lo suficiente para comprar sus zapatos, le pidió a su abuela depositar el dinero para pedir los tenis por internet y que ella pagara con su tarjeta de crédito. La señora le preguntó que cuánto era, y él contestó que justo lo de los tenis. La abuela le preguntó que cuánto había vendido para lograr esa ganancia, y ahí fue donde la puerca torció el rabo.

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-¿Cómo qué ganancia, abuela?, pregunto el joven.

-Sí mi amor, cuando vendes un producto, éste te cuesta una cantidad y lo vendes más caro, entonces le restas lo que te costó a lo que te pagaron y ahí tienes tu ganancia. Es un ‘Debe’ y un ‘Haber’.

-Sí, cuando vendo un producto me deben; y me pongo listo ‘a ver’ cuándo me pagan.

La abuela rió de buena gana:

-No mi amor, el “Debe” y el “Haber” son para llevar tus cuentas y es fácil: el ‘Debe’ es lo que gastaste para comprar la mercancía, y es lo que tienes que volver a invertir para volver a comprar y darle la vuelta al dinero; el ‘Haber’ es la cantidad en la que vendiste tu mercancía. A lo que te pagan le restas lo que te costó el artículo y te da tu ganancia. Por ejemplo si tu tía María te compró dos jabones por cien pesos, ese es tu Haber; pero a eso le tienes que quitar el costo de los jabones que es de setenta pesos, q es tu Debe o tu cargo; entonces restas lo que te costó la mercancía a lo que la vendiste: es decir a los 100 pesos le restas los 70, y te da 30 pesos, que es lo que ganaste por la venta… ¿Entonces cómo le hiciste?

El chamaco pensativo y triste a la vez, respondió:

-No, pues yo sumé todo lo que me pagaban y así junté para mis tenis.

-¿Y cómo te vas a hacer para comprar nueva mercancía y seguir con tu negocio? ¿De dónde van a salir los nuevos productos?

-Pues es que pensé que así era esto…

-¿Quién pagó los jabones cuando llegaron?

-Mi papá…

-¡A bueno!, entonces él te dio lo que se llama ‘inversión’ pero hay que volver a comprar mercancía. Le tienes que dar a tu papá esos setenta pesos para que vuelva a comprar jabones y los vendas, así irás ganando más dinero para que te puedas comprar tus tenis. ¡Velo con alegría, si tus tenis te cuestan quinientos pesos, ya vas por menos y si de veras los quieres ¡pues a chingarle que ya te falta poco! Es bueno que sepas de dónde sale el dinero y cómo le hacemos para comprar lo que ustedes necesitan.

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