Blanca Alcalá, por ahora a la cabeza de los aspirantes del PRI que buscan la candidatura de la capital

De los cuatro aspirantes que buscan la candidatura del PRI a la alcaldía de Puebla, quien lleva la delantera y mayores posibilidades de ser postulada es la exsenadora Blanca Alcalá Ruiz, quien tiene –por ahora– el aval del Comité Ejecutivo Nacional del tricolor y a nivel local, posee el mejor posicionamiento para competir, en un panorama electoral en donde el tricolor sigue siendo una marca con un muy alto grado de rechazo.

El mejor escenario que tenía el PRI para poder enfrentar la contienda de 2021 en la capital era lograr una alianza con el PAN en torno a la figura del exedil Eduardo Rivera Pérez, pero los conflictos internos del albiazul han alejado por completo esa posibilidad, siendo esa la razón por la cual recientemente el presidente estatal del tricolor, Néstor Camarillo Medina, definió que su partido puede competir solo y ganar.

Una declaración de Camarillo que exhibe la falta de acuerdos con el albiazul y al mismo tiempo refleja que, el dirigente del PRI vive en un mundo de fantasía, pues la marca del Partido Revolucionario Institucional es la peor calificada de las tres principales fuerzas políticas que gravitan en el ambiente electoral de Puebla.


Algunas voces sensatas dentro del PRI han definido que los comicios de 2021 servirán para dos propósitos centrales, si es que hay una correcta conducción del partido, que son:

Ganar un par de docenas de ayuntamientos, que no son los más importantes del estado, y recuperar la lealtad de sus bases, que en mucho se perdieron por el sometimiento que el PRI vivió en la última década al morenovallismo, que llevó a esta fuerza política a perder dos tercios de sus votantes, su identidad y que en las dos últimas contiendas electorales fuera vapuleada.

En ese contexto, es como se ha planteado que por ahora de los cuatro aspirantes del PRI a la candidatura a edil de la ciudad de Puebla que son: Blanca Alcalá Ruiz, Valentín Meneses Rojas, José Chedraui Budib y Enrique Doger Guerrero, la mejor opción es la exalcalde de la capital.

Más allá de las opiniones favorables, los factores –que en la actualidad– juegan a favor de Alcalá, son los siguientes:

Primero: Blanca Alcalá y el diputado local Javier Casique Zárate son los únicos priistas que tienen contacto permanente con Alejandro Moreno Cárdenas, el aislado y ausente presidente nacional del PRI. La primera por ocupar la cartera de secretaria de Asuntos Migratorios del CEN priista y el segundo, por ser el responsable del área electoral del tricolor.

Segundo: Desde hace varias semanas Blanca Alcalá ha aparecido en varias actividades del PRI, presididas por Néstor Camarillo, a la par que la ex presidenta municipal realiza reuniones los fines de semana con grupos de vecinos que quedaron de lo que algún día fue su estructura electoral y con militantes del partido. Una labor que no llevan acabo los otros aspirantes a la nominación.

Tercero: El factor más importante es que tanto en el CEN como en el Comité Directivo Estatal del PRI se ha visto con buenos ojos la figura de Blanca Alcalá Ruiz, porque tendría el mejor perfil para hacer un contrapeso a Claudia Rivera Vivanco, en el hipotético escenario de que la actual alcalde de la capital y militante de Morena decida buscar la reelección.

Cuarto: Blanca Alcalá sería garantía de cohesión en el PRI. La priista está muy ligada al exdiputado federal Jorge Estefan Chidiac, pero al mismo tiempo tiene una buena relación con Enrique Doger, José Chedraui y de manera especial con Valentín Meneses, que en el año 2010 fue una voz dentro del grupo del entonces gobernador Mario Marín Torres que opinaba que la mejor opción que tenía el tricolor para enfrentar la renovación de la titularidad del Poder Ejecutivo era la expresidente municipal de la capital.

¿Qué pasa con los otros aspirantes?

De Enrique Doger Guerrero se sabe que tiene como principal propósito ser diputado local o federal por la vía plurinominal en el próximo trienio. Más allá de eso, cuando fue candidato a gobernador fue evidente su sometimiento al morenovallismo, lo que dejó muy lastimada a la militancia priista y fue un factor dominante para provocar la actual crisis del PRI.

José Chedraui Budib es un poderoso empresario que tendría capital económico para enfrentar una costosa campaña por la capital del estado, pero al mismo carece de capital político y de popularidad. El único mérito que tuvo para hace unos años ser dirigente del PRI en la ciudad de Puebla y diputado local, es que él y su familia eran muy cercanos a Enrique Peña Nieto. En la actualidad vale la pena preguntarse: ¿Alguien tendría en el presente la sensatez de seguirse ostentando como “amigo” del que ha sido el presidente de México más corrupto de la época contemporánea?

Valentín Meneses tiene como principal característica que fue el brazo derecho de Mario Marín; tiene una larga militancia priista y conoce a muchos grupos y activistas del partido; pero nunca ha sido candidato a un cargo de elección popular, por lo que su popularidad y conocimiento en el electorado en general es insignificante. Al parecer, acabará siendo aspirante plurinominal a diputado local.