Berlanga protegió a sus “amigos” de gobiernos anteriores y cayó de la SFP

La decisión de remover a Karen Berlanga Valdés como titular de la Secretaría de la Función Pública (SFP) se tomó a finales del primer mes del actual gobierno estatal –es decir en agosto—, una vez que se comprobó su resistencia a investigar anomalías cometidas en el gobierno interino que encabezó Guillermo Pacheco Pulido y que apenas duró seis meses. En ese corto periodo se encontraron irregularidades en el pago de nóminas, numerosos contratos y cobros de “moches” de exfuncionarios públicos.

Una fuente de muy alto nivel definió a Karen Berlanga de esta manera: “Es una mujer que hizo muchos amigos en las pasadas administraciones y no quiere afectar a ninguna de esas amistades”.

Efectivamente, se dice que esta mujer entendió mal su cargo, pensó que encabezar la SFP no era para perseguir los abusos del pasado, sino para brindar impunidad a quienes convivieron con ella entre los gobiernos de Rafael Moreno Valle Rosas y de Guillermo Pacheco Pulido.


En los asuntos en que parece que esta mujer no estuvo a la altura de las circunstancias son los siguientes:

Se descubrió que en algunas áreas de gobierno había dobles nóminas, una que era de los trabajadores reales y otra, de empleados ficticios, cuyos pagos paraban en las mismas cuentas bancarias que se llenaban con recursos absorbidos por largas listas de “aviadores” que fueron incorporados en el gobierno interino.

Otra anomalía es que en la administración de José Antonio Gali Fayad al parecer también hubo una “estafa maestra”, que consistió en contratar con recursos estatales servicios y compras de insumos por medio de universidades, públicas y privadas, de las pequeñas y de las más prestigiosas, que a su vez habrían suscrito acuerdos con empresas que no cumplieron con lo contratado o que eran “compañías fantasmas”.

Una más es que funcionarios de la administración de Gali estuvieron cobrando altas comisiones, o mejor dicho “moches”, durante el gobierno interino. Esos pagos correspondían a obras que se iniciaron en el periodo galista y se concluyeron en la siguiente gestión del Poder Ejecutivo.

Dichas extorsiones se hicieron bajo la amenaza de que si no se les pagaba “se rompían los acuerdos políticos”, que habían permitido desmantelar –en enero de este año– la oposición del PAN a que el gobierno interino no quedara en manos de un militante de Acción Nacional, tal como lo habían convenido inicialmente la secretaría de Gobernación federal, Olga Sánchez Cordero, y el líder albiazul, Marko Cortés.

Queda claro que esa amenaza era un mero artificio para justificar pagos indebidos, pues si esos acuerdos políticos existieron, cuando ya estaba en marcha el gobierno interino ya no pasaba nada si se rompían o desconocían.

Otro escándalo es que destacadas figuras del morenovallismo cursaron posgrados y obtuvieron su titulación, sin que hayan cumplido con los protocolos académicos, en periodos raquíticos de 6 meses a un año. Algo que a todas luces es un frade y un agravio para miles de estudiantes universitarios –de más de 400 instituciones en el estado– que tardan varios años en cubrir los programas de estudios de maestrías, doctorados o cursos de especialización.

A lo largo de agosto, el primer mes del actual gobierno estatal, simplemente nunca se percibió de parte de Karen Berlanga la intención de ir a fondo para sancionar a los funcionarios públicos que son responsables de tales actos de corrupción y a los beneficiarios por esas prácticas ilegales.

Los problemas de Karen Berlanga no solamente fueron para actuar contra los funcionarios del gobierno de Pacheco Pulido, del que fue parte, sino también contra quienes integraron las administraciones de Rafael Moreno Valle Rosas y de José Antonio Gali Fayad. Pues esta mujer debe su carrera política al morenovallismo y no quiso tocar los talones de los que fueron sus jefes o compañeros de grupo político.

Berlanga empezó su paso en la administración pública en la extinta Secretaría de Desarrollo Urbano, Obra Pública y Medio Ambiente, en donde al inicio del sexenio morenovallista se incorporó como asesora de su suegro Abel Aguirre Terán, quien era funcionario de esa dependencia.

A los seis meses de haber entrado al gobierno, Federico Bautista Alonso le gestionó una beca para que fuera estudiar temas de seguridad pública a Estados Unidos. Se dice que además se le pagó su salario íntegro como servidora pública de Puebla en esa estancia académica en la unión americana.

Es ahí cuando inició su relación con la fallecida gobernadora Martha Erika Alonso Hidalgo, ya que la beca se la dio el primo consentido de la panista, es decir Federico Bautista, quien a lo largo del sexenio morenovallista fue un arquitecto que desde el ámbito privado se encargó de la elaboración de la mayor parte de los proyectos de obra pública.

 

El mensaje

La salida de Karen Berlanga del primer círculo del gobierno del estado manda un mensaje claro:

El gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta va en serio con la intención de castigar la corrupción del pasado, como una manera de frenar la ola de impunidad que cubre al estado de Puebla.

Y no importa, que sea del gobierno interino de Pacheco Pulido