Baraja gubernamental

Pronto, sin duda, aprehenderán a Tomás Zerón de Lucio, uno de los artífices de la siempre cuestionable e inservible “Verdad histórica”, que no sólo cansó sino retiró a Jesús Murillo Karam de la grilla.

(Murillo, un hombre que andaba en restaurantes con abrigos y gorros sovieticos, para tratar de apantallar a la concurrencia).

Tomás, a quien se le motejó Zembrón, ya que llevó pruebas al río Cocula para hacer más patente que allí estaban los restos de los jóvenes de Ayotzinapa, está ligadísimo a Genaro García Luna, el que no entendió lo que hace años pregonaba Estados Unidos: el imperio no tiene amigos sino intereses, por eso fue detenido en USA.


La frase, adoptada a la fórmula mexicana, fue comprendida ampliamente por Emilio Lozoya Thalman, padre de Lozoya Austin, quien convenció a este, su hijo, que mejor cantara y entregara los videos sobornando a diferentes personajes del sistema, de izquierda, centro y derecha, para que su encarcelamiento no fuera muy largo.

En las grabaciones, que verán con morbo Carlos Ahumada, Diego Fernández de Cevallos, Brozo y especialmente Carlos Salinas, quienes maquinaron videos con el objeto de enjuiciar a Andrés Manuel López Obrador, descubriremos como el famoso Pacto por México y la Reforma Energética eran parte del desmantelamiento del estado.

Incluso, el régimen neoliberal, que vendía empresas por y para todo, ahora era adquiriente de algunas que estaban en la ruina, como Agronitrogenados y Fertinal, ya que el estado pagaba de lo que se había desecho a precio de oro. Algo que en el capitalismo de cuates no está mal visto, aunque haya que endeudar al país al máximo.

Quien soltará lágrimas negras, sin acordes de guitarra, será Rosario Robles, ya que de ella casi no se habla. Desgraciadamente, no la visitan ni siquiera sus más cercanos, exceptuando a su noble hija. Ramón Sosamontes anda a salto de radiodifusoras, ya que acude poco a la que tiene en Guerrero, y Emilio Zebadúa, es mencionado por otras cuestiones, pero mejor se cubre con los libros que antes leyó.

Juan Collado, por su parte, se pone feliz por la visita de Yadira Carrillo, que se ha mantenido presente durante el proceso. Aunque ahora ya no comparte en los mejores restaurantes y no canta ni las de Julio Iglesias, quien seguramente considera un accidente la relación con la pareja y demás asistentes a las rumbosas fiestas.

César Duarte brincó en Estados Unidos. Jamás pensaba que acabando la visita de Andrés Manuel a Donald Trump los sheriffs lo detuvieran. Si en tres años presumió su sonrisa y hacía sarcasmo de las autoridades mexicanas, pensaba que, debido a sus cincuenta propiedades en los yunaites, no tendría problemas.

Ahora entiende que no obstante ser banquero, terrateniente, casero y ligado a Manlio Fabio Beltrones y Luis Videgaray, las cosas en México cambiaron y tendrá que enfrentarse a los procesos abiertos por Javier Corral en Chihuahua, más lo que pueda acumularse.

Quien era considerado el hombre de las negociaciones del PRI con Felipe Calderón, Manlio, y el vicepresidente o mano negra en el sexenio pasado, con Enrique Peña Nieto, el prepotente Videgaray, ya no se sienten muy altivos. Tanto así que Beltrones hasta dijo que es un error, gravísimo, tratar de mellar la administración de López Obrador.

García Luna sabe que tendrá, a su manera, que seguir los pasos de Lozoya Austin, ya que la colaboración con las autoridades, en este caso gringas, será indispensable para no reunirse con El Chapo Guzmán, en una cárcel de alta seguridad. Máxime que las autoridades mexicanas tienen parte de cómo fue el operativo Rápido y Furioso, donde se mandaron a nuestro país, de manera irresponsable por los yanquis, 3 mil armas, las cuales presumen los cárteles, en especial el de Sinaloa.

Para hacer más recargado el cuadro de horror, Kamel Nacif está en Líbano. Aunque Lydia Cacho, la infatigable reportera ya lo había ubicado, una indiscreción de la FGR puede evitar que lo capturen. Aunque es un pendiente que debe cumplirse a la brevedad, para bien del país y saldar una deuda con Lydia, las mujeres y los niños atacados.

 Por cierto, Kamel era casi jefe de   Emilio Gamboa Patrón, quien alagaba a Nacif diciéndole “Papá, lo que tú digas”. Y sería bueno conocer qué pasó con la isla mexicana que el yucateco se quería apropiar.

Un personaje menor pero que hizo de las suyas: Mario Marín, motejado irónicamente: El Precioso, sigue tan campante en Puebla.

¿Por qué?

Las cartas de esta baraja que puede manejar López Obrador para las elecciones próximas y terminar su sexenio con muchos triunfos vs. la corrupción, son bastantes. Pero como decía alguien que era famoso: “Aún hay más”.

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@jamelendez44