El 7 de agosto de 2025 la Junta de Gobierno de Banxico decidió bajar la tasa de interés del nivel de 8% a 7.75%, y hay quienes dicen que la política monetaria se está flexibilizando en forma gradual, pero ello no es tal. La tasa de interés sigue estando muy alta en relación con la inflación, que en el mes de julio cerró en 3.51%, y mucho más alta que el crecimiento de la actividad económica que en el segundo trimestre del presente año fue de 0.7% respecto al trimestre previo y de 1.2% variación anual. El crecimiento del ingreso de empresas e individuos, como del propio gobierno está muy por debajo del nivel de la tasa de interés y del costo de la deuda, por lo que no se configuran condiciones para cubrir el pago de las obligaciones financieras, para lo cual los deudores tienen que reducir su gasto e inversión para cubrir el pago de sus deudas y/o recurrir a más deuda para pagar la deuda, lo que aumenta la fragilidad de la economía. En vez que la deuda sea para incrementar la inversión y la actividad económica y así generar ingresos para cubrir el pago de la deuda, ésta sigue creciendo. El que se beneficia de la alta tasa de interés es la banca, cuyas ganancias siguen creciendo y sumaron 152,476 millones de pesos en el primer semestre de 2025.
Banxico mantiene alta la tasa de interés, para mantener el diferencial de la tasa de interés de EUA que está en 4.25 y 4.5% para seguir atrayendo capitales financieros y evitar su salida para así mantener la estabilidad cambiaria de peso respecto al dólar. De hecho, el peso se apreció al día siguiente del anuncio de Banxico, donde sigue manteniendo alta y atractiva la tasa de interés para el capital financiero. La baratura del dólar seguirá favoreciendo la entrada de importaciones, las cuales seguirán desplazando a la producción nacional, lo que reduce el ingreso de empresas e individuos, e incrementa las presiones sobre el sector externo, con el consecuente menor crecimiento económico y mayor dependencia respecto a la entrada de capitales para financiar el déficit externo.
En la minuta difundida por Banxico el 7 de agosto, señala que “entre los riesgos globales destacan el escalamiento de las tensiones comerciales con posibles impactos en la inflación, la actividad económica y la volatilidad de los mercados financieros”. Si reconocen que las tensiones comerciales tendrán impactos sobre la actividad económica y sobre precios, ello no se contrarresta manteniendo alta la tasa de interés, pues ésta, junto con los recortes presupuestales de Hacienda restringen la inversión y la capacidad productiva, por lo que se contrae la actividad económica y menos condiciones tendrá la economía nacional de hacer frente a los aranceles impuestos por EUA a las exportaciones mexicanas, como a la menor entrada de inversión extranjera que ello originará. Con la alta tasa de interés continuará el déficit financiero del sector público y del sector privado y la caída de la inversión pública y privada, la actividad económica y el empleo. La inversión pública en el primer semestre de 2025 cayó en 30% respecto a igual periodo de 2024. La desaceleración económica seguirá aumentando el problema de insolvencia de las tarjetas de crédito, como los créditos al consumo y de empresas. Ello ya está impactando las ganancias de la banca, debido a que el crecimiento de estas está disminuyendo, debido a que solo crecieron 0.8% en el primer semestre de 2025 respecto a igual período de 2024. Al continuar la alta tasa de interés, como los recortes presupuestales y el dólar barato, el ingreso de empresas e individuos continuará siendo insuficiente para cubrir el pago de sus deudas, por lo que desaparecerán las ganancias de la banca y terminará desestabilizándose el sistema bancario.
Entre los riesgos que contempla Banxico en su minuta, señala la “persistencia de la inflación subyacente y las presiones de costos”. Sigue sin considerar que la inflación es generada por problemas de oferta, es decir, por la baja productividad y escasez de producción nacional, lo cual es consecuencia de la caída de la inversión productiva que es ocasionada por la alta tasa de interés que ellos establecen, junto con los recortes presupuestales de Hacienda.
Por más que la minuta de Banxico termina diciendo que “El Banco Central reafirma su compromiso con su mandato prioritario y la necesidad de perseverar en sus esfuerzos por consolidar un entorno de inflación baja y estable”, el problema es que tiene años diciendo lo mismo, sin que la política monetaria que instrumenta logre tal objetivo. La alta tasa de interés no está encaminada a bajar la inflación, debido a que no ataca los problemas estructurales que la originan, sino que la finalidad de dicha política es favorecer al sector bancario-financiero.
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