Balandrano: para 2021 estará recuperado el Santiaguito de Izúcar de Matamoros

La representación del santo muestra fisuras, deformaciones, escamaciones y compresión del volumen, además de pérdida de la base de preparación ■ Foto Paula Carrizosa

Arturo Balandrano Campos, director general de Sitios y monumentos del patrimonio cultural de la Secretaría de Cultura (Scult) federal, dijo que si bien hay avances importantes en la restauración y consolidación de la escultura policromada de Santiago Apóstol, de Izúcar de Matamoros, el plan maestro del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) indica que “para 2021 ya se podrá tener este bien restaurado”.

Cuestionado sobre el proceso que lleva la figura de este santo, el funcionario federal mencionó que la parte superior ya está restaurada y que actualmente especialistas de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) trabajan en la parte inferior y en el caballo sobre el que iba a montado el Santiaguito.

“Se rescató como si fuera una persona. Casi casi mandamos a traer a los Topos para que sacaran una a una las astillas de esta escultura que estalló. Por el talento y la capacidad de los restauradores, el INAH recuperó todos estos materiales, tiene la documentación de la estructura, las proporciones y hacen un trabajo meticuloso”, detalló.


Aseguró que esta pieza y el trabajo que se hace sobre otras como es el caso de una escultura de cantera tallada de Manuel Tolsá, que cayó de la Catedral metropolitana, llamada Esperanza, se van a recuperar.

Fue en diciembre de 2017 cuando la escultura policromada de Santiago Apóstol fue trasladada para su restauración a las instalaciones de la CNCPC, debido a que sufrió graves daños por el sismo del 19 de septiembre de ese año, cuando le cayó encima la cúpula de la Parroquia con advocación a Santiago Apóstol.

Ante el desastre, la comunidad de Izúcar de Matamoros solicitó al INAH el rescate de la escultura, que quedó sepultada bajo los escombros. Días después, el 27 de septiembre, un equipo de brigadistas de la CNCPC acudió a la parroquia para rescatar y resguardar los fragmentos de la talla manufacturada en pasta de caña, con la ayuda de los vecinos e integrantes del templo.

Por la importancia social, histórica, simbólica y artística de la pieza religiosa, el INAH se comprometió a restaurar la imagen y propuso trasladarla al Taller de Conservación de Escultura Policromada de la CNCPC, para su intervención por restauradores profesionales.

La escultura tallada policromada, compuesta por un jinete y su cabalgadura, estaba fragmentada, con pérdida de material y policromía de forma general. En específico, la representación del santo muestra fisuras, deformaciones, escamaciones y compresión del volumen, además de pérdida de la base de preparación. En cuanto al caballo, estaba totalmente fragmentado. Las medidas aproximadas del jinete, antes del sismo, eran 262 centímetros por 170 centímetros por 54 centímetros, mientras que del caballo 293 centímetros por 293 por 94 centímetros.

En agosto de 2018 el INAH reportó que la figura del Santiaguito era sometida a un proyecto que considera la conservación y restauración de materiales, además de la investigación histórica y antropológica sobre el significado de las piezas no sólo para la comunidad, sino para la región.

Roxana Romero Castro, restauradora perito de la CNCPC, indicó que, previo a la intervención, se realizó una serie de estudios para identificar los materiales constitutivos del conjunto escultórico y establecer la metodología más adecuada para intervenirlo. Asimismo, con el fin de recuperar el volumen, se realizaron pruebas imitando la técnica original y experimentó con proporciones y concentración de materiales. “Debido a que la pieza está desmembrada y sus restos comprimidos, el reto mayor es recuperar su volumen y forma, conservando lo más posible la decoración”, señaló entonces.

Explicó que la complejidad de la restauración de la imagen de Santiago Apóstol radica en la técnica de manufactura, ya que se trata de una figura hueca hecha a partir de tubos de papel sobre los cuales se adhirió pasta de maíz para moldear la figura, posteriormente una tela que limitaba la forma corporal de la pieza y al final se aplicó la policromía; los hombros, rodillas y codos cuentan con uniones de madera de colorín.

“Es una pieza importante desde varios puntos de vista, como sus dimensiones, por ejemplo, hay muy pocas esculturas ligeras de este tamaño y con esta advocación, este tipo de manufactura es más común en cristos o vírgenes, en Santiagos hay pocos, sólo se tiene identificados otros tres similares: uno en el Museo Nacional del Virreinato, otro en Santa María Chiconautla y uno más en Temoaya”.

Para diciembre de 2018 la escultura de Santiago Matamoros reportaba un avance de 30 por ciento, concretado en la recuperación volumétrica de extremidades y torso. La figura que data del siglo XVI y la cual fue elaborada con una variante de la técnica de escultura ligera conocida como papelón (papel y caña de maíz), registró fracturas, desmembramiento de sus extremidades y un grave daño por compresión, por lo que restauradores CNCPC realizaban una serie de estudios para identificar los materiales constitutivos y establecer la metodología de intervención.

Una vez hechas las pruebas y la elección de materiales, Roxana Romero indicó que en el Taller de Restauración de Escultura Policromada se intervienen fragmentos como las extremidades y el torso del santo, los cuales, mediante la aplicación controlada de vapor frío, presión y secado controlado, paulatinamente han recobrado la forma.

Contó que la recuperación volumétrica también incluyó otros procesos donde, dependiendo de los estratos perdidos en cada elemento, fue necesario estabilizar la zona mediante el fijado del material, la colocación de refuerzos e incluso en algunos casos la reposición de las cañuelas de maíz que se perdieron al momento del colapso. Se comenzó, además, con la unión de algunos elementos separados, como es el caso del pie y la pantorrilla derechos, mediante la recolocación del perno de madera y la reposición de estratos.

En cuanto al caballo, pieza de madera del siglo XIX, la restauradora perito adelantó que debido al grave daño que sufrió será necesario realizar una réplica. “Hemos separado el material que integraba al caballo por el daño tan grave y amplio que sufrió, gran parte de éste ya no es recuperable, sólo se están estabilizando los fragmentos más grandes y enteros que servirán como referencia para hacer la réplica, y aquellas partes que puedan reutilizarse, incorporarlas a la nueva figura”, expuso.

En cuanto a la policromía del equino, Romero Castro mencionó que los restos de capa pictórica que lograron conservarse servirán como modelo para la elaboración de la réplica, siempre considerando las observaciones y los resultados del estudio antropológico realizado en la comunidad.

Destaca que el pasado 25 de julio decenas de feligreses llegaron a las instalaciones de la CNCPC procedentes de Izúcar de Matamoros con una sola intención: visitar al Santiaguito, ver los avances en su restauración y, de paso, cantarle Las mañanitas el día de su santo.

Ahí, especialistas dijeron que los trabajos de recuperación de la imagen no han sido sencillos y que nunca antes habían trabajado un caso con tal grado y complejidad de deterioro. “El estado en el que llegó nos dio la oportunidad de conocer su manufactura desde su interior, lo que nos ofrece información invaluable en la investigación de este tipo de esculturas. La restauración tendrá resultados muy interesantes y satisfactorios para todos, por supuesto, desde el punto de vista académico y técnico, pero también en lo social y hasta en lo espiritual; buscamos que al final de la intervención la comunidad esté contenta y satisfecha con nuestra labor, porque ellos son los depositarios de este bien cultural”, coincidieron las especialistas.

Para entonces, Roxana Romero informó que con el trabajo de seis restauradoras se ha logrado recuperar el volumen y la forma de las extremidades de la escultura, también se ha avanzado 50 por ciento en la forma y tamaño original del torso, y se trabaja en la estabilización de los estratos decorativos. Expuso que la cabeza de la imagen religiosa ha sido descomprimida, y se ha recuperado la forma y características del rostro: se colocó la quijada inferior y, poco a poco, se han recolocado los pequeños fragmentos de la barba, los labios y el bigote.

Asimismo, indicó que el equipo valora colocar una estructura interna que proporcione mayor estabilidad a la escultura, así como para facilitar la unión de las extremidades y la cabeza al cuerpo. La definición de la forma y materiales que podría tener el armazón auxiliar aún continúa en discusión, en la que, además de las restauradoras, confluyen también arquitectos y expertos en análisis 3D; una vez ensamblada la escultura, se realizará la reintegración formal y cromática.