El cielo nocturno se abrió a la mirada curiosa de los asistentes a la Noche de las estrellas

Este año la Noche de las estrellas se enmarcó en las celebraciones del Año Internacional de la Tabla Periódica de los Elementos Químicos con el eslogan Capturando la esencia del universo ■ Foto Abraham Paredes

El cielo nocturno se abrió a la mirada curiosa de los asistentes a la Noche de las estrellas. En su edición número 11, la invitación fue reunirse en torno a los telescopios para voltear la mirada a la bóveda celeste este 30 de noviembre. Desde su inicio, en 2009, el proyecto parte de una simple idea: poner telescopios al alcance de las personas para que puedan observar el cielo.
Su objetivo ha sido elevar el conocimiento científico. Particularmente, se ha buscado que la astronomía, una disciplina ligada al desarrollo de las civilizaciones, sea el anzuelo para lograr que además de observar la Luna, las constelaciones y las estrellas, los asistentes aprendan acerca del universo.
Este año, la Noche de las estrellas se enmarcó en las celebraciones del Año Internacional de la Tabla Periódica de los Elementos Químicos con el eslogan Capturando la esencia del universo. Lo anterior porque se cumplen 150 años de que el químico ruso Dmitri Mendeléiev propusiera, en su libro Principios de la química, el orden de los elementos químicos en una tabla periódica.
Uno los logros de las pasadas 10 ediciones es el aumento en el número de sedes; ejemplo de ello, es que a nivel nacional pasaron de 26 en 2009. Puebla tuvo este año 21, como Tecamachalco, Atlixco, Tehuacán, Cuetzalan, Teziutlán, Acatlán, Calpan, Acajete, Tlatlauquitepec y Zaragoza, cada una con su programa y recursos propios. De ellas, destacaron, San Andrés Cholula y Ciudad Universitaria de la UAP, ambas con ricos programas de divulgación de la ciencia, así como actividades artísticas y culturales.
En CU, por ejemplo, asistieron al menos 22 mil personas, según informó la UAP. Los asistentes disfrutaron de más de 100 talleres interactivos, donde aprendieron cómo se forman los planetas, el efecto termoeléctrico que relaciona a dos tipos de energías, las leyes de la física, la mecánica de los fluidos, entre otros experimentos lúdicos que despertaron su interés por la ciencia.
Hubo explicaciones de cómo se forman los astros, así como conceptos de espectrometría y el fluido no newtoniano, a la par de conocer el trabajo que se realiza en algunos laboratorios que abrieron sus puertas para demostrar cómo se hace ciencia en la UAP.
Una tabla periódica de gran dimensión, instalada en el Instituto de Física, sirvió para recordar que al conocer las propiedades de los elementos se pudo dar paso al desarrollo de las ciencias químico-biológicas, tecnológicas y de la salud, las cuales en muchos sentidos han servido para el desarrollo de medicamentos, sustancias y productos que sirven para facilitar la vida del ser humano.
Como en las otras sedes, las actividades desde las 15 horas cuando los asistentes se aventuraron a observar primero al Sol, y posteriormente, cuando la oscuridad en el cielo lo permitió, voltearon su mirada hacia Albireo, una estrella doble, cabeza de la constelación del cisne también conocida como Estrella Pico. Con ayuda del telescopio se hizo visible a esta pareja de astros: una de color rojo y otra azul. Otros de los cuerpos celestes que se observaron fueron galaxias como Andromeda M31, cúmulos como el M45 Pleyades en la constelación de Tauro (grupo de 500 estrellas muy jóvenes), el cúmulo doble de Perseo, el de la Libélula, y el abierto M37 en la constelación de Auriga.
Destaca que al acto que imita lo que sucede en Francia se han sumado Argentina, Brasil, China, Costa Rica, Guatemala, Puerto Rico y Colombia. En México, esta actividad ha reunido a lo largo de este tiempo a más de dos millones de personas. Otro dato importante, es que en 2018 se contó a nivel nacional con dos mil telescopios proporcionados por instituciones y aficionados.