Arqueólogos del INAH llaman a defender la Sierra Norte de Puebla de proyectos ecocidas

La Sierra Norte de Puebla: miradas entretejidas está integrada por 80 objetos arqueológicos, etnográficos y reproducciones, y 30 fotografías que reflejan la herencia cultural de la zona ■ Foto Abraham Paredes

Si bien la exposición La Sierra Norte de Puebla: miradas entretejidas, es una forma de agradecimiento a las comunidades que habitan esta geografía por los aportes y conocimientos que brindan, también es un “llamado desesperado” a cuidar y defender la naturaleza y los recursos que de ella provienen, ante los “proyectos asesinos y ecocidas” como las mineras a cielo abierto que ahí se han instalado o que pretenden hacerlo.

Al inaugurar en el Museo Regional de Puebla (Murep) este proyecto curatorial que involucra a cuatro investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en su Centro de Puebla, el arqueólogo Alberto Diez Barroso señaló que es necesario cuidar y defender este territorio natural y cultural antes de que su serranía se vuelva páramo y desierto.

Desde este 18 de diciembre, en el recinto ubicado en los Fuertes de Loreto y Guadalupe se exhibe esta muestra que conjunta parte de los materiales arqueológicos recuperados por investigadores del Centro INAH Puebla en la zona montañosa norte del estado, con los usados actualmente en las fiestas populares nahuas, otomíes, totonacas y tepehuas de la región.


Inaugurada por el director del centro INAH Víctor Hugo Valera y la directora del Murep Claudia Reyes, La Sierra Norte de Puebla: miradas entretejidas está integrada por 80 objetos arqueológicos, etnográficos y reproducciones, y 30 fotografías que reflejan la herencia cultural de la zona.

Curada por los arqueólogos del Centro INAH–Puebla, Alberto Diez Barroso, Sergio Suárez, Francisco Mendiola y Silvia Martínez, la exposición plantea la necesidad de conservar este espacio amenazado por la minería, entender el papel de la montaña, las cuevas y los manantiales como principales referentes de las ceremonias indígenas a la par de que es un llamado para salvaguardar los vestigios arqueológicos.

Para ello, expone parte de los resultados de las tareas de investigación hechas en dicha región: el proyecto Arqueología de la Sierra Norte de Puebla del que estuvo a cargo Sergio Suárez y Silvia Martínez desde 2009; el proyecto de Arte rupestre de la Sierra Norte que desarrolló Francisco Mendiola, y del cual se muestran los petrograbados de Tetela de Ocampo que representan datos inéditos y en proceso de investigación. Asimismo, se incluyen resultado del proyecto de Desarrollo regional durante la época prehispánica desarrollado durado 2013 y 2015, a cargo del propio Alberto Diez Barroso, quien también se encargó del proyecto Arqueológico de Teteles de Ávila Castillo que contó con el apoyo de la asociación civil Tzoncóyotl.

Destaca que la muestra está compuesta de seis módulos temáticos: el primero trata de la geografía en la sierra y las exploraciones arqueológicas en San Pablito, municipio de Pahuatlán, Chila de Juárez, municipio de Honey (ambos de población otomí); en Pantepec (comunidad tepehua); y en las localidades de Xolotla y Atla de Pahuatlán, Zapotitlán de Méndez, Huitzilan de Serdán, Venustiano Carranza, Tetela de Ocampo, Zacatlán, Xiutetelco, Tepatlán, Ahuacatlán, Huauchinango, Xicotepec, Cuetzalan y Teteles de Ávila Castillo (donde convergen nahuas y totonacos).

Los siguientes cuatro segmentos están dedicados a presentar los resultados de los proyectos arqueológicos, la relación de los pueblos con su medio ambiente, el urbanismo prehispánico y la cosmovisión en torno al paisaje como elemento sargado.

El niño fue uno de los escasos restos óseos recuperados durante las excavaciones iniciadas el 2015, y actualmente se encuentra en estudio para determinar posibles filiaciones culturales y cronológicas. Los fragmentos que se conservaron estaban dentro de una urna funeraria de barro con tapa y la reproducción fue posible hacerla mediante avanzadas técnicas computacionales. Junto a este personaje infantil se encontró una lentejuela de obsidiana, también colocada en la muestra.

En tanto, de las inmediaciones de la Zona Arqueológica de Yohualichan, municipio de Cuetzalan, se exponen de manera inédita siete máscaras antropomorfas de influencia teotihuacana localizadas dentro de una cueva. Seis de ellas son de alabastro y una de serpentina, y se cree que fueron usadas para fines mortuorios.

Del sitio arqueológico del municipio de Venustiano Carranza, investigado por Sergio Suárez y Silvia Martínez, es posible apreciar la réplica de un entierro humano doble de adultos, los restos óseos fueron fechados, tentativamente, para el periodo Preclásico Tardío, los cuales estaban depositados junto con un yugo ovalado cerrado vinculado con el juego de pelota, y una ofrenda compuesta por un cuarzo, cuentas de piedra verde y malacates, objetos que son exhibidos de manera original en la muestra.

En estos apartados se exhibe cerámica y lítica del periodo Preclásico Tardío correspondiente al sitio arqueológico de Teteles de Ávila Castillo, halladas por el arqueólogo Alberto Diez Barroso, las cuales formaron parte de una ofrenda del recinto ceremonial del lugar. Asimismo, de este mismo lugar, el visitante podrá contemplar la reproducción del entierro de un infante, hecho de resina a partir de un modelo en 3D por el arqueólogo Oswaldo Camarillo.

Del sitio arqueológico Xiuhtetelco, gracias al préstamo del museo comunitario a cargo de la asociación Xiuhtecuhtli, destaca un cajete polícromo con representaciones alusivas al Sol y a los cuatro rumbos del universo; data del Posclásico Temprano.

La exposición permanecerá hasta el 26 de mayo de 2019 en el Murep, de martes a domingo de 9 a 18 horas con un acceso de 60 pesos, y domingo de acceso libre.