Jueves, agosto 18, 2022

Arqueología petenera

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Hace unas semanas realicé una visita académica a Guatemala e inicié con la región del Petén para presentar mis libros “Rey Kanek. Historia y mito en la construcción de la identidad maya itza’” (2020) y “¡Se han sublevado los indios! Canek, cambios y continuidades de un símbolo maya” (2018), en coordinación con la Universidad de San Carlos en su sede en el Petén Itzá, debido a que ambos son el resultado de la investigación que realicé para el Doctorado de Estudios Mesoamericanos que estudié en la UNAM y que se centra en la historia de la región. La idea era presentar los textos allá y llevarlos como una retribución a las comunidades con las que trabajé, tanto de itzaes como de arqueólogos e historiadores. También me interesaba compartir con los arqueólogos sus hallazgos más recientes y relato aquí lo que logré observar. Primero que nada, gracias a los buenos oficios de los arqueólogos Mario Zetina Aldana y Rómulo Sánchez Polo, ambos docentes de la Universidad, tuve la oportunidad de visitar el Museo Regional del Mundo Maya en Tayasal, que muestra piezas obtenidas en las excavaciones realizadas en toda la región petenera. Contamos con la guía del arqueólogo Jorge Chocon Tun que a su vez es el encargado, junto con los arqueólogos Leonel Ziesse, Suarlin Córdova y Vilma Fialko Coxeman, de las excavaciones en Tayasal. Según una nota publicada por la Agencia Guatemalteca de Noticias el 17 de junio pasado, “El Ministerio de Cultura y Deportes (MCD) empezó este viernes los trabajos de investigación y exploración en el parque arqueológico Tayasal, ubicado en la aldea San Miguel, Flores, Petén. (…) Al inicio de los trabajos en Tayasal acudió el titular del MCD, Felipe Aguilar, autoridades locales, pobladores y guías espirituales y miembros de la comunidad itzá. (…) El gobierno del presidente Alejandro Giammattei tiene por compromiso la valorización, preservación y divulgación de los bienes patrimoniales que han hecho de Guatemala un país con más de tres mil años de riqueza cultural”. Llama poderosamente la atención que no se hubiera desarrollado un proyecto de esta naturaleza con antelación pues tanto Tayasal, como los itzaes, son fundamentales para la historia y la identidad peteneras en particular y guatemaltecas en general. Tayasal fue la capital de los itzaes y que se mantuvo fuera del dominio europeo hasta 1697, año en que se da la caída de Tah itza’ a mandos de los conquistadores encabezados por Martín de Urzúa y Arismendi, entonces gobernador de Yucatán. José Alejos afirma en su libro “Adivinos del Agua. Los itzaes en los discursos de identidad en el Petén Central” (2010), al hablar de los itzaes que lo “que se conoce de su historia antigua, refiere a una dinámica social marcada por migraciones, guerras, esplendor civilizatorio y decadencia. Los itzaes tienen el honor de haber sido una sociedad libre y beligerante hasta finales del siglo XVII, cuando sufrieron una invasión militar española que los abatió, subyugando a los sobrevivientes al dominio colonial”. Sin embargo, como afirma el arqueólogo guatemalteco Rómulo Sánchez Polo, la “cabecera de la confederación de los linajes –un gobierno compartido o multepal– fue una isla referida como Noh Peten o Taiza, atualmente la isla Flores en lago Peten Itza, la cabecera moderna de Petén (…) Noh Peten servía como sede de los cuatro linajes principales que vivían en barrios o caseríos orientados hacia los puntos cardinales. Sus líderes habitaban allí periódicamente y al mismo tiempo, mantenían residencias en los pueblos principales de sus provincias remotas”. Lo anterior significa que el poder residía en la isla de Noh Peten y no en la zona explorada en la actualidad; empero, por lo que pude observar a partir de los montículos que hay en el sitio de las excavaciones, como de los edificios que se encuentran descubiertos, es que el sitio también tenía estructuras rituales y administrativas y no solamente habitacionales por lo que su importancia podría haber sido mayor. De hecho, Chocon y su equipo estaban trabajando en un conjunto de templos que habrían estado orientados no a la salida del sol, sino a su puesta, cosa poco común, lo que hace que se piensen cantidad de hipótesis diversas e interesantes. Estar junto a estos arqueólogos (Zetina nos acompañó en el recorrido también) y observar no sólo el trabajo sino conversar con ellos en el inter fue una experiencia sumamente enriquecedora. Estoy seguro de que este proyecto nos brindará resultados muy interesantes para comprender a esos “adivinos del agua”, como los llama Alejos.

En días posteriores fuimos en lancha a Nixtun- Ch’ich’, a varios kilómetros al norte de Flores, con la arqueóloga guatemalteca Evelyn Chan Nieto, que junto con el arqueólogo Timothy Pugh de la City University of New York -a quien vimos en el sitio junto con su equipo de colaboradores- han realizado ya varias temporadas de trabajo en la ciudad. Como dice en la página del proyecto Itza Archeology, “El sitio cubre 2 km e incluye un inmenso núcleo ceremonial cuadriculado y varios grupos ceremoniales periféricos. El núcleo contiene un gran grupo triádico y numerosas otras construcciones monumentales. Los grupos ceremoniales periféricos incluyen dos juegos de pelota, uno de los cuales es probablemente el segundo más grande de la región maya”. Por supuesto, la maravilla del sitio no se queda solamente en el hecho de que fue la ciudad portuaria Nich en el siglo XVII y que perteneció a los Chakan Itza’, uno de los linajes que gobernaban en la confederación de Noh Peten, como lo refiere Sánchez Polo, sino que existen otras características que la hacen ser sumamente interesante. Como afirman Prudence Rice y Timothy Pugh en el artículo “Planificación urbana temprana, estrategias espaciales y la ciudad maya cuadriculada de Nixtun-Ch’ich’, Petén, Guatemala” en la revista Current Anthropology en 2017 (publicado en inglés), las “cuadrículas de calles comúnmente reflejan la administración de las poblaciones urbanas y los intentos de mejorar la vida de la ciudad. Las cuadrículas planificadas no son típicas de los antiguos asentamientos mesoamericanos y especialmente mayas, sin embargo, una investigación reciente en Nixtun-Ch’ich’, Petén, Guatemala, ha revelado un diseño de cuadrícula modular que también es esquemático. Las excavaciones determinaron que la cuadrícula se construyó antes del 500 a. C., lo que la convierte en la más antigua que se conoce actualmente en Mesoamérica. Su construcción acompañó el surgimiento de una sociedad compleja en las tierras bajas mayas, y los líderes habrían usado la red para organizar y controlar a la población recién urbanizada, como se ve en otras partes del mundo. La ciudad planificada también era probablemente una forma de presunción gubernamental y una proclamación del orden social. Al mismo tiempo, la red y la densa población del asentamiento mejoraron la interacción social, promoviendo la comunicación, el intercambio y la interconectividad. Sin embargo, las tramas urbanas no parecen haberse extendido a otras partes del mundo maya”. En efecto, la existencia de semejante planeación en un periodo tan temprano, es decir, en pleno Preclásico, hace que nos replanteemos lo que pensábamos sobre las sociedades mesoamericanas en general. Algo similar sucedió cuando se trabajó con El Mirador y otras ciudades de la Cuenca el Mirador, también en el Petén y también del Preclásico, y se constató la complejidad de las sociedades mayas de la época, mucho antes del auge de ciudades como Tikal, Yaxchilán, Palenque o Piedras Negras en el Clásico. Desafortunadamente, a diferencia de la zona de Tayasal que comenté líneas arriba, las exploraciones en este sitio no son propiciadas por el Estado, sino que dependen del proyecto que desarrollan estos arqueólogos particulares y las Universidades participantes de Estados Unidos. De hecho, la zona se encuentra en terrenos privados -de actividad ganadera- cuyos dueños permiten las actividades de exploración, pero que difícilmente estarían dispuestos a permitir trabajo de restauración por el temor a que el gobierno expropie el terreno para el desarrollo de una reserva como la de Tayasal y lo pierdan. Por otro lado, salvo algunas notas periodísticas, algunos reportes y algunos artículos publicados en español, el grueso de la información se encuentra en inglés y en publicaciones académicas que no siempre son de fácil acceso para el público en general.

En la ruta final de mi visita al Petén, el arqueólogo Mario Zetina nos llevó a conocer la sorprendente ciudad de Yaxhá, que se encuentra cerca de la frontera con Belice y que pertenece al Parque Nacional Yaxhá- Nakum- Naranjo, reserva arqueológica y natural protegida por el gobierno de Guatemala. Como afirma Laura Gámez en un artículo publicado en la revista Arqueología Mexicana (número 137 de 2016), hacia “el final del Clásico, el centro urbano de Yaxhá conjugaba una serie de monumentales edificaciones y áreas residenciales distribuidas tanto dentro del centro urbano como en torno a él. El acceso principal a la ciudad parece haber sido a través del lago. Las embarcaciones habrían atracado al pie de una calzada que conduce directamente al centro de la ciudad, subiendo la colina y pasando a un lado del palacio que habría servido como residencia de la familia gobernante. (…) La Calzada del Lago formaría también parte de una vía que atraviesa el centro urbano de sur a norte, pasando por monumentales complejos arquitectónicos como el Observatorio Astronómico Central y la llamada Acrópolis del Norte, que consiste en un grupo de tres pirámides de grandes proporciones”. En efecto, tal calzada es sorprendente y cuenta con desagües que culminaban en estanques para peces, con lo que se aprovechaba el agua pluvial. Igualmente cuenta con una larga banqueta que se ha identificado, según Zetina, como una banca continua que servía de asiento para que los habitantes de la ciudad pudieran presenciar procesiones y demás movimientos colectivos por la calzada. La ciudad es en verdad imponente y, junto con las ciudades vecinas de Naranjo, Nakum y Topoxte y otros centros urbanos dependientes de éstas, principalmente habitacionales y dedicados a la labranza y otras actividades, tuvo una intensa vida, a veces en conflicto, a veces en confederación. Según afirma Gámez, Naranjo habría sido aliada de Tikal y Yaxhá de Calakmul en un conflicto constante que se extendió por todo el periodo. La ciudad sería abandonada en el Clásico Terminal (850- 1000 dC) y pese a que hay evidencia de cierta ocupación postclásica, no es de importancia. Una de las cosas más sorprendentes que pude observar en la ciudad fue una estela que retrata a un personaje con atributos del dios de las tormentas teotihuacano (antecedente de Tlaloc), lo que indica que podría haber tenido contactos Teotihuacan con la ciudad, así como lo hizo con Tikal. Lo que me queda claro después de esta visita, es que hay mucho todavía por descubrir y trabajar por lo que todavía no está escrita la Historia de las sociedades mayas que, desde hace miles de años habitan estas tierras y que nos han legado vestigios, conocimientos y saberes de los que deberíamos aprender bastante. ¿Cómo pudieron sobrevivir a lugares tan agrestes y complejos como la selva petenera? ¿Podemos aprender algo de ellos para evitar que nuestro mundo moderno con su extractivismo exacerbado y monocultivos comerciales absurdos se acaben la tierra en que vivimos? Quizá no, nuestra soberbia es todavía muy grande.

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