Viernes, marzo 1, 2024

Anti-taurinos

“El verdadero problema está


en los millones y millones que

criamos para comernos y llevamos

 al matadero, no en los cientos

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de toros inmolados en las  plazas.

La auténtica punzada para ciertas

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 sensibilidades morales debe

provenir en primer término de

que somos carnívoros, no de que

 somos aficionados a los toros.


Por lo tanto, mientras no se

afronte el caso de las granjas avícolas

 y los mataderos municipales,


el cañonazo de la buena conciencia

contra la línea de flotación de la

fiesta taurina sigue siendo de fogueo.”

Fernando Savater

Este último fin de semana de enero de 2024 se reabrió la Plaza México para las corridas de toros, pues ese coso ha estado permanentemente abierto, desde hace dos años, para conciertos, espectáculos musicales, exhibición de vehículos, juegos de tenis, etcétera, pero no para lo que fue construida: corridas de toros.

Todo ello se dio por un juicio de amparo, promovido por una asociación denominada: “justicia justa” –con poca imaginación para su denominación- y un juez de distrito que consintió este espectáculo jurídico, hasta que llegó la Corte a poner orden al pseudo-criterio jurídico, respecto a la prohibición de las corridas de toros que, con ese criterio de un juez de distrito, corrió como regadero de pólvora para todos los juzgados de distrito de la República, prohibiendo las corridas de toros, como fue el caso de Puebla y Guadalajara, por citar algunas plazas, ojalá así fuera la dispersión de los criterios jurídicos para los casos más importantes para la ciudadanía en los juicios de amparo y no, solamente para los casos emblemáticos, como es el caso de la prohibición de las corridas de toros.

Por lo pronto ya se encuentra desfasada pero ya abierta la temporada de la plaza de toros más importante de América latina y que, seguirá observando el trámite de ese juicio de amparo que versa sobre la necesidad de regular la prohibición de las corridas de toros, atendiendo a un derecho constitucional al medio ambiente sano, y que, a decir de ese argumento que suspendió las corridas de toros en prácticamente todo el territorio nacional, la única forma de proteger dicho derecho es considerando la creación de una ley que determine la prohibición de las corridas de toros.

El juicio no está ganado para los taurófilos, por ende, las organizaciones que están apoyando la resolución de ese juicio en que se niegue el amparo, deberán de seguir insistiendo con las promociones que se presentan bajo la figura del “amicus curiae” –que, sin ser parte en el juicio, presentan ante las instancias jurisdiccionales argumentos respecto a la forma en que debería de resolverse un determinado caso, como lo ha formulado Fundación Tlamatinime–, que no puede sostenerse que sea procedente esa prohibición, pues el seguir con ese criterio, habrá que continuar prohibiendo las ganaderías, establos, granjas, acuarios, zoológicos, los rastros municipales,  y convertir a todos los ciudadanos en vegetarianos, cuando de naturaleza del ser humano es carnívoro, por ello es que, el criterio esta fuera de contexto.

¿Cuándo se ha visto a los anti–taurinos protestando afuera de los rastros municipales o por lo menos, afuera de una pollería, de una pescadería o de un expendio de huevo?, porque, finalmente, hasta el expendio de huevo esta torturando, en ese caso, a las gallinas.

En aquellos lugares en donde se ha prohibido las corridas de toros, se debe más que nada a otros factores, y no a este argumento central, respecto al derecho al medio ambiente sano. En el caso de Cataluña, es por su insistencia de independizarse de España, entonces, todo lo que huele a la cultura española, es mal vista por aquellos opositores, que dicho sea de paso, son de extrema derecha, lo que no fue así con Emiliano Zapata, que fue novillero, de Fidel Castro que acudía a las corridas de toros en México, o bien, de Benito Juárez, que prohibió las corridas de toros en Oaxaca, es decir, esta costumbre esta fuera de todo pensamiento político, ya que de ser así, ya se hubieran prohibido los jaripeos, incluso, en Estados Unidos de América sus espectáculos con los toros.

En el caso, particularmente de Bogotá, Colombia, se prohibieron las corridas de toros por cuestiones meramente políticas, particularmente, por quien ahora es presidente de ese país hermano y que, dicho sea de paso, está viviendo problemas graves de denuncias de corrupción de su familia, pues bien, resulta que desde 2012 las prohibió en la capital de Colombia. Pero, la Corte Constitucional en el año de 2023, restituyó la realización de las corridas de toros.

En realidad, el problema que se ha tornado jurídico respecto a la prohibición de las corridas de toros, se puede comparar como lo sucedido en los tiempos del imperio otomano que lejos de preocuparse sus grandes pensadores e intelectuales de las invasiones que estaban sufriendo, se sentaron a “filosofar” sobre la pregunta: ¿Cuál es el sexo de los ángeles?. Bien que nos hace falta un poco de madurez jurídica para entender en que casos vale la pena acudir a los tribunales y cuales son meras nimiedades. (Web: parmenasradio.org)

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