Jueves, agosto 18, 2022
- Anuncio -

¡Anda, que esto también pasará!

- Anuncio -

Relacionadas

Es amplio el catálogo de documentos para trámite de credencial: INE

La ciudadanía no debe preocuparse por reunir demasiados documentos o creer que es forzosa la presentación de testigos para...

Para el compositor Jorge Andrade Roca el arte puede servir para acercar mundos

El músico, compositor y catedrático Jorge Andrade Roca está convencido que “el arte puede servir para acercar mundos”, por...

Retoma Federación caso Lydia Cacho; “no se avanzó porque Marín ayudó en el fraude a Calderón”, acusa AMLO

Ante el amparo que interpuso el exgobernador Mario Marín para buscar su excarcelación, el presidente Andrés Manuel López Obrador...

Destacadas

Prevén recorte de 300 mdp a las finanzas del ayuntamiento capitalino

El gobierno capitalino cerrará el año con un recorte presupuestal de 300 millones de pesos debido a una disminución...

Ahora difunden datos sobre supuesta red de extorsión a transportistas en San Pedro Cholula

Una vez que el pasado miércoles fue publicado el amparo contra supuestas extorsiones que DHL ganó al ayuntamiento de...

Por denuncias de corrupción, alcalde de Ahuazotepec despide a todos sus policías y al director de Seguridad

Tras varias denuncias de presuntas anomalías en su desempeño e incluso presuntos nexos con el huachicol, el presidente municipal...

Hace tiempo le detectaron un tumor canceroso en el vientre; para confirmar lo que los estudios señalaban, la operaron y descubrieron que era maligno, inoperable, por estar cerca de órganos vitales, y así como la abrieron, la cerraron. Le dijeron que la única manera de tratárselo eran quimios y radioterapias, agresivas y combinadas. Las inició con convicción y fortaleza, nunca se quejó y mucho menos pensó en suspender o posponer los tratamientos a pesar de los efectos adversos.

Su distintivo era su cabellera larga color negro azabache, con bucles que al natural parecía todavía más frondosa y hermosa, y al brillo del sol, relucía como mineral sólido. Durante los tratamientos, nadie quiso tocar el tema del cabello y menos asegurarle que sus bellos rizos regresarían, pero todos le aseguraban que el cabello ¡volvía porque volvía!, aún cejas y pestañas.

Después de varios meses de quimios y radioterapias, en la soledad de su cuarto, sin miradas ajenas que le hicieran dar cuenta del atisbo del ‘otro’, sentada frente tocador, viéndose en el enorme espejo después de salir de la ducha cubierta con bata rosa, tomó con la mano derecha el cepillo de cerdas finas, naturales y blandas para alisar su larga mata de cabello mojado; en cada pulso de cepillaje, con la mano izquierda, quitaba copiosas madejas de cabellos largos, y espesos mechones de pelo, enredados en el cepillo, que fue juntando con parsimonia y templanza y acomodándolos sobre el tocador junto al joyero. Al ver el volumen de pelo no pudo evitar se le cortara la respiración sin saber de dónde asirse para seguir inhalando y exhalando; era dura para llorar, pero le salió una lágrima densa que rodó salvaje sobre su mejilla. Se le había quebrado el espíritu al punto que nunca, ni en sus más salvajes sueños, pensó llegar a ese quiebre, y menos sabría ahora dónde aferrarse para enfrentar al mundo. Sabía que en algún momento quedaría sin cabello en cabeza, pestañas y cejas, se lo advirtió el doctor, pero no la vio venir así, por lo que, rendida, dejó caer su cabeza, brazos y torso sobre el tocador.

- Anuncio -

No quería ver a nadie, pero la realidad es una ruleta rusa necia y sabia: escuchó un toque suave en la puerta que había cerrado por dentro. Reponiéndose un poco, levantó el cuerpo del tocador y con un grito ahogado de enojo, tristeza y desazón a la vez, preguntó: “¿Quién?”

-¡Soy yo, Beth!, ¿puedo pasar?

-¡Pasa!, -soltó sin pensar. Era su mejor amiga, hermana de vida. La vio entrar bella, arreglada, bien maquillada, con aretes largos y lucidores. Y pelona. Por lo que admirada preguntó: -¿Qué le pasó a tu cabellera y todo tu glamur?

-No preguntes. Me rapé porque siempre hemos sido solidarias la una con la otra, ¡y ahora me toca a mí! -Con paso firme con maquinita de peluquear en mano, le dijo: -¡Anda siéntate para que salgamos de este encierro!

No pudo más que abrazarla y soltar el llanto franco.

-Anda ven, te rapo para que estemos igual. Vístete, píntate cejas, chapitas, encrémate, perfúmate y ¡vámonos de compras! Así, sin turbantes ni mascadas. ¡Nuestros cráneos son perfectos! ¡Anda, que esto también pasará!

[email protected]

- Anuncio -

Ultimas

Para el compositor Jorge Andrade Roca el arte puede servir para acercar mundos

El músico, compositor y catedrático Jorge Andrade Roca está convencido que “el arte puede servir para acercar mundos”, por...
- Anuncio -
- Anuncio -