Sábado, noviembre 27, 2021

AMLO, la ONU y Charlie Hebdo

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Nuestro presidente presentó ante el Consejo de Seguridad de la ONU hace unos días un proyecto mundial que cambiaría, estima, la vida de millones de personas en todo el globo. Según una nota del portal de la revista Forbes, Andrés Manuel López Obrador

“planteó este martes a los 15 países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU la creación de un Fondo de Fraternidad y Bienestar y con ello combatir la pobreza que azota a alrededor de 750 millones de habitantes del planeta que viven con menos de 2 dólares al día. (…) En su declaración ante el Consejo, que preside México, el mandatario federal detalló que los recursos provendrían de una contribución voluntaria de 4% de las ganancias de las mil corporaciones mejor valuadas y las personas más ricas del mundo y el 0.2% del PIB de las naciones miembro del G20”.

Por supuesto, el pitorreo en nuestro país no se hizo esperar y tirios y troyanos pensaron que sus propuestas no sólo son ingenuas, sino hasta bobas. De hecho, un colega bien ultraconservador que trabaja conmigo en la UAP y que es el antipejezombi más renombrado que conozco, se ufanaba de una columna publicada por Sergio Negrete Cárdenas en El Financiero que “celebraba” el discurso de AMLO y, de manera burlona, anticipaba que los millonarios más millonarios del mundo apartarían esos porcentajes para apoyar el “plan López” como satíricamente le denominó a la iniciativa. Sí, puede sonar ingenua la propuesta de nuestro ejecutivo, pero no inmoral y mucho menos incorrecta. Lo inmoral e incorrecto es el mundo en el que nos encontramos; esa porquería de realidad que permite que un teléfono celular pueda costar treinta mil pesos, o que existan fortunas obscenas como las de Bezos, Gates, Musk, Slim o Salinas Pliego y que existan medios y personas que lo celebren. El mundo de mineras y empresas depredadoras, europeas y canadienses que destruyen todo a su paso (salvo en sus países) en sus otrora colonias pretextando progreso y desarrollo. Es ese mundo en que existen cursos de “coaching” para lograr que uno sea dueño de su destino, que sea bien emprendedor y pueda lograr lo inalcanzable con sólo desearlo y programarse “neurolingüísticamente” como lo hizo Karime Macías, esposa de Javier Duarte, insigne y decente ex gobernador de Veracruz. Lo dicho, un mundo de porquería.

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Sin embargo, ni el discurso de AMLO, ni las reacciones de sus detractores motivan esta columna en esta ocasión, sino la respuesta “satírica” del “satírico” semanario francés Charlie Hebdo a la presidencia mexicana del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. La caricatura que realizaron retrata el estereotipo europeo del mexicano, sombrerudo y “haragán”, sentado en el piso dormitando en un entorno de pueblo estilo Santa Fe -muy a la Speedy González-, mientras las balas viajan por doquier. El cartón se intituló “México asume la presidencia de la ONU”. Ni tardos ni perezosos, los detractores de esta administración se lamentaron del ridículo que había hecho AMLO y nuestro país en la ONU y mostraban el cartón como evidencia de ello. Un ejemplo de quien se escandalizó y lo compartió: nuestro expresidente Felipe Calderón Hinojosa, responsable directo de la Guerra contra el narcotráfico que se cebó con cientos de miles de víctimas desde su mandato y continuó sin mayor éxito por el de Peña Nieto. A mí me llegó vía una publicación de guats que reza “la burla del mundo” y viene acompañada con la caricatura y una breve explicación, obviamente con el afán de pitorrearse. Y el asunto me hizo recordar de inmediato dos cosas: una remota y otra que capté a través de unas lecturas recientes. Primero, el atentado recibido por la revista en 2015 por parte de grupos extremistas musulmanes en represalia por la constante mofa que la revista realiza al profeta Mahoma. En ese momento, en Francia se hablaba de que era la patria de la “ilustración y la laicidad” y la “libertad de expresión”, casi casi los que la inventaron y estos “salvajes” los atacaban por ello. Lo segundo que recordé, fue un libro que se llama “¿Podemos Pensar los no- europeos?” (2018) Editado en Argentina y compilado por Facundo Giuliano. El libro se basa en la pregunta realizada por Hamid Dabashi en un artículo publicado en enero de 2013 en el portal de Al Jazeera que llevaba el mismo nombre. En él, el autor de origen iraní reaccionaba a un artículo de Santiago Zabala, filósofo español, publicado también en ese portal y con el título “Slavoj Zizek y el rol del filósofo”. La pregunta de Dabashi iba en torno a que Zabala habría dicho que “Hay muchos filósofos importantes y activos en la actualidad: Judith Butler en los Estados Unidos, Simon Critchley en Inglaterra, Victoria Camps en España, Jean-Luc Nancy en Francia, Chantal Mouffe en Bélgica, Gianni Vattimo en Italia, Peter Sloterdijk en Alemania y en Eslovenia, Slavoj Zizek, sin mencionar a otros que trabajan en Brasil, Australia y China”. Dabashi respondió de esta manera: “Lo que sorprende inmediatamente al lector al ver este párrafo inicial es el carácter descaradamente europeo de lo que el autor llama ‘filosofía hoy’, por lo que, afirma que tanto el tema como el tiempo, son peculiares y, de hecho, propiedad exclusiva de Europa. (…) Incluso Judith Butler, que se cita como un ejemplo de los Estados Unidos, es decididamente un producto de la genealogía filosófica europea, que piensa en algún lugar entre Derrida y Foucault, que influye en nuestra comprensión del género y la sexualidad. (…) Sin duda, China y Brasil (y Australia, que también es una extensión europea) se citan como la ubicación de otros filósofos dignos de la designación, pero evidentemente ninguno de ellos merece un nombre específico para estar sentado junto a estos eminentes filósofos europeos”. Claro, tales declaraciones molestaron al español que encumbraba a Zizek como “el” pensador del momento y que ve en el retorno al comunismo una respuesta ante los retos del presente. Sin embargo, y como señala Dabashi, las cosas para los no- europeos (no incluyo aquí a los gringos o a los canadienses), es decir, todo lo que despectivamente se ha denominado el “Tercer Mundo”, van por otro lado completamente. Ahora explicaré las razones.

Más adelante se sumó a la controversia el pensador decolonial argentino Walter Mignolo, quien junto con Dabashi, ve que el problema está en la idea de un solo pensamiento válido, el europeo, acompañado de una sola vía de construcción de pensamiento: la que ellos mismos han producido desde la introducción de la modernidad en todo el orbe. De acuerdo con lo que dice en su artículo “Sí, podemos”, también publicado en el portal de Aljazeera y recuperado en una forma más completa y detallada en el libro que he comentado, Mignolo afirma que “Según este marco -el expuesto por Zavala- , los nativos americanos tienen sabiduría y los angloamericanos, ciencia; Los africanos tienen experiencia y los europeos, filosofía; el Tercer Mundo tiene cultura y el Primer Mundo las ciencias sociales, incluida la antropología que estudia las culturas del Tercer Mundo; Los chinos y los indios tienen tradiciones, los europeos la modernidad; El Islam habita en la religión, los europeos en el secularismo. (…) Esas creencias en tales jerarquías han desaparecido entre un número creciente de académicos, intelectuales, pensadores y activistas no europeos. Esta es para mí la apelación implícita hecha por Dabashi”. Es decir, la producción de pensamiento y ciencia, vienen de Europa y alguno que otro país esencialmente heredero de ese continente, como Estados Unidos y Canadá y del resto del orbe vienen folclore y exotismo; o los fundamentalismos religiosos que tan cómodamente critica occidente, pero de los que no se escapa de detentar, como los cristianos, los raciales o los económicos. Ya en el libro “¿Pueden pensar los no- europeos?” que recoge parte de su libro en inglés, Dabashi se interesa más en saber si los filósofos europeos pueden o no pueden leer: “¿Por qué los europeos no pueden leer incluso cuando escribimos en el idioma que comprenden? Ellos no pueden leer porque (como ‘europeos’ atrapados en la trampa de una metáfora agotada, pero auto- nostálgica) están asimilando lo que leen de nuevo en esa trampa y en lo que ya saben -y son incapaces de proyectarlo hacia algo que es posible que no lo sepan y sin embargo podrían aprender-. Las condiciones históricas son el fundamento de las ideas. El mundo en general, y el mundo árabe y musulmán en particular, está cambiando; estos cambios son la condición sine qua non de las nuevas ideas que todavía no se han articulado -precisamente de la misma manera que el mito de ‘Europa’ u ‘Occidente’ nació y comenzó a generar ideas”. En efecto, todo lo que leen y ven, lo han de traducir a un lenguaje que ellos mismos puedan entender. Por eso, Charlie Hebdo representará a México como un personaje sombrerudo y haragán que ve el mundo pasar, pues para muchos franceses en particular y para muchos europeos y norteamericanos en general -e infinidad de mexicanos también, hay que decirlo-, México es un país “bananero” que “tropicaliza” todo lo bueno que viene de esas latitudes superiores en todo. Ofende y mucho la caracterización que hace ese semanario que, más que ser una excepción en el pensamiento de esos lugares, resulta ser una clara representación de su sentir. Como lo exhibe Dabashi, nuestro país puede representar el rol folclórico que se le ha asignado, pero nunca un rol de pensamiento y conocimiento. Mucho menos uno en que se ponga a cuestionar las estructuras económicas agresivas que han producido los millones y millones de pobres que tenemos en el mundo, que ha generado el calentamiento global y que nos lleva a escenarios cada vez más catastróficos. Lo dicho, no hago en este espacio una apología a la propuesta de AMLO en Naciones Unidas, que les guste o no, lleva mucha verdad. Hago evidente, eso sí, la miopía del auto denominado “mundo desarrollado” para comprender o siquiera escuchar las voces y el pensamiento de los “no- europeos”, de los africanos o asiáticos como también pregunta Kishore Mahbubani en su libro “¿Pueden Pensar los asiáticos?”. Hay una revolución de pensamiento que se contrapone a la idea de universalismo, de un pensamiento único acompañado de su ciencia, su moral, su estética y su cultura y de que provengan sólo del hemisferio norte. Subyace aquí una pregunta: ¿podemos pensar los mexicanos? Parece que para Calderón y los que produjeron el meme y los que lo comparten no. De hecho, al compartirlo para pitorrearse de AMLO, avalan la misma burla de la que son objeto. Bien pensado amiguitas y amiguitos…

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