Viernes, febrero 23, 2024

América, pro y contra

Andaba atorada la publicrónica, discutiendo si la afición americanista, en su plaza fuerte del Azteca, hizo bien o hizo mal al despedir con abucheos a su equipo al finalizar el primer tiempo contra el León y a lo largo de su encuentro con el Flan Luis. Los de Coapa habían tenido en ambos casos un rendimiento flojísimo, por lo que la discusión cae por su propio peso: el que paga tiene todo el derecho a sentirse defraudado y expresarlo a pleno pulmón, mientras sea civilizadamente; por lo tanto, decir que la porra debe apoyar incondicionalmente a los suyos es recurso demagógico e indefendible. Pero me parece que el ruidoso descontento que se presentó en ambas ocasiones tiene bastante mar de fondo.


Los americanistas han integrado una parcialidad ruidosa, alegadora y no pocas veces violenta desde que Televisa adquirió al club (allá por 1960, si no estoy mal). Desde el principio, Emilio Azcárraga Milmo les puso a sus azulcremas etiqueta de equipo millonario y para demostrarlo se surtió en Sudamérica de jugadores relativamente caros y aprovechó la caja de resonancia que es la tele para publicitarlos en forma desmedida. Unos dieron mejor resultado que otros, pero la rivalidad con el equipo mexicano por excelencia –es decir, las Chivas del Guadalajara– estaba lograda. Como los resultados tardaban en llegar, Televisa echó mano de todo su poder de persuación en los dos frentes disponibles: el arbitraje y la telecrónica. El procedimiento era tramposo, pero el efecto fue positivo para sus intereses: el América empezó a ganar títulos, si bien el más productivo y duradero ha sido el de equipo “odiado”, estupenda manera de exacerbar el fervor de sus hinchas y dar impulso tanto a la rivalidad clásica –con las Chivas, ya en declive– y a la emergente, con el Cruz Azul. Éste alcanzó una década (años 70) de hegemonía brutal, antes de ir a menos hasta perderse en una bruma que ya dura lo que el nuevo milenio. Con la UNAM y las Águilas se armó un derby crecientemente atractivo para la afición capitalina, igualado mientras Pumas tuvo equipos competitivos, totalmente asimétrico desde que decidió ajustar sus nóminas a la baja.

Lo que siguió, en paralelo a la consolidación de la fuerza regia –Rayados y Tigres, el puro billete–, fue cierta moderación, que no desaparición, de los dos grandes argumentos americanistas que durante lustros alteraron la competencia –árbitros y publicrónica a favor–; con su control absoluto de la Femexfut, descubrió que promover filias y fobias al América era menos lucrativo que enfocarse a publicitar y engrandecer artificialmente al Tri, hipnótico imán cada cuatro años con motivo del mundial, y entre una y otra Copa del Mundo a la chicanada fiel. Más que en el América, ahí estaba y está ahora la principal fuente de ingresos de para Televisa-Femexfut, dos entes distintos y un solo patrón verdadero.

Por lo demás, ese cambio de miras también explica en buena parte la descomposición y decadencia del futbol nacional, convertido en negocio de las apuestas y rueda sinfín de ventas y traspasos de troncos extranjeros, explicación lógica de la falta de “figuras” nacionales. Y en esas andamos.

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¡América, América… y ya! Como grito de guerra fue popularizado en los 70´s por Manuel “Loco” Valdés, uno de los arietes de la propaganda televisiva en favor del equipo de su patrón Azcárraga Milmo. Viene muy al caso aun antes de saberse las Águilas coronarán o no con el título su campaña del Apertura 2023. Está claro que los de Coapa son autores del mejor futbol visto en el minitorneo finalizado anoche. Y si fue justo el reproche de sus propios seguidores en las dos ocasiones mencionadas, también es verdad que en el partido de ida, el jueves en el Volcán, el América evidenció una superioridad indiscutible sobre un Tigres cuya columna vertebral ha envejecido sin remedio (el eje Nahuel-Aquino- Pizarro-Carioca-Gignac), y se mostró carente de chispa, reflejos… y gol. Por eso, el empate lo consiguió en el remate de un córner (Herrera, 71´), cuando el América se había ido arriba en el marcador (penalti de Henry Martín, 51´) y desperdiciado media docena de oportunidades para engrosarlo, especialmente en un primer tiempo que fue todo suyo.

 Por eso, habría sido una sorpresa mayúscula que ese Tigres de piernas cansadas y garras desbastadas repitiera anoche como campeón (cosa que en este momento ignoro). Aunque los festejos anticipados –a los que la hinchada aguilucha se venía entregando con desenfreno–, suelen tener finales muy amargos.

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Sería imperdonable. Para ese americanista que exige y silba a su equipo, de no ganar esta final la decepción sería mayúscula. No sólo por el rendimiento a la baja de Tigres, sino porque la superioridad azulcrema, su futbol mucho más dinámico y ofensivo, está fincada –y el americanismo lo sabe– en el expolio de esos clubes “amigos” que su condición de mandamás de la entente Televisa-Femexfut le ha procurado (Santos y Atlas, pero también Necaxa, Puebla y San Luis: Valdés, Quiñones, Malagón, los dos Reyes y, cómo no, André Jardine, con su provechosa cercanía al DT sanluisino Gustavo da Silva Leal). La suma de tantos factores colocarían en desventaja frente al América a cualquier equipo del circuito, incluidos las dos opulentas escuadras de Monterrey. Y como esto el fanático azulcrema lo sabe de sobra, no les perdonaría a los suyos un nuevo tropiezo, tras cinco años de resbalones y despistes de última hora.

Colombia repitió la gracia. Hace un par de meses, Colombia perdía 0-2 con el Tri y acabó dándole la vuelta al marcador. El sábado, en Los Ángeles, el nuevo enfrentamiento entre cafetaleros y aztecas se resolvió de manera muy similar: dos veces, el equipo del Jummy Lozano se adelantó en el marcador, sólo para acabar perdiendo el partido también por 2-3. La diferencia es que esta vez, no siendo fecha FIFA, Lozano armó su cuadro con puros elementos que militan en clubes de la Primera División mexicana. Casualmente, de los dos más sobresalientes en un encuentro menos que discreto uno defiende la casaca del puebla –Memo Martínez, que debutaba con el Tri y fue autor del segundo tanto–, y el otro, Jordi Cortizo, fue poblano hasta que el Monterrey se lo levó a hacer banca en la Sultana del Norte.

La pregunta es a quién diablos benefician encuentros de esta calaña. Aunque ya sé, lector, lo que vas a responder: ¡Pues a la dupla intocable Televisa-Femexfut!

Mundialito: ridículo del León. Como remate de uno de sus años más grises –eso sí, se coronó campeón de la Concacaf–, el equipo verdolaga nos fue a representar al infame Mundialito de clubes, jugado esta vez en Arabia Saudita. Y no pasó del primer lance, derrotado y eliminado 1-0 por los nipones del Urawa Reds. La anemia goleadora que viene caracterizando a los clubes mexicanos en todo su esplendor. Y Nicolás Larcamón, que huyó de Puebla en pos de mejores pastos tendrá que buscarlos ahora lejos de Guanajuato, pues su directiva no lo pensó dos veces para correrlo luego del papelazo saudí.


La Champions. Sin grandes sorpresas concluyó la ronda de grupos –la mayor de todas, ese puesto de cola del ManUnited en el G-A, con sólo 4 puntos una vez jugados los seis encuentros de rigor–. Se clasifican a octavos de final cuatro equipos españoles, tres alemanes, tres italianos, dos ingleses, un francés, un holandés, un portugués y un danés. La diferencia es que mientras los cuatro hispanos –Real Madrid, Atlético de Madrid, Barcelona y Real Sociedad– lo hicieron como primeros de sus respectivos grupos, la Bundesliga alemana combinó el liderato del Bayern –que lideró invicto el G-A– y del Dortmund –con 11 puntos en el G-F por 8 del PSG, segundo de a bordo—con el segundo puesto en el G-G del Leipzig, cuyo mérito fue no perderle pisada a un ManCity que se comió enteritos a los otros tres de su grupo sin abandonar ni por equivocación la costumbre de ganar (para su último compromiso, en casa del Estrella Roja de Belgrado, Guardiola uso su equipo B, y, por cierto, qué golazo el del veinteañero Micah Hamilton).

Hoy, el sorteo. Por ley, los primeros de cada grupo chocarán con los clasificados segundos. Restricciones: no podrán enfrentarse equipos que ya jugaron en el mismo grupo ni tampoco dos del mismo país. Pero no habrá que hacer demasiados malabarismos previos al sorteo, los cuatro hispanos (los dos de Madrid, Barsa y Real Sociedad) quedaron líderes de grupo; tampoco habrá problema con los dos ingleses (ManCity y Arsenal) porque ambos lideraron sus respectivas cuartetas, ni con los tres italianos (Inter, Lazio y Nápoli), clasificados todos ellos como segundos. Sí acaso deberá evitarse que coincidan en octavos Bayer Múnich o Borussia Dortmund con el también germano Leipzig. Por último, los ajenos a estas cuatro ligas tampoco serán problema a la hora de armar los bombos, pues tanto el PSG como PSV Eindhiven, Porto y Copenhaguen quedaron segundos y su destino será enfrentar en octavos de final a alguno de los ocho gallones en liza: Bayern, Arsenal, Real Madrid, Manchester City, Real Sociedad, Barcelona, Atlético de Madrid y Borussia.

Partidazo de Edson. Fue a media semana, dentro de la Europa League. West Ham recibía a los alemanes del Friburgo en el cierre de su grupo y los derrotó categóricamente (2-0). Pero lo mejor del día lo aportó Edson Álvarez, eje y sostén del mediocampo londinense, que además de servirle hecho0 el tanto de apertura al ghanés Kudus (14´), remató dentro del área teutona una doble pared perfectamente urdida para marcar el segundo (42´).


No está de más recordar que la ChL habrá también representación mexicana, en este caso El Chucky Lozano, que no jugó el miércoles con el PSV pero seguramente estará recuperado cuando en febrero, cuando empiece la ronda eliminatoria del principal torneo europeo de clubes.

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