Sábado, julio 2, 2022

ALICIA, KELSEN Y YO: QUÉ ES EL DERECHO/I

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Existen dos grandes vacíos en la cultura de las sociedades: no mirarse como un todo, como nación; y, no saber hacia dónde ni cómo debe caminar esa nación. Hasta hoy nos movemos bajo la dinámica que impone la existencia de las clases y grupos sociales que son, por diversidad de mecanismos, generadores de las desigualdades económicas, políticas y culturales entre los integrantes de la población; el resultado es una coexistencia social basada en la lógica de la lucha de clases como causa generadora de la inmensidad de conflictos sociales que conforman la historia y el presente de cada país. Al no vernos como nación, se privilegian los intereses de grupo de las élites dominantes en la economía, la política y la cultura, en perjuicio de los grupos numerosos que constituyen la población trabajadora y sus familias. La defensa de intereses (“mis derechos”) siempre distintos y encontrados para cada persona debido a la institucionalización de la propiedad privada -cuya alta concentración en pocas manos representa la privación de ella para la mayoría absoluta de la población- cumple la función social de distanciar a unos de otros; el resultado es la generación de relaciones humanas donde la mira suprema está puesta en la obtención de ventajas materiales a costa de los demás. Las consecuencias de este modo social de ser se reflejan en nuestra vida colectiva llena de conflictos que están llevando a la degradación de las relaciones humanas, la descomposición social y la destrucción del planeta, debido al desconocimiento general sobre las posibilidades de construcción de una sociedad distinta que propicie la formación de mejores personas y posibilite una sana convivencia humana en paz. 

¿Qué función cumple el derecho en estos procesos sociales? El derecho puede ser, el garante del estado actual de las cosas y su preservación social, o el instrumento de su transformación. El derecho será siempre un medio, no un fin. Un orden jurídico establecido sobre bases de filosofía individualista que privilegia la propiedad privada de los medios sociales de producción de los bienes y servicios necesarios para la subsistencia del conglomerado social, es y será garantía lógica de la permanente existencia de conflictos entre las personas por asentarse, indefectiblemente, sobre la base del trabajo asalariado creador de la riqueza social. Aunque la “modernidad” discursivamente concentró los derechos de las personas en el eufemismo “derechos humanos”, en tanto la utilidad de fondo de este concepto radica en preservar el derecho de propiedad privada para los individuos que la concentran, su uso garantiza jurídicamente la permanencia de la estructura social injusta. Las teorías del derecho que conciben a éste como preservador del estado de cosas se basan, predominantemente, en el examen de la relación lógica de la letra de las leyes entre sí, y su conexión con la conducta cotidiana de los seres humanos en una sociedad determinada en espacio y tiempo. Es decir, se orientan al ámbito de su cumplimiento u obediencia. Son las teorías formales o dogmáticas. 

Intentaré hacer en este espacio una teorización del derecho visto como marco de relación entre personas con y sin poder político, que nos lleve a reflexionar sobre el contenido de las leyes y sus normas; es decir, a preguntarnos por qué las leyes dicen lo que dicen. El hecho de que las leyes tengan un contenido y no otro, digan unas cosas y no otras, ayudará a comprender las razones que modelan las actuales formas de relaciones humanas y el tipo específico de sociedad en que vivimos. Mi pretensión de teorizar sobre el derecho en un espacio periodístico persigue el objetivo simple de la divulgación para motivar el interés en el tema, incluso, de quienes no están formados en la abogacía o que por su actividad cotidiana se mantienen alejados del interés por el ámbito de las leyes. Cabe recordar que todo orden jurídico tiene un principio que lo rige: la ignorancia de la ley a nadie exime de su cumplimiento. 

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Quitar solemnidad a la teorización sobre el derecho resulta, aquí, obligado. Con la finalidad de hacer la exposición entretenida, accesible y comprensible me propuse entrelazar pasajes de la obra clásica de Lewis Carroll, Alicia en el país de las maravillas con el pensamiento del afamado jurista Hans Kelsen. En menor medida acudiré, por supuesto, a otros autores. Dos circunstancias explican la intención del entrelazamiento. Una recomendación académico-literaria del Doctor Rolando Tamayo y Salmorán –reconocido jurista mexicano autor de diversos libros sobre filosofía del derecho- para leer Alicia en el país de las maravillas del que decía era un libro para niños que debían leer los adultos; y, una licencia intelectual << ¿Otra vez dándole vueltas a esa cabecita? –le preguntó la Duquesa, hincándole de nuevo la barbilla en su hombro. –Tengo derecho a pensar, me parece a mí- le contestó Alicia secamente…>> sugerida por el jurista Carlos Santiago Nino: “…nadie está impedido de ensayar un tipo de labor teórica frente al derecho diferente de la que actualmente se desarrolla.“ El análisis que proponemos pretende construir una perspectiva teórica que pueda resultar esclarecedora para el pensamiento y ayude a la mejor comprensión del derecho como fenómeno social que impacta nuestra vida cotidiana como sociedad y como individuos. 

Alicia –convengamos en así referirnos a la obra- efectivamente no es un libro para abogados; sin embargo, después de su lectura nadie se atrevería a decir que resulta ajeno para su formación como tales. El análisis del lenguaje -herramienta fundamental para el trabajo del jurista- que introduce a través de sus personajes, tiene un incalculable valor cultural. Junto con la amenidad de la lectura, puede encontrarse en sus páginas un extraordinario tratado de lógica, útil para clarificar metodologías, << Señor minino- comenzó Alicia, con cierta timidez, al no saber muy bien si al Gato le gustaría aquel nombre; pero el Gato seguía sonriendo y ello animó a la niña a continuar (<Parece que se lo toma bien>)-: ¿Podría usted indicarme la dirección que debo seguir desde aquí? –Eso depende –le contestó el Gato- de adónde quieras llegar. No me importa adónde…-empezó a decir Alicia. –En ese caso tampoco importa la dirección que tomes –le dijo el Gato -…con tal de llegar a algún lado- acabó de decir Alicia. –Eso es fácil de conseguir –le dijo el Gato-. ¡No tienes más que seguir andando!>> razonamientos <<Augustus de Morgan, uno de los padres de la lógica simbólica, decía que la diferencia entre una persona que está cuerda y una que está loca no reside en el modo de razonar, que puede ser correcto en ambas, sino en la sensatez o insensatez de las premisas de que uno parte para llegar a la conclusión.>> y nexos entre lenguaje y realidad <<-¡Es el colmo de la ignorancia! –y aquí hizo una pausa-. ¡Mira que confundir una corbata con un cinturón!>> indispensables para la cabal comprensión del derecho cuando del estudio de la normativa sobreviene la impresión de que las fronteras entre lógica, realidad y experiencia no se muestran claramente diferenciadas. Una trasposición simple de los planteamientos lógicos de Alicia a los ámbitos del derecho descubre nuevas perspectivas para el análisis de este. Asumamos curiosidad, disposición científica y filosófica para el asombro y entremos en materia. Bueno… para la próxima porque ya se acabó el espacio.

Heroica Puebla de Zaragoza, a 10 de enero de 2022.

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JOSÉ SAMUEL PORRAS RUGERIO

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