Alianza PRI–PRD los mete a la competencia en 10 distritos

Carlos Martínez

Siempre las crisis generan ciclos de recuperación y es lo que parece estar ocurriendo en el PRD poblano, en donde el arribo de Carlos Martínez Amador a la presidencia estatal del partido, ha permitido en unas cuantas semanas hacer una reestructuración de esta fuerza política y empezar a construir un proyecto inédito de alianza electoral con el PRI, que por lo menos de entrada, si se concreta la unión, permitiría a este binomio entrar a la competencia en 10 distritos electorales de la entidad.

Sin contar que, ese esfuerzo aliancista del PRD se podría extender a los partidos Compromiso por Puebla y Nueva Alianza, lo que posibilitaría ampliar un rango de demarcaciones en donde el instituto del sol azteca podría regresar a la competencia electoral, luego de que en 2018 tuvo una de sus peores caídas en la disputa de alcaldías y diputaciones locales.

Otro importante escenario para el PRD local, es que Puebla entró en el proyecto global que se está cocinando a nivel federal para que por primera vez el instituto del sol azteca, el PAN y el PRI experimenten ir en alianza en por lo menos 100 distritos federales para disputarle a Morena las curules de San Lázaro.


Es un experimento electoral de cara a la sucesión presidencial de 2024, en la que buscarían esas tres fuerzas políticas un primer proyecto para crear un bloque que enfrente a la 4T, que por ahora parece ser una mayoría invencible.

Este último esfuerzo enfrentó, principalmente, la resistencia de un panismo tradicional que no gusta de hacer alianzas con fuerzas antagónicas.

De tal manera que el PAN de estados como Querétaro y Guanajuato, que son dos importantes bastiones albiazules, quedaron fuera de esa posibilidad de hacer un bloque de 100 candidaturas a diputados federales entre esas tres agrupaciones que, hasta hace una década, parecía imposible verlas en un mismo proyecto común.

Puebla parecía que iba a entrar en esa resistencia, por la actitud de la presidente estatal del PAN, Genoveva Huerta Villegas, quien no ha querido dialogar con otros partidos para formar un frente opositor a Morena.

Huerta sostiene que el PAN ya no puede ser el soporte para que otros partidos avancen en el terreno electoral, tal como ocurrió en la década anterior.

Esa es una actitud errónea de la dirigente del instituto derechista, pues al blanquiazul es cuando ahora más que nunca requiere sumar los votos de otras fuerzas políticas, ya que al panismo por si solo no le alcanza para disputarle plazas importantes que están en manos de Morena.

Pese a esa posición de Huerta Villegas, la dirigencia nacional del PAN decidió proponer distritos de Puebla para ese bloque aliancista con el PRD y el PRI.

Esa posibilidad pudo prosperar porque el PRD poblano se le observa otra vez como un partido estructurado, que salió de un largo marasmo.

Se sabe que los dirigentes del PRD y del PRI a nivel local, Carlos Martínez Amador y Néstor Camarillo Medina, respectivamente, han tenido un acercamiento para acordar una alianza solo en aquellos distritos en donde la suma de estructuras les permita como binomio entrar a la competencia de las diputaciones locales.

Las plazas que aparecen en ese posible escenario de alianza entre el PRI y el PRD son: Huauchinango, Xicotepec de Juárez, Zacatlán, Teziutlán y Tlatlauquitepec. Es decir, parecerá que el bastión de esa unión de fuerzas políticas se concentra principalmente en la Sierra Norte.

También se han incluido los distritos de Ajalpan, Izúcar de Matamoros y Acatlán de Osorio, en el sur de la entidad, entre otras plazas.

Una diferencia fundamental, es que mientras el PRI y el PRD ya dialogan sobre un proyecto electoral, en Morena no siquiera hay una definición de la dirigencia local y el PAN enfrenta una profunda división entre las facciones de Eduardo Rivera Pérez y Genoveva Huerta Villegas. Es decir, entre el panismo tradicional y unos de los últimos reductos del morenovallismo.