Ahora las brujas son los asesores fiscales

¿Eran cristianos los inquisidores?

Creemos que más bien estaban

perdidos en la idolatría. Cultivaban y adoraban un falso dios: el poder punitivo.


 Eugenio Raúl Zaffaroni

Hoy, simplemente, pensar en las brujas y en la persecución de las mujeres para torturarlas al grado de terminar con sus vidas se escucha como algo ridículo. Sin embargo, era y es verdaderamente grave y fuera de cualquier proporción imponerles esas sanciones.En los tiempos del descubrimiento de América o, propiamente, invasión. Europa se sorprendió al observar los sacrificios humanos que se llevaban a cabo en los pueblos originarios, cuando, paradójicamente, en Europa central se estaban cometiendo los mismos sacrificios humanos, particularmente, los que hoy entendemos como “feminicidios”, al perseguir (en lo que ahora es Alemania, Austria, Polonia y demás regiones) a las brujas; justificando, con esto, la tortura y muerte de cientos de mujeres debido a que, supuestamente, tenían pactos con el diablo. Esta era una forma de dominio del poder político y de la iglesia de ese tiempo sobre la población.

A más de quinientos años de los tiempos de las brujas, de los sacrificios humanos, pareciera que la humanidad no ha evolucionado; simplemente se ha adaptado a las condiciones de los nuevos tiempos. Ya no hay brujas, pero ahora hay traficantes de productos prohibidos, como anteriormente eran los piratas; ya no hay grandes terratenientes, pero hay industrias mineras que destruyen el medio ambiente; y, así, llegamos hasta la absurda iniciativa de la ley fiscal para 2020, que establece la figura de “la información que deben brindar los asesores fiscales”.

Ya hay un antecedente al respecto de la implementación de las obligaciones a los asesores fiscales en el artículo 89º del código fiscal de la Federación. Nuevamente, lo paradójico, desde las políticas de derecha, en la reforma del presidente Vicente Fox del 28 de junio de 2006, antes de salir de la administración pública, fue que se implementaron sanciones a los asesores fiscales por no considerar, en sus opiniones tributarias, los criterios no vinculativos emitidos por el Servicio de Administración Tributaria.

Así, en esta propuesta –desde las aparentes políticas de izquierda– de reformas al código fiscal de la federación, se establecen obligaciones a los asesores fiscales tales como informar e inscribirse ante el Servicio de Administración Tributaria. Además, se establecen castigos por el incumplimiento a sus obligaciones, como indica, expresamente, el artículo 197º: “Los asesores fiscales se encuentran obligados a revelar los esquemas reportables generalizados y personalizados […] los asesores fiscales deberán registrarse como tales ante dicha autoridad […]. Se entiende por asesor fiscal cualquier persona física o moral que, en el curso ordinario de su actividad, sea responsable o esté involucrada en el diseño, comercialización, organización, implementación o administración de un esquema reportable o quien pone a disposición un esquema reportable para su implementación por parte de un tercero”.

Por su parte, se implementan sanciones a los referidos asesores fiscales (artículo 82 d del código fiscal de la federación) con sanciones económicas, que oscilan desde cien mil a cinco millones de pesos y porcentajes por el monto de los ahorros de sus clientes. Todo esto demuestran que los tiempos de la cacería de brujas no han pasado; que solo se han cambiado las brujas por los asesores fiscales ante la ausencia de un conocimiento profundo para evitar los esquemas de planeación fiscal en un sistema tributario legislado desde el neoliberalismo. Así, se demuestra que esta cuarta transformación?que se dice de izquierda?, al imponer esta serie de regulaciones, obligaciones y sanciones, pretende mantener y proteger todavía, a pesar de que ha dicho en innumerables ocasiones que se han acabado las políticas neoliberales, ese sistema tributario desigual, arbitrario, discrecional y corrupto que aún se mantiene vigente desde hace treinta años. Todas estas decisiones son muestras de que cada ejercicio fiscal es ocasión para perfeccionar el saqueo del patrimonio de los nacionales en beneficio de los monopolios y las grandes empresas transnacionales. Pues bien, la cuarta transformación, con la iniciativa de reforma fiscal para 2020, está transformando las brujas en los ahora asesores fiscales.