Abraham y Ángel Gabriel, dos de los tres fallecidos en el accidente de este lunes en la autopista México-Puebla, formaban parte de los mil peregrinos que año con año salen de la junta auxiliar de San Sebastián Villanueva, en el municipio de Acatzingo, hacia la Basílica de Guadalupe.
Este diciembre fue el segundo año en el que los ahora fallecidos decidieron visitar La Villa, “pero ya no regresaron”, narraron entre lágrimas sus familiares a La Jornada de Oriente durante el velorio que se realiza este miércoles.
Abraham y Ángel Gabriel vivían en una humilde casa ubicada a las orillas de San Sebastián, sitio hasta dónde este día llegaron integrantes de una Mayordomía de la comunidad con una bandera de la Virgen de Guadalupe para acompañar a los deudos.
“Los peregrinos, los peregrinos, ra ra ra”, se escuchó por parte de los religiosos mientras abrazaban a la ahora viuda de Ángel Gabriel, quién dejó en la orfandad a dos niños, de cinco y tres años.
Posteriormente, decenas de personas continuaron su arribo a la vivienda que en su interior albergaba los féretros de los difuntos.
Con resignación y una profunda tristeza, los deudos recordaron el ímpetu con el que Abraham y Ángel Gabriel salieron el fin de semana hacia la Basílica, sin saber que ya no regresarían sin vida, pues recordaron que el continente en el que iban fue embestido por un conductor en estado de ebriedad cuando regresaban de su visita, a la altura de Chalco.
Comentaron que su fe hacia la virgen de Guadalupe era profunda como la de las casi mil personas que año con año salen de San Sebastián divididos en cuatro peregrinaciones, las cuales se trasladan a pie, en relevos de antorchas y en motocicleta, como fue el caso de Abraham y Ángel Gabriel.
Incluso comentaron que la tradición de acudir en peregrinación, que en esa comunidad tiene por lo menos 20 años, es también algo que caracteriza a la familia de los fallecidos, pues anteriormente iban sus padres y abuelos.
De manera tranquila comentaron que esperan el paso de los días atenúe su dolor por la partida de sus familiares.
“Salieron el 10 de diciembre de San Sebastián Villanueva pero ya no regresaron, ni modo, así es la vida (…) en las peregrinaciones unos van a pie, otros en moto, depende de los organizadores, es la fe la que los nueve, para visitar a nuestra madre de Guadalupe, es una decisión que uno toma, va uno con devoción aunque vayamos pero no sabemos si regresamos”, contó el abuelo de las víctimas en medio del tronido de decenas de cohetes que quemaron en honor de los ahora difuntos.
Será este jueves cuando los cuerpos de los fallecidos sean trasladados a la iglesia principal de la comunidad en dónde se celebrará una misa y posteriormente llevados al panteón del lugar.


