Abecedario, aristocracia y muestra

Amores perros, película del año 2000 dirigida por Alejandro González Iñárritu en su debut como director

Tiene ya rato que no me refiero al cine mexicano en conjunto. A propósito de él, ¿jugamos un poquillo? ¿Qué tal un abecedario de films valiosos y más o menos contemporáneos? Por ejemplo, con (A), Adioses, Los; Amores perros; Arráncame la vida. (B) Bajo California: el límite del tiempo; Bayoneta; Biutiful. (C) Camarista, La; Crimen del Padre Amaro, El. (D) Después de Lucía. (E) En el hoyo. (F) Fuera del cielo. (G) Güeros. (H) Hasta morir; Heli. (I) Infierno, El. (J) Jaula de oro, La. (L) Laberinto del fauno, El; Ley de Herodes, La; Luz silenciosa. (M) Miss Bala. (N) Niñas bien, Las. (O) Oveja negra. (P) Perfume de violetas; Profundo carmesí. (Q) ¿Quién diablos es Juliette?. (R) Rojo amanecer; Roma. (S) Sexo, pudor y lágrimas; Sólo con tu pareja. (T) Temporada de patos; Todo el poder. (U) Un mundo maravilloso. (V) Violín, El; Voces inocentes. (Y) Yo; Y tu mamá también. (Z) Zona, La. Sobra decirlo, este intento se complicó al buscar films tanto modernos como destacados de nombre iniciando con K, W y X. Pero el ejercicio no ha sido ocioso. Resultaron de entrada 37 películas, dirigidas por hombres y mujeres, colándose un documental: En el hoyo, del “güero” Juan Carlos Rulfo, hijo de Juan. Hay títulos de cineastas jóvenes y menos jóvenes; de Cuarón, Del Toro, González Iñárritu y Ripstein. También de Carlos Carrera, Sariñana y Luis Estrada. Comedias, melodramas y dramas. Cintas tan festivaleras como Después de Lucía o Heli, y tan comerciales como El crimen del Padre Amaro o Sexo, pudor y lágrimas. En fin, el cine genuinamente nuestro, que es además, como país, nuestro álbum de familia. Y veamos, entre todos, si encontramos películas valederas –según los “criterios” establecidos– con títulos de letra inicial K, W y X. Seguro hay, pero no abundan.

En cuanto a la cartelera local, tuve ocasión de ver algunas cintas a tener en cuenta. Comento aquí la inglesa Downton Abbey, de Michael Engler, con un muy buen reparto en el que destaca la siempre excelente Maggie Smith. Su universo y personajes provienen de la serie de TV homónima, escrita por Julian Fellowes, que se mantuvo al aire de 2010 a 2015. Como en dicha serie, el núcleo de la película es la vida cotidiana de la aristocrática familia Crawley, en su hermosa mansión de campo –Downton Abbey– a principios del siglo XX. Esta vez, sus ritmos se alteran por un aviso inesperado: Jorge V y María, sus Altezas Reales, les visitarán un par de días, y pues… hay que atenderlos. No poca cosa cuando hablas de los Reyes de Inglaterra. Además, el conflicto aquí es que los monarcas llegan con su propio staff –cocinero, mayordomos, ayudantes– siendo que el propio staff de Downton Abbey entiende que es su derecho atender a los ilustres visitantes, por ser “su” territorio y, cual ellos lo expresan, porque “también son nuestros Reyes”. Una película muy grata, pulcra, de notable dirección de arte, que arma un tejido principal y armónico a partir de cuatro o cinco tramas individuales, al interior del contexto marco: la visita real. Claro: es Long live the King and Queen; pero en Downton Abbey la historia en realidad es la de esos súbditos –amos y sirvientes– que revolotean a su alrededor. Y créanme: hay mucho para gozar en eso.

Por otra parte, la Cineteca Nacional anunció la programación de la 67 Muestra Internacional de Cine, en la que aparecen films de directores celebrados, como Woody Allen (Un día lluvioso en Nueva York), Arturo Ripstein (El diablo entre las piernas), Agnes Varda (Varda por Agnes), Francois Ozon (la polémica Por la gracia de Dios, relativa al triste tema de abusos por parte de malos sacerdotes) y los hermanos Dardenne (El joven Ahmed, premio a la mejor dirección en el más reciente Festival de Cannes). Por cierto, la película inaugural será la mexicana Esto no es Berlín, de Hari Sama, ubicada en los 80s alrededor de la vida nocturna underground. Bienvenida la 67 Muestra.