A tres años del feminicidio de la estilista peruana Wendy Hellen Sandon Herrera, quien contaba con tres establecimientos de belleza en el estado de Puebla, su familia exigió al Poder Judicial del Estado no permitir más dilaciones y garantizar el inicio del juicio oral contra su presunto agresor, Darío N., programado para el 17 de marzo de 2026, a las 15 horas.
En este contexto, este martes se llevará a cabo una audiencia de evaluación de nuevas solicitudes de ampliación de plazos, las cuales, de concederse, implicarían una reprogramación del inicio del juicio y, con ello, un nuevo retraso en el acceso a la justicia para la víctima y sus familiares.
La familia de Sandon Herrera denunció que, a lo largo de tres años, ha tenido que enfrentar reiteradas solicitudes de prórroga promovidas por la defensa de Darío N., así como una estrategia que, aseguran, ha sido tolerada por el Poder Judicial, con el efecto de mantener el proceso estancado en la etapa intermedia e impedir el arranque del juicio oral.
“¿Cuánto más debe esperar una familia que ha perdido tanto? ¿Cuántas veces más podrán presentarse solicitudes que retrasen el avance de un caso tan delicado?”, cuestionaron los familiares a través de un comunicado.
En este sentido, exigieron al Poder Judicial respetar la memoria de Wendy Hellen Sandon y permitir que su familia, incluidos sus tres hijos menores de edad, quienes quedaron en condición de orfandad, acceda a una justicia pronta, efectiva y reparadora.
Cabe recordar que Wendy Sandon fue hallada sin vida el 22 de diciembre de 2022, con huellas de violencia, en el municipio de Apizaco, Tlaxcala; seis días después de ser reportada como desaparecida.
Las investigaciones señalaron como principal sospechoso a Darío N., quien permanece recluido en el Centro Penitenciario de San Pedro Cholula bajo la medida cautelar de prisión preventiva justificada.
La Fiscalía General del Estado (FGE) logró su vinculación a proceso por los delitos de desaparición y feminicidio, sustentada en evidencias audiovisuales captadas por cámaras de seguridad, en las que se le observa como presunto responsable del asesinato, ocurrido en el domicilio de la víctima en Cuautlancingo, así como de la posterior desaparición de su cuerpo.
De acuerdo con la reconstrucción de los hechos, Wendy había decidido terminar su relación sentimental con Darío N., con quien tuvo una hija, tras sufrir diversos episodios de violencia intrafamiliar. Luego de la separación, ambos acordaron que él visitaría a la menor dos veces por semana; se presume que durante una de esas visitas se cometió el crimen, ya que desde el 16 de diciembre de 2022 familiares y conocidos perdieron todo contacto con la víctima.
Wendy Hellen Sandon emigró a Estados Unidos a los 18 años, donde conoció a su primera pareja sentimental. Posteriormente regresó a Perú y más tarde se estableció en Puebla en 2012, específicamente en Cuautlancingo, donde retomó esa relación y tuvo dos hijos. Tras el divorcio, conoció a Darío N., con quien procreó a su tercera hija y quien, según las investigaciones, la violentó de manera reiterada hasta privarla de la vida.
El cuerpo de Wendy Hellen Sandon fue repatriado a Perú en febrero de 2023, país donde reside gran parte de su familia y donde finalmente fue sepultada.
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