La producción de nopal y tuna en Puebla se afianza como uno de los motores agropecuarios más relevantes del estado, con una exportación de 80 por ciento de las tunas poblanas dirigida a Estados Unidos. Pese al contexto adverso por el endurecimiento de aranceles y operativos migratorios, los productores locales han logrado mantener e incluso diversificar sus mercados hacia Canadá, Europa y Sudamérica, fortaleciendo así el valor del sector.
Omar Carpio Flores, presidente nacional de la Unión Mexicana de Productores de Nopal, Tuna y Maguey y director de Enjoy Mexican Fruits, destacó en entrevista para La Jornada de Oriente que la comercialización internacional de estos frutos ha mostrado resiliencia.
“Sí, se ha impactado porque existe temor por parte de los consumidores en Estados Unidos ante las redadas migratorias, pero, al final del día, hemos logrado seguir exportando las cantidades necesarias”, reconoció el líder productor.
El 15 por ciento de la producción poblana de tuna se dirige a Canadá y el 5 por ciento restante llega a países como Holanda, Alemania, Inglaterra, Italia, Francia y Chile, mientras que los productores buscan superar los desafíos con estrategias de diversificación y valor agregado.
Carpio Flores subrayó que, en caso de que los aranceles a la fruta mexicana suban hasta 30 por ciento, el impacto recaería directamente en el consumidor final, que pagaría el incremento. Sin embargo, los productores mantienen el optimismo y trabajan para conservar la competitividad internacional.
En la entidad existen 5 mil 500 hectáreas sembradas, de las cuales 4 mil 500 están destinadas a nopal tunero y mil a nopal verdulero. Los municipios de Acatzingo, Felipe Ángeles, Quecholac y Soltepec lideran la producción de nopal-tuna, mientras que San Andrés Cholula, Santa Isabel Cholula, Atlixco y Huaquechula destacan en nopal verdura. Carpio Flores señaló que la tendencia de crecimiento se mantiene, con incrementos anuales de 5 a 6 por ciento en superficie cultivada.
El rendimiento promedio de la tuna es de 18 toneladas por hectárea, lo que permite esperar una cosecha superior a 56 mil toneladas para este año y un valor de producción que asciende a 196 millones de pesos.
A pesar de los retos, el directivo considera que los obstáculos comerciales abren la puerta para explorar nuevos destinos como Sudamérica y Asia, así como avanzar en la industrialización mediante la producción de jugos, néctares y aceite de semilla de tuna.
México es un consumidor nato de tuna, por lo que Carpio Flores ve necesario fortalecer la promoción interna para enfrentar el déficit hídrico y ampliar la superficie cultivada. Insistió en la importancia de mejorar la certificación, la inocuidad y el buen uso de agroquímicos.
El sector cuenta con alrededor de 2 mil productores en el estado, quienes insisten en que el valor del nopal y la tuna debe enfocarse tanto en los mercados internacionales como en el consumo nacional y los procesos de valor agregado.


