La reactivación del servicio de hemodiálisis en el Hospital del Sur, tras la interrupción ocurrida el 1 de julio por parte de la empresa Zdenko, no ha resuelto la crisis que enfrentan los pacientes renales.
El pasado fin de semana autoridades prometieron que este el lunes 5 de este mes el servicio se reanudaría con normalidad; sin embargo, la realidad es que solo dos de cada ocho personas por turno logran acceder a las sesiones, mientras el resto permanece excluido y sin alternativas inmediatas.
De acuerdo con testimonios de los afectados, el proceso de selección para ingresar a hemodiálisis es aleatorio y carece de transparencia.
“Por turno somos ocho pacientes, pero solo están entrando dos o tres. No se nos está cumpliendo lo que nos dijeron”, relató uno de los usuarios, quien añadió que muchos aún no han recibido atención.
La incertidumbre y la falta de claridad han generado inconformidad y desconfianza entre los enfermos y sus familias.
Los pacientes y sus familiares están molestos con el trato que han tenido en la última semana, toda vez que a partir de que el martes de la semana pasada se suspendieron abruptamente los servicios de hemodiálisis, personal del hospital les solicitó que evitaran manifestaciones públicas y los instó a acudir a urgencias en caso de sentirse mal.
No obstante, algunos intentaron ingresar a sus enfermos el jueves posterior al anuncio y se encontraron con que la atención no fue brindada.
A quienes tienen posibilidades económicas se les sugirió acudir a clínicas particulares, para lo cual el hospital se comprometió a entregarles sus paneles virales.
El panel viral es indispensable para recibir hemodiálisis en clínicas privadas, ya que certifica que el paciente está libre de infecciones y VIH. Sin este documento, el acceso al tratamiento es imposible y, además, la demanda en clínicas privadas saturó la capacidad de atención.
Asimismo, pacientes y familiares criticaron que el costo de la hemodiálisis en el Hospital del Sur asciende a 2 mil 550 pesos por sesión, según consta en los documentos que suelen entregarles para que los firmen al final de la misma, esta cifra es considerada excesiva por los usuarios, ya que en otras clínicas privadas el precio oscila entre mil 500 y mil 700 pesos.
La falta de información y la ausencia de autoridades responsables agravan el panorama. “Nadie da la cara, el director nunca ha estado”, denunciaron los afectados, quienes además afirmaron que el personal de la clínica de hemodiálisis impide el acceso a quienes buscan información.
La atención a la salud renal, sostuvieron, es una obligación del gobierno estatal y federal, y no puede depender de la disponibilidad económica de los enfermos.
La crisis en la atención de hemodiálisis en el Hospital del Sur evidencia la precariedad del sistema público de salud en Puebla y la urgencia de garantizar el acceso universal a tratamientos vitales para la población renal.


