Analizan el devenir histórico de cinco siglos del edificio que alberga al Museo Amparo

El libro Origen y evolución del conjunto arquitectónico del Museo Amparo: testimonio de hospitalidad y saberes, del arquitecto Carlos Montero Pantoja, analiza la historia y el proceso constructivo de dicho conjunto, así como su importancia en el imaginario social desde la ciudad virreinal hasta el presente.   

Publicado de manera reciente y disponible para su lectura y descarga en el link https://bit.ly/376mUQ9 el libro parte de una premisa: “que el proceso de vida de todo inmueble contiene etapas, fases o momentos clave, y en cada uno de éstos pueden leerse distintos valores históricos, arquitectónicos y urbanos acumulados a lo largo de los años, ya que en cada temporalidad la sociedad se representa proporcionando un carácter y una identidad particulares al lugar”. 

En ese sentido, afirma el coordinador del volumen, entender al Museo Amparo hoy implica conocer las partes de su pasado bajo la premisa de que el presente sólo es el resultado de dichos procesos. 


En la introducción del libro, el también académico de la UAP anota que Puebla como ciudad virreinal, que comprende el equivalente al actual Centro Histórico, “no transitó al presente conservando la escala histórica de su territorio ni se mantuvo libre de transformaciones y cambios”. 

Asimismo, continua, así como la ciudad cambia constantemente, también los espacios construidos se crean, desarrollan, transforman y demuelen parcial o totalmente, a la par de que se mantienen en la misma medida en que se renueva su uso, en correspondencia con las circunstancias y necesidades del usuario. 

Ejemplo de esos procesos evolutivos, anota Montero Pantoja, es el edificio que ocupa el Museo Amparo, “un conjunto arquitectónico de enorme valor histórico, que comprende una línea de tiempo que comenzó en 1531 con la decisión tomada por el Cabildo de erigir un hospital, y que se concretó en un proyecto construible en 1538, momento clave en que el hospital de San Juan de Letrán fue debidamente formalizado por el Cabildo de la Ciudad de los Ángeles y la sede papal en Roma”. 

Expone que el conocido como El Hospitalito ha tenido funciones diversas y dos usos distintos dominantes: hospital y colegio, que se manifiestan en las transformaciones físicas que hoy se reintegran como una expresión contemporánea de las formas arquitectónicas de los siglos XVI al XX que han quedado testimoniadas en el conjunto hospitalario, en la imagen urbana de la ciudad y en la memoria colectiva de los poblanos.  

El miembro del Sistema Nacional de Investigadores menciona la etapa como vivienda y refiere que este uso ha sido el menos destacado y característico de este conjunto. 

“El hospital de San Juan de Letrán operó durante un poco más de cien años, gracias a que el clero se sostuvo en contra de la sugerencia de la Corona de España –hecha a través del Virrey Antonio de Mendoza– de concentrar la actividad de atención de las enfermedades en un solo lugar, dado que ya estaba en funcionamiento el hospital de San Pedro”. 

Anota que, en 1643, el edificio de San Juan de Letrán adoptó la función de colegio, alojando dos instituciones: el Colegio para Niñas dedicado a la Purísima Concepción y el Colegio de Mujeres, concebido como un albergue para mujeres casadas o viudas que integraba funciones pedagógicas y religiosas; el uso educativo del inmueble perduró hasta 1986. 

El arquitecto Carlos Montero afirma que “durante siglos, el inmueble ha sido parte de la vida cotidiana de Puebla y en el presente es el legado arquitectónico que alberga al Museo Amparo”, que fue fundado el 28 de febrero de 1991 por Manuel Espinosa Yglesias y su hija Ángeles Espinosa Yglesias Rugarcía, y nombrado en honor de Amparo Rugarcía de Espinosa Yglesias. 

“Es considerado uno de los centros culturales y de exposiciones más importantes del país. Cuenta con salas para la exhibición de su acervo de arte prehispánico, uno de los más importantes en México en una institución privada, virreinal y siglo XIX, moderno y contemporáneo. Asimismo, presenta un programa permanente de exposiciones temporales nacionales e internacionales, al igual que un intenso programa de actividades académicas, artísticas, educativas y lúdicas dirigidas a todo tipo de públicos”, refiere. 

En ese sentido, Lucia Alonso Espinosa y Ramiro Martínez Estrada, directora general y director ejecutivo del Museo Amparo, respectivamente, mencionan que los análisis y descripciones arquitectónicas presentadas por el autor permiten poner en valor un espacio que ha transitado por cinco siglos de historia, que ha visto deambular por sus pasillos a médicos, pacientes, sacerdotes y religiosas, colegialas, entre otros, y que hoy se muestra renovado. 

“Esperamos con esta publicación hacer una aportación al estudio de la arquitectura en Puebla, permitiendo la apreciación de un inmueble histórico que resguarda, además de un acervo patrimonial de gran valía, una historia constructiva única, que inició en el siglo XVI y que continúa hasta nuestros días”.