INAH publica 3 lúcidos ensayos a 10 años del fallecimiento del cronista Carlos Monsiváis

Mediante publicaciones digitales de descarga gratuita, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) rinde un homenaje al escritor, cronista, coleccionista, curador y periodista Carlos Monsiváis, en el marco de su décimo aniversario luctuoso. 

Se trata de tres lúcidos ensayos denominados Instantáneas vitales. Carlos Monsiváis, 1938-2010, de Esther Acevedo y Lilia Venegas; Monsiváis, el gozo de la rebeldía, autoría de Francisco Pérez Arce, y Una subversión llamada Monsiváis, de Carlos San Juan Victoria. 

Los tres títulos derivan de los trabajos de la Cátedra Monsiváis, ejercicio académico que se desarrolla en la Dirección de Estudios Históricos (DEH) del INAH para continuar con el pensamiento de este personaje inasible, rebelde y brillante.  


A decir del historiador y economista Carlos San Juan, la idea es invitar al lector a acercarse a su mundo, donde el discernimiento profundo y la ironía daban orden al caos en que se vive en el orbe, en el país y, particularmente, en la Ciudad de México. 

En el primer libro Instantáneas vitales. Carlos Monsiváis, 1938-2010 se ofrece una rica compilación de fotografías, muchas de ellas desconocidas pues forman parte del álbum familiar que fue cedido por su prima Beatriz Sánchez Monsiváis. En él, las historiadoras Esther Acevedo y Lilia Venegas dan cuenta de la evolución del gran escritor, de los múltiples ámbitos y círculos sociales e intelectuales de los que se rodeaba.  

Para Lilia Venegas, hubo un Carlos Monsiváis antes y después de 1968: “Él insistía mucho en que la juventud mexicana fue otra después de ese año; eso lo vemos en estos retratos, un muchacho de semblante adusto, vestido de saco y corbata, que después aparece con chamarra, camisa un poco desabotonada y algo despeinado”. 

Por su parte, Esther Acevedo hizo hincapié en que antes y posterior a esa experiencia, Monsiváis ya tenía un lugar dentro de la “mafia” intelectual, como lo deja ver la famosa foto fechada en 1965, en la que aparece en La Ópera, en compañía de Carlos Fuentes, Fernando Benítez y José Luis Cuevas. U otra más junto a José Emilio Pacheco y Gabriel García Márquez e, incluso, una en solitario con Jorge Luis Borges. 

El segundo, Monsiváis, el gozo de la rebeldía, de Francisco Pérez Arce, es un relato impregnado del espíritu insumo y libertario que marcó al México de 1968 y a sus jóvenes generaciones, a las cuales pertenecen el homenajeado y el propio autor.  

Por último, en Una subversión llamada Monsiváis, Carlos San Juan elabora un trazo de su vida a través del “centro de gravedad” sobre el que giraban sus diversos intereses: “la vocación de trastocar los órdenes estéticos, sociales, culturales y políticos”.