103 medicamentos esenciales escasean desde hace tres meses en hospitales públicos de Puebla

Desde sedantes, analgésicos, antibacterianos, hasta fármacos para problemas cardiacos, de insuficiencia renal, artritis, reumatismo, lupus, asma, neumonía, fibromialgia, así para atender diferentes tipos de cáncer, males en recién nacidos y padecimientos depresivos y de ansiedad, forman parte de un grupo de 103 claves de medicamentos que desde hace tres meses escasean con mucha frecuencia en los hospitales públicos de Puebla, dependientes del Seguro Popular y la Secretaría de Salud, como parte de una crisis global de desabasto de medicinas.

Lo que pasa en Puebla parece ser una combinación del conflicto que se desató por el gobierno federal que cortó los contratos con tres comercializadoras que monopolizaban la venta de medicamentos –Dimesa, Maypo y Grufesa–, junto con los efectos de los recortes presupuestales que han retrasado 65 días las licitaciones para comprar fármacos –por un monto superior a los 100 mil millones de pesos–, aunado a que la Secretaría de Salud en el estado tampoco ha tenido la capacidad de surtir los medicamentos que se necesitan en los hospitales.

Dicha situación ya está generando un fuerte malestar entre médicos y pacientes de los hospitales públicos de Puebla. Para los usuarios porque muchos medicamentos al no haberlos en los nosocomios los tienen que comprar en farmacias privadas y aunque les acaban reembolsando el dinero gastado –por parte del Seguro Popular–, esa operación únicamente la pueden hacer quienes tienen disposición de fondos. Quien no tiene dinero, se queda sin la debida atención en el sector público de salud.


Entre los galenos también hay un creciente enojo, desesperación, por la falta de medicamentos que son esenciales para tratamientos delicados y de pronta atención. Fuentes confiables indicaron a este columnista que la situación de los últimos tres meses es más crítica que en años anteriores.

Simplemente no hay comprensión –de parte del cuerpo médico– de que el supuesto combate del gobierno de Andrés Manuel López Obrador a la corrupción y prácticas monopólicas en la venta de medicamentos, materiales de curación y equipos médicos, tenga como principales afectados a la población de menores recursos económicos, que no tiene seguridad social y que no puede acudir a los servicios privados, que por sus precios se han vuelto de acceso prohibitivo para el grueso de las familias.

Un médico narra que el sector salud tenía dos medicamentos que eran la envidia de otros sistemas de atención. Uno de ellos era especialmente para personas que han sufrido una violación sexual y que servía para reducir el riesgo de contraer enfermedades de trasmisión sexual. Dado el grado de violencia que se vive en Puebla, dicho fármaco se volvió esencial. De un costo de 16 mil pesos por frasco, antes cada mes se daban unas cinco dosis por hospital. Ahora no hay ese fármaco.

Otro era un medicamento muy efectivo para pacientes con infartos que son ingresados a las salas de hemodinamia. Era un medicamento del que tenían envidia los cardiólogos del Instituto Mexicano del Seguro Social. Dicho producto se ha esfumado en los últimos meses.

En cada hospital varía la escasez de medicamentos. Una fuente confiable hizo llegar a este columnista un par de listas de los fármacos que más faltan. Los catalogados “Causes”, que son 45 claves, son responsabilidad del Seguro Popular. Y 58 claves “No Causes”, de la Secretaría de Salud de Puebla.