100 años del ejido de San Nicolás Zoyapetlayoca

Para recordar los 100 años, sus imágenes y nombres fueron estampados en la manta realizada para la conmemoración y que al frente de la marcha recorrió las calles comunitarias, junto a los miembros del orgulloso Comisariado actual ■ Foto Susana Rappo

Ejidatarios y pobladores de San Nicolás Zoyapetlayoca, municipio de Tepeaca, conmemoraron, el domingo 14 de enero, los 100 años de la dotación del ejido. Un acto que, en el marco de las políticas privatizadoras y de despojo de tierra actuales, demuestra que para muchos campesinos y campesinas la reivindicación de la tierra y su defensa por mantenerla sigue vigente.

La celebración inició con una marcha en la que participaron las autoridades ejidales, profesores y niños de distintos planteles educativos y la población en general, además de los invitados, quienes por alrededor de dos horas recorrieron las principales calles de la localidad.

Los y las ejidatarias evidenciaron el orgullo de serlo, haber defendido y mantener la tierra herencia de sus ancestros; esos luchadores sociales que hace más de 100 años tomaron las tierras de las haciendas y después demandaron la dotación legal de la misma. Para recordarlos, sus imágenes y nombres fueron estampados en la manta realizada para la conmemoración y que al frente de la marcha recorrió las calles comunitarias, junto a los miembros del orgulloso Comisariado actual, presidido hoy por mujeres, Socorro Hespérides Camacho, titular, y María del Carmen Gárate Sánchez, suplente. En la función de secretario, Emiliano Vargas Contreras, titular, y Eusrocina Flores López, suplente; como tesorero, José Isauro Juárez Morales, titular, y Alejandra Gutiérrez Gárate, suplente. El consejo de vigilancia está conformado por Isidro Zamora Regino como presidente y Pascual de la Cruz Morales y José Cirilo Morales López, primer y segundo secretario respectivamente.


Reunidos posteriormente en las instalaciones del comisariado ejidal y como parte del acto festivo, donde después de entonar el Hinmo Nacional, el de Puebla y el Agrarista,  Socorro Hespérides Camacho, agradeció al presidium su asistencia,  pasó lista de los ejidos vecinos que fueron fundados en la misma época con tierras que pertenecieron a las haciendas de la región, reconoció la lucha de sus antepasados y afirmó

“Nuestros antepasados lucharon por lo que hoy tenemos, incluso por lo que hoy estamos pisando; esto era parte de haciendas, hoy es parte de un ejido, de una promulgación. Gente que en aquel tiempo dejó sus quehaceres, que le costaba mucho juntar su economía pero que igual aportaba para obtener un pedazo de tierra. Es muy valorable ese esfuerzo, porque gracias a esa gente nosotros tenemos tierra, tierra que algunos no valoran suficientemente pero que igual nos beneficia”.

San Nicolás Zoyapetlayoca es uno de los 20 ejidos pertenecientes al municipio de Tepeaca que fueron fundados entre 1916–1917. Actualmente lo conforman 210 ejidatarios, 37 posesionarios que laboran 287 hectáreas. Es una de las comunidades que en 2001, desde la Unión Campesina Emiliano Zapata, se opuso al proyecto Millenium, impulsado por el entonces gobernador de Puebla, Melquiades Morales Flores, y que contemplaba la instalación de desarrollos inmobiliarios, comerciales, industriales y turísticos.

Es una de las comunidades, junto a otras –San Pablo Actipan, San Hipólito y La Purificación quienes, junto con sus vecinos de Santa María Oxtoctipan, antiguo barrio del Señorio Tepeyacac– que antes que se iniciara oficialmente el reparto agrario por parte del gobierno emanado de la Revolución Mexicana, los indígenas tomaron las tierras de las haciendas de El Pino y San Marcos, presentándose como los legítimos dueños de las tierras que estaban en manos de los hacendados y rancheros.

Reconstrucción histórica

La historia de la comunidad y del ejido es una historia larga, al igual que de otras comunidades de la zona. En el libro Campesinos en Puebla. Momentos de la historia agraria en ocho comunidades del altiplano mexicano”, editado por la BUAP y Ediciones de Educación y Cultura, resultado de un Taller de Historia Agraria realizado por la Facultad de Economía de la BUAP, en la ciudad de Tepeaca, de agosto de 2006 a enero de 2007, conjuntamente y entre miembros de la Unión Campesina Emiliano Zapata Vive (UCEVZ) y las maestras Rosalía Vázquez Toríz y Susana Rappo Miguez, se recuperó y reconstruyó la historia agraria de ocho comunidades del estado de Puebla –San Nicolás Zoyapetlayoca, San Pablo Actipan, San Simón Coatepec, San Francisco Mixtla, San Buenaventura Tetlananca, San Salvador Huixcolotla, San Jerónimo Almoloya y Tecamachalco– que a inicios del año 2000 fueron escenario de una lucha en defensa de la tierra y contra la implementación de un proyecto gubernamental que, mediante el despojo y la privatización de las pequeñas parcelas, pretendía transformar a la región centro oriente del estado de Puebla1 en un polo de desarrollo con base en la promoción de actividades industriales y de servicios, no obstante el potencial agropecuario de la región y la oposición de un número importante de las personas que allí habitaban.

Los pueblos hicieron visible en ese entonces los aportes que como campesinos y campesinas han realizado al desarrollo de sus comunidades y a la transformación del estado de Puebla.

Mediante la revisión de libros, documentos históricos, expedientes de dotación y ampliación de ejidos y el recuerdo de las propias historias familiares, como integrantes de la Unión Campesina Emiliano Zapata Vive, los integrantes del taller reconstruyeron y presentaron en el libro citado  algunos momentos de la historia agraria de ocho comunidades del estado de Puebla. Cabe destacar que aún, se menciona en la introducción, cuando las ocho comunidades son relativamente pequeñas, tienen historias muy largas que se inician con el Señorío de Tepeyacac Tlahytic cuando los maceaultin trabajaban la tierra a cambio del pago de un tributo y prestación de servicios personales al grupo gobernante, quienes era los dueños de la tierra.

En el periodo colonial esos mismos maceaultin reivindicaron, utilizando los medios legales que tenían a su alcance, su derecho a poseer la tierra que por generaciones habían trabajado. Estas luchas por la tierra, más las concesiones otorgadas por la Corona Española, permitió fundar, alrededor de 1643, muchos de los pueblos de la región centro oriente de Puebla.

“Pero la tierra con la que contaba cada pueblo no era suficiente para satisfacer las necesidades y aspiraciones de sus habitantes; peor aún cuando fueron parcialmente despojados por los hacendados, tal como lo hicieron los propietarios de las haciendas de El Pino, San Miguel de la Pila y La Purificación, que datan de los primeros años de 1700 y cuyas superficies fueron acrecentándose a costa de la tierra de pueblos como San Nicolás Zoyapetlayoca, Purificación Candelaria y San Pablo Actipan”.

Su difícil e injusta situación no impidió, se afirma, que los antiguos habitantes de esas comunidades buscaran la manera de sobrevivir y participar en la vida económica y social de la región. “Existen diversos documentos que informan que en el periodo colonial y después de 1810, los indígenas de aquellos años no sólo trabajaron como peones en las haciendas y los ranchos; también, en lo individual o de manera colectiva, rentaron y compraron pedazos de tierra o pretendieron comprar las fincas a los hacendados de la región”.

Casi terminada la Revolución Mexicana de principios del siglo XX, en 1915 para ser más exactos, los antiguos vecinos de los pueblos, particularmente de San Pablo Actipan, San Nicolás Zoyapetlayoca, San Hipólito, La Purificación y Santa María Oxtoctipan, a la vez que solicitaron formalmente al gobierno revolucionario la restitución y dotación de tierra, invadieron algunas de las haciendas de la región argumentando que esas tierras desde siempre habían sido suyas pero les habían sido despojadas por los mismos hacendados que se negaban a respetar el reparto agrario decretado por el nuevo gobierno revolucionario.

“Como pequeños propietarios y ejidatarios, nuestros abuelos y padres y nosotros mismos, afirman los autores –entre quienes se encuentra la presidente del Comisariado Ejidal de San Nicolás Zoyapetlayoca y otras ejidatarias– hemos transformado el tepetate en tierras aptas para el cultivo, hemos introducido nuevos cultivos y formas de producción, y hemos abastecido de alimentos a importantes ciudades de la región, entre ellas a la ciudad de Puebla”.

Sabedores que con su trabajo diario y mediante sus luchas, los campesinos y campesinas que han vivido y viven en las ocho comunidades de las que se habla en el mencionado libro, han defendido el derecho a poseer la tierra y demostrado que aún en las condiciones más adversas, han sido y son capaces de mantenerla produciendo en beneficio de ellos mismos y de toda la sociedad.

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En el Catalogo de Tenencia de la Tierra en la Provincia de Puebla, elaborado por Alejandra Vigil, se registran dos expedientes que datan de 1709 y en los que se encuentran los documentos que legalizan la posesión de tierras que los naturales de los pueblos de San Nicolás Zoyapetlayoca y San Simón estaban ocupando “al margen de la ley”, probablemente desde mediados del siglo XVII. Estos documentos llevan por título: “Manifestación y decreto de manifestación de las tierras que poseen los naturales del pueblo de San Nicolás Zoyapetlayoca doctrina de la ciudad de Tepeaca, jurisdicción de Tepeaca. 23 de septiembre–18 de noviembre de 1709”; y, “Manifestación y decreto de manifestación de un pedazo de tierra que poseen los naturales del barrio de San Simón sujeto a la ciudad de Tepeaca, jurisdicción de Tepeaca. 19–29 de noviembre de 1709”.

Otras fuentes documentales también ofrecen información sobre la antigüedad e importancia histórica de los muchos de los pueblos que en la actualidad forman parte de la región centro oriente del estado de Puebla. Juan Carlos Garavaglia y Juan Carlos Grosso en su libro La región de Puebla–Tlaxcala y la economía novohispana, 1680–1810, afirman que el entorno agrario de Tepeaca de mitad del siglo XVIII y durante el siglo XIX estaba constituido por ocho pueblos: San Pablo Actipan, San Nicolás, San José Carpinteros, San Bartolomé, San Hipólito, Santa María Oxtotipan y La Purificación.

De los datos que ofrecen estos investigadores se observa un incremento paulatino y casi permanente de la población indígena. En 1743 San Pablo Actipan contaba con una población aproximada de 61 personas y San Nicolás, un poco más grande, alcanzaba las 103 personas. 100 años después, en 1842 para ser exactos, la población de San Pablo Actipan sumaba los 150 y la de San Nicolás, 255 personas.

Fuente: UCEZV et al (2011) Campesinos en Puebla. Momentos de la historia agraria en ocho comunidades del altiplano mexicano, Ediciones de Educación y Cultura y BUAP .

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En San Nicolás Zoyapetlayoca hay otras historias que contar. Enriqueta Sandoval y María del Socorro Hespérides rememoraron lo siguiente:

En 1840 nació Ofilio Antonio, bisabuelo de Enriqueta Sandoval, y en esa fecha la comunidad era muy pequeña, aproximadamente 30 familias. Según versión del glifo, el significado de Zoyapetlayoca proviene de Zoya –palma que abundaba–, y yoca era el nombre de la serpiente. La mayoría trabajaba en las haciendas por temporadas, a cambio recibían maíz, manta y cosas de la tienda. Cuando llegaban tarde los jornaleros eran castigaban. Otros adquirían tierras compradas y trabajaban en ellas. Para ese tiempo ya existía el templo y este ya le había renovado la campana. Algunos salían a trabajar en la construcción de la vía férrea que cruza la comunidad. Algunos pobladores fueron atraídos de las llamadas calpanerías, que eran viviendas que se encontraban junto a las haciendas y de las cuales algunas existen en la ex hacienda de Torija. Y la gente del pueblo ya sabía leer, ya que en el archivo del ejido de Zoyapetlayoca existe el antecedente de cortes de caja de 1911; la instrucción escolar fue muy rigurosa en el poblado (María del Socorro Hesperides y María Enriqueta Sandoval. San Nicolás Zoyapetlayoca. Testimonio)

Fuente: UCEZV et al (2011) Campesinos en Puebla. Momentos de la historia agraria en ocho comunidades del altiplano mexicano, Ediciones de Educación y Cultura y BUAP.

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  1. La región centro oriente se conforma por 13 de los 217 municipios en que se encuentra dividido el estado de Puebla: Tepeaca, Santo Tomás Hueyotlipan, Los Reyes de Juárez, Cuapiaxtla, San Salvador Huixcolotla, Tecamachalco, Tochtepec, Tlanepantla, Mixtla, Tecali de Herrera, Cuautinchan, Tzicatlacoyan y Acatzingo. Municipios en los que existen 370 localidades, que en 64 por ciento tienen entre 1 y 49 habitantes, y abarcan una extensión territorial total de 125 mil 973 hectáreas que representan 3.7 por ciento del territorio poblano.