Ya son 10 los sacerdotes muertos por Covid-19, el último fue Víctor Castillo

La arquidiócesis de Puebla reportó ayer el deceso de un sacerdote más por Covid-19,  con lo que suman diez presbíteros que perdieron la vida en lo que va de la pandemia.

Se trata de Víctor Castillo Deonate, de 36 años de edad, quien fue vicario en San Pedro Cholula, en Nuestra Señora de San Juan de los Lagos, y en Santa María de la Asunción, en Amozoc.

A partir de 2017 prestó  sus servicios en la parroquia de San Nicolás Tolentino, Buenos Aires.


Castillo Deonate nació el 10 de diciembre de 1984 en Palmarito Tochapan, Puebla, y fue ordenado sacerdote el 31 de mayo de 2012.

Es el segundo párroco de menos de 40 años que fallece por coronavirus. El primero fue Rubens Mendoza González, de 39 años, quien era originario de Chila de la Sal.

Su fecha de ordenación sacerdotal fue el 31 de mayo del año 2010, mientras que su deceso ocurrió el 8 de agosto pasado.

Prestaba sus servicios en Santa María de la Asunción, Ixtepec, además de que era decano de Zapotitlán Salinas.

En tanto que Luis Ruiz Vázquez también pereció en la misma fecha, pero no se difundieron más detalles de su edad ni del lugar donde laboraba.

De la decena de sacerdotes que han muerto por Covid en el estado de Puebla, ocho tenían edades superiores a los 50 años y dos, como ya se mencionó, no rebasaban los 40.

El de edad más avanzada era Álvaro Ramírez Hernández, quien pereció a los 97 años; seguido de José Guadalupe Sanguino Fuentes, quien al fallecer contaba con 85 años.

El primero fungía como rector del templo de Santa Catalina, ubicado en la capital poblana; el segundo prestó sus servicios en la parroquia de San Juan Cuautlancingo.

Adán Soto Aguilar tenía 77 años y estaba en la parroquia de San Andrés Cholula; Valentín Ramírez Tlaque, de 68, se encontraba retirado; y José Armando Guillermo López Téllez, 63 años, era párroco en la Purísima Concepción, en la junta auxiliar Ignacio Romero Vargas.

En el rango de los 50 está Joaquín Fausto Silva Omaña, de 59 años, quien prestaba sus servicios en la iglesia de San Cristóbal Tepatlaxco.

También Francisco Espino Godínez, él se desempeñaba en la parroquia de San Miguel Arcángel, en Hueyotlipan; y Rafael Amaro Goiz, quien fungía como párroco de Jesús de las Maravillas, Palmarito. Al momento de su muerte ambos tenían 54 años de edad.

Otra víctima del coronavirus fue Sor Aldegunda Nolasco Bravo, quien contaba con 75 años de edad.