Mipymes, una alternativa a la crisis actual

Las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), tienen fundamental importancia para las economías nacionales, no solo por sus aportaciones a la producción y distribución de bienes y servicios, sino también por la flexibilidad de adaptarse a los cambios tecnológicos y gran potencial de generación de empleos. Representan un excelente medio para impulsar el desarrollo económico y una mejor distribución de la riqueza; en esto, indudablemente las grandes empresas quedan rebasadas. En países como México es fundamental reconocer la importancia de las Mipymes por su contribución al desarrollo regional y local.  Ante la actual contingencia sanitaria y económica, este sector esencial para la economía nacional, debe convertirse en la columna vertebral del proyecto de desarrollo de la 4T y los gobiernos locales por las virtudes que ofrece.

En México las microempresas representan el 95.4% del total de las empresas del país superando 4.1 millones, y aportan el 41.8% del empleo total. Las pequeñas empresas conforman el 3.6% y suman 174 mil 800 empresas que emplean al 15.3% de los trabajadores. Las medianas representan el 0.8% y son 34 mil 960 unidades que generan el 15.9% del empleo nacional.

Las Mipymes cuentan con amplia gama de giros productivos, comerciales y de servicios, generalmente tienden a realizar actividades autónomas que tienen relación con las empresas más grandes, y de este modo sufren la influencia de éstas que suelen someterlas, minimizando sus posibilidades de desarrollo o establecen una interdependencia.


Las Mipymes gastan más del 6% de sus ingresos por extorsión y sobornos de autoridades, lo cual requiere legalidad y justicia para su progreso, a través de un marco jurídico que de confianza a este sector. El “pago de piso” a cargo de la delincuencia, los crecientes robos de mercancías durante su trayecto de trasporte, incluso las desapariciones forzadas de empresarios continúan.

Entre sus retos, las Mipymes representan un patrimonio familiar donde las decisiones generalmente recaen en el padre de familia, esto necesariamente conlleva a desarrollar esquemas de profesionalización y capacitación, gobernanza y sucesión; segundo, la transformación digital basada en las tecnologías de la información y comunicación en los procesos de negocio donde poco invierte este sector, afectando su eficiencia de operación; finalmente, las Mipymes por su falta de talento, sufre mucha rotación su personal, lo cual limita su capacidad de acción.

Ante la llegada del T-MEC, las Mipymes deben privilegiarse como organizaciones pequeñas, con rasgos sociales, o de una naturaleza familiar, que tiene como objetivo económico sostenerse en el mercado, con el fin social de mantener y dar prosperidad a la familia.

Las Mipymes en México constituyen el 98% del total de las empresas del país, son generadoras de 79% de empleo, y generan ingresos equivalentes al 52% del Producto Interno Bruto (PIB).  El gobierno de México y locales, deben impulsar decididamente este sector con financiamiento asequible, estímulos fiscales y capacitación, ya que son la base de la economía mexicana y representan una salida a la crisis económica azotada la pandemia.