Sábado, enero 17, 2026

Las coquetas de la botánica

“También el calendario registra un día flor.

Día Xóchitl, Xochipilli se desnudó al amor

de las flores. Sus piernas, sus hombros, sus rodillas

tienen flores. Sus dedos en hueco, tienen flores

frescas a cada hora. En su máscara brilla

la sonrisa profunda de todos los amores.

(Por las calles aún vemos cargadas de alcatraces

a esas jóvenes indias en que Diego Rivera

halló a través de siglos los eternos enlaces

de un pueblo en pie que siembra la misma

primavera.)”

Fragmento del poema
“Discurso por las flores”1 (1946)
Carlos Pellicer

, la cual anuncia el desarrollo de los vegetales de los que nos servimos y por supuesto de aquellas plantas que desarrollan flores (angiospermas) las cuales, aparte de sus características botánicas, han tenido a través de la historia significados culturales y así puede uno suponer que desde hace miles de años la humanidad se relacionó con las flores. Desde los siglos XVIII y XIX, como parte de las construcciones nacionales, está la formación de sus identidades que reconoce los símbolos oficiales como la bandera, el escudo y el himno; entran el “cuento de los trajes nacionales” (china poblana y el charro) en México; así como el habla, la arqueología, la música, la gastronomía y también se incluye a la naturaleza escogiendo las llamadas “flores nacionales”.

No somos flores de un día

En torno a las “flores nacionales” hay un cúmulo de mitos, leyendas, atributos y significados de corte nacionalista —más los calificativos que usted quiera agregar— que las élites intelectuales y políticas asignan a la flor escogida para representar a cada país y de esta manera que “cada viejito alabe su bordoncito”. Así tenemos que el clavel representa a España, la flor de lis (lirio) representa a Francia y es emblema de su monarquía, Japón está representado por el crisantemo usado por la familia imperial, la flor nacional de Alemania es la Blaue Blume (Centaurea cyanus) conocida en México como “pincel”, Rusia tiene a la bienhechora manzanilla, Bolivia y Perú tienen a la cantuta, la rosa es la flor nacional de Estados Unidos, la de Italia es la margarita, la dalia es la flor nacional de México, la India tiene al loto, la “flor de mayo” corresponde a Venezuela; el tulipán es la flor nacional de Turquía, Irán, Hungría y Afganistán; Argentina y Uruguay comparten el ceibo, la peonía corresponde a China; en cuanto a las orquídeas se encuentra la “mariposita” como flor nacional de Cuba, la de Colombia es la cataleya, para Guatemala es la “monja blanca”, etcétera.

Como ya apuntábamos, la “Flor nacional” de México, la Dalia, fue conocida en la antigüedad como Acocoxóchitl (nah. “tallos huecos con agua”) y era muy apreciada por los mexicas por su belleza. El 13  de mayo de 1963 el presidente Adolfo López Mateos expidió un decreto, mediante el cual declaró a la dalia como símbolo de la Floricultura Nacional, en todas sus especies y variedades.

La palabra flor es muy común en el lenguaje cotidiano que se refiere a estar en plenitud como “en la flor de la vida”, una “flor” es un piropo o un halago hacia alguien, la lozanía de una mujer se calificaba como “flor fresca”, en cambio la vejez y la decrepitud se menciona como “flor marchita o seca”, la cocina utiliza la palabra flor para señalar el punto exacto de cocción de varios guisos como el arroz, el maíz cacahuazintle del pozole, el mole; se denomina la “harina de flor” al molido fino del trigo que se dedica a la repostería; en inglés la palabra flour significa harina. Hacer suertes con la reata es “florear”, cambiar de pareja sentimental con frecuencia es “ir de flor en flor”, la virginidad femenina se asocia con la flor y el perderla significa “desflorar”; “estar de florero” es no intervenir en algo, sino ser parte del decorado; a la conversación vana se le dice “floreo”, y una floritura es un adorno ostentoso y rebuscado del lenguaje. Algunas personas tienen nombre de flores, principalmente nombres de mujer, aunque no faltan por ahí algunos Jacintos, Floros, Margaritos, Florianes, Narcisos, Alirios, Florencios, etcétera.

Flores del tiempo… pasado

La aparición de las flores en la Tierra está datada desde hace 250 millones años y los ejemplares fósiles más antiguos se han fechado con una antigüedad de hace 130 millones, determinados a través de la presencia de una sustancia llamada “oleanana” que emiten las flores de las plantas angiospermas y que provienen desde el periodo Pérmico, precisamente cuando se formó el supercontinente Pangea. Desde entonces la flores con sus órganos reproductivos han poblado el mundo y cuando aparece el hombre lo hace en un planeta multicolor que se convierte, gracias a ellas, en un paraíso menos hostil. Así, las flores son celebradas por diversas culturas que les confieren propiedades concretas, producto de sus experiencias sensoriales y también ideales, salidas de sus pensamientos, emociones y sus temores. El aroma de las flores procede de las pequeñas glándulas llamadas osmóforos que liberan compuestos orgánicos volátiles, así como la presencia de microorganismos que las recubren. El aroma tiene el propósito fundamental de asegurar la polinización de insectos o murciélagos o moscas para la reproducción de las plantas.

Los antiguos egipcios valoraban las flores y preparaban estas en arreglos que se ataban con un tallo de papiro y se ofrendaban a los dioses, a los muertos y a los vivos; se representaban en las tumbas con mucha frecuencia tanto en la pintura, el bajorrelieve y en la escultura y formaba parte también del ajuar funerario en las tumbas del imperio Nuevo2 (1,550 a 1,070 a.n.e. correspondientes a las dinastías xviii, xix y xx). Una de las flores más representadas en tumbas, edificios, sobre las momias y papiros es el codiciado `loto azul´ “…un nenúfar que crecía a orillas del río Nilo hace miles de años y que era considerado como símbolo de vida e inmortalidad (…) se pensaba que los egipcios lo consumían para experimentar sus efectos psicoactivos”. Por lo pronto muchos negociantes reemplazan el verdadero “loto azul” por otras especies y así quienes lo han comprado no logran experimentar los efectos que el verdadero, el cual es poseedor de un alcaloide psicoactivo3, la nuciferina, que provoca alteraciones sensoriales.

En China las flores tienen un valor cultural en rituales, ceremonias religiosas y en el arte. Un estudio de las flores, particularmente en las dinastías imperiales Tang (618-907 d.n.e.) y Song (960-1127 d.ne.) nos muestran la temática floral en pintura, cerámica, atuendos, accesorios femeninos, jardines, ornamentación, rituales, ceremonias y en el tallado del jade con esos motivos. La presencia de tales manifestaciones es mucho más antigua, pero fue en las dinastías citadas cuando la representación de las flores adquirió nuevos significados en toda la vida social, desde el nacimiento hasta la muerte. En Japón y otras culturas del extremo Oriente las flores ocupan un lugar muy importante.

En la Grecia antigua no le iban a la zaga a los orientales y a los egipcios, respecto de las flores, porque en la mitología que nos es conocida de este pueblo aparecen diversos mitos como el del bello y vanidoso Narciso y la enamorada ninfa Eco que fue ignorada por él, por eso el narciso simboliza el amor no correspondido. El mito de Anémona y Adonis es también un relato de amor entre el “galanazo” de Adonis y la diosa Afrodita, quien al apapachar al amante herido mezcló sus lágrimas con la sangre y de ahí surgió la anémona, una flor silvestre de diversos colores, pero principalmente roja. En el mito de Odiseo, él y sus hombres desembarcan en una la isla de los lotógagos, cuyos habitantes consumían la flor de loto que los hacía pacíficos y además los ponía zorimbos y así los griegos al ingerir estas flores perdieron el deseo de volver a casa y tuvo que intervenir Odiseo para obligarlos a reemprender el viaje a sus hogares. 

En Roma antigua se celebraban las Floralia, fiestas en honor de la diosa Flora, deidad de las flores, la vegetación y la fertilidad. En estas celebraciones destacaban los juegos florales o Ludi Florae que eran concursos de poesía con premios florales y que hasta la fecha se siguen celebrando en todo el mundo por más que alguna poesía contemporánea haya abandonado a la naturaleza como tema. Las flores en el arte y la literatura, a lo largo de la historia, han sido fuentes de inspiración para artistas y escritores quienes se han dado vuelos florales. Por otro lado, está la floricultura o siembra comercial de las flores que nos remite a la acepción original de la palabra cultura como cultivo.

In xóchitl in cuicatl

Haremos un breve recorrido por las culturas mesoamericanas las cuales consideraron a las flores como la máxima expresión de la belleza y desarrollaron himnos y cantos en los que las flores expresan los pensamientos más sensibles y sublimes de sus culturas. In xóchitl in cuicatl4 significa “la flor y el canto”, la cual es una afortunada metáfora de la poesía. Dada la biodiversidad que existe en lo que hoy es el territorio de México así como la variedad y complejidad cultural de los grupos originarios tenemos una herencia muy rica que nos distingue como nación y en la que destacan las flores, como expresión de lo propio, cargadas de un simbolismo profundo que se ha mantenido en lo fundamental. La xochiyaóyotl o “guerra florida” fueron combates impuestos o acordados entre los mexicas y otros peublos para enfrentarse con un sentido religioso y conseguir cautivos para los sacrificios. Lo florido está en el propósito religioso.

Existe una gran cantidad de representaciones de las flores en la pintura mural, en la cerámica, en la escultura y en relieves sobre piedra desde el periodo Preclásico, las cuales están asociadas principalmente al culto religioso, como la flor de cuatro pétalos que aparece con mucha frecuencia. La misma poesía se representa graficamente con una vírgula (voluta) florida. En el Popol Vuh se mencionan a las flores como premio a quienes resulten vencedores en el juego de pelota que se celebró en el Xib’alb’a5 de los gemelos Junajpu e Xb’alanke contra los dioses de la enfermedad y de la muerte: Hun-Camé y Vucub-Camé

“Solamente nuestro premio serán cuatro jícaras de flores”. Dijeron los de Xib’alb’a. “Está bien. ¿Qué flores?”. Les dijeron los muchachos a los de Xib’alb’a. “Una cantidad de flores desmenuzadas rojas, una de flores desmenuzadas blancas, una de flores desmenuzadas amarillas, una de las grandes. Dijeron los de Xib’alb’a. Está bien”. Dijeron los muchachos.”6

Tratando de identificar las flores consideradas por los mayas tenemos a la amapola, el zapotón, el nenúfar, la Flor de Mayo o Nicté , etc. Las cuevas en forma de flor constituyen el origen mítico de los pueblos como en el caso de Chicomoztoc representado como una flor de siete pétalos. Un mito nos cuenta que la diosa Xochiquétzal, “Flor preciosa” fue mordida en sus genitales por un murciélago enviado por el maldoso de Tezcatlipoca y aquello que arrancó se convirtió en flores pestilentes que al ser enviadas al “curiosito” de Mictlantecuhtli, “Señor del inframundo”, las lavó y las convirtió en flores fragantes y de colores hermosos.

“Así, algunas flores se volvieron valiosas por su olor y por su “bien parecer”. A algunas se les otorgó un carácter sagrado, al separárseles de las plantas profanas, y sirvieron para fines ceremoniales y mágicos, como sucedió con el nardo u omixóchitl (…) , el pericón o yauhtli (…) y el cempoaxóchitl (…) hoy conocida como flor de muerto… que por su perfume tan fuerte han servido como medio de comunicación o atracción de los seres sobrenaturales…”7

Las flores mexicanas

Entre las flores mexicanas más conocidas tenemos la cuetlaxóchitl (nah. “flor que se marchita”) o flor de Nochebuena conocida en todo el mundo, porque florece en la época navideña y es un recursoo ornamental., aunque también posee propiedades medicinales copmo galactógeno. En Cuba le llaman “Flor de Pascua”, en Perú se le conoce como Cardenal, en Venezuela es llamada Papagayo, en Nicaragua y Costa Rica le llaman Pastora y aunque crece de manera natural en cañadas y sitios escarpados o en terrenos abandonados, en muchos lugares se siembra profusamente y tiene una comercialización intensa; solo en México se estima que se cultivan más de cien variedades de esta especie que también ha sido objeto de una intensa manipulación genética produciendo flores de diversos colores, floreciendo en cualquier temporada del año, también esta plantas se han logrado “enanizar” para evitar que se conviertan en un arbusto, etcétera.

Florecita, florecita dónde estás que no te veo

La toponimia mexicana contiene un sinnúmero de nombres de poblaciones con la palabra flor como Xochicalco, “La casa de las flores”, en Morelos; Xochimilco “Sembradío de flores”en la Ciudad de México, Xochitecatl y Xochitecatitla, “Lugar de las flores o del linaje”, en el Estado de Tlaxcala; El Xúchil en Veracruz; Acaxochitlán, “Flor de caña”, y Xochitzintla, “La florecita”, en el Estado de Hidalgo, Juchipila o Xochipillan en Zacatecas; Ajuchitlán, “Agua florida” en el Estado de Guerrero, Juchitán, “Donde abundan las flores”, en el Estado de Oaxaca y agreguemos también algunas poblaciones del Estado de Puebla en cuyos nombres se encuentra la palabra flor como Xochiapa “Río de flores” en la región de Tehuacán, Xochicuautla “Monte de flores” en Zacatlán; Xochiapulco, en la Sierra Norte del Estado, “La flor del (río) Apulco”; Xochimehuacán, “lugar con flores” en las estribaciones de la Malinche, Xochinanacatlán “Junto a la flor de los hongos” en las cercanías de Huachinango y muchísimas más.

Aquí vine porque vine a la feria de las flores

Muchísimas canciones y poemas en diversos idiomas contienen aluciones a las flores como rosas, gardenias, alhelíes, amapolas, azucenas, margaritas, nardos, girasoles, flores del camposanto, violetas, pensamientos, claveles, girasoles, flores de naranjo, azahares, xochipizahua (flor delgada), feria de las flores, flor de canela, edelweiss (flor alpina), flores muertas, flores marchitas, capullos, madreselvas, flores de loto, flores negras, jardines floridos, dientes de león, flores silvestres, orquídeas, siemprevivas, flor de capomo o ramón). En pocas palabras, las flores forman parte de la cosmovisión de las sociedades antiguas y mantienen su importancia para nostros con los obsequios galantes de flores o buqués floridos, así como la práctica, por parte de algunas personas, del llamado “lenguaje de las flores” que es un lenguaje que usaron los fifís en la época victoriana en Inglaterra mediante el cual se enviaban mensajes codificados para expresar lo que no se quería decir directamente. En Japón este lenguaje, llamado Hankotoba, estaba asociado con tradiciones antiguas y con un sentido sutil de la existencia en la naturaleza. Hoy día el “nuevo” lenguaje floral está relacionado solamente con los negocios hortícolas y lo que se busca es promover la venta de flores sin atender a ningún significado profundo tradicional.

Hay que mencionar que hasta bien avanzado el siglo xx la poesía tradicional exhalaba intensos aromas de flores con los “Juegos Florales” o concursos de poesía que se llevaban a cabo y aún continuan en muchas poblaciones pequeñas de nuestro país. Ahora el estro poético ha transitado hacia otros rumbos y aromas mas terrenos y de reinvindicación social o de plano a llegado a una total anosmia. No espero que con este texto me echen “flores”, pero si fuera así les agradecería y les diría, en el mismo sentido, que “gracias por la flor, mañana vengo por la maceta”.

1 Pellicer, Carlos. “Discurso por las ores.” págs. 407-409. En Poesía mexicana II. 1915-1985. México: Ed. Patria, 2ª ed.,1992.

2 Pérez Villamor, Pilar. “Árboles y ores en el antiguo Egipto”. En Amigos del antiguo Egipto.
[Recurso electrónico consultado en marzo de 2021]. https://amigosdelantiguoegipto.com/?
3 Romero, Sarah. “El misterio del loto azul de Egipto: la ciencia descubre su verdadero uso
ritual” En Historia National Geographic. [Recurso electrónico consultado en junio de 2025].
4 Leander, Birgitta. In xochitl in cuicatl. Flor y canto. La poesía de los aztecas. México: Ed. INISEP, 1ª ed. 1972, 308 p. Versión digital: https://docs.enriquedussel.com/txt/Textos_200_Obras/PyF_pueblos_originarios/Flor_Canto- Birgitta_Leander.pdf
5 Según la mitología maya-quiché el Xib’alb’a es el lugar del inframundo regido por las deidades de las enfermedades y la muerte: Hun-Camé y Vucub-Camé. A este sitio bajaron los gemelos Junajpu y Xb’alanke, armados con sus cerbatanas, y después de sortear varios peligros y trampas, se enfrentaron a los dioses de este lugar y los vencieron.
6 Popol Vuh. México: ediciones especiales XOC NA. Casa de la lectura. Instyituto de Investigaciones Filológicas. DGPFEUNAM, 2016, 247 p. [Recurso electrónico: consultado nov. 2024]. https://www.ii.unam.mx/uploads/popolVuh/libros/popolVuhXocNah.pdf
7 Velasco Lozano, Ana María L / Debra Nagao. “Mitología y simbolismo de las ores”. 28-35 p. En Arqueología mexicana México: Ed. Raíces, marzo-abril de 2006, vol. XIII , N o 78.

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