Hace unos meses, un grupo de profesores de la Facultad de Filosofía y Letras de la máxima casa de estudios poblana, iniciamos un proyecto pensado a largo plazo, pero que ya está dando frutos interesantes: el Seminario Permanente de Estudios Precoloniales y Comunidades Originarias. Diseñado para profundizar el estudio de la historia precolonial de nuestro territorio y sus alcances en la Colonia y el mundo actual a través de un enfoque multidisciplinario, hemos discutido en numerosas sesiones categorías importantes, como los conceptos Mesoamérica y Cosmovisión, acuñadas para analizar la multiplicidad de procesos que se vivieron antes de las invasiones europeas a nuestro territorio. Por supuesto, tales categorías no han estado desprovistas de controversia y se han producido foros y se ha derramado bastante tinta en su discusión. La crítica, en esencia, se centra en que ambas categorías han quedado inscritas en piedra, como sucede con demasiada frecuencia una vez que se adoptan conceptos sin mayor crítica o análisis. Por tanto, de lo que se trató en estas sesiones del seminario, fue de discutirlas y extender su discusión desde nuestra Facultad. Navegamos entre las propuestas de Kirchoff –padre del término Mesoamérica– y sus críticos, a las versiones sumamente complejas y sesudas de Cosmovisión de importantes académicos como Félix Báez Xorge, Johanna Broda, Alfredo López Austin, entre otros, lo mismo que materiales audiovisuales, como la serie documental producida por la UNAM, “Nuestras Cosmovisiones”, en especial en su capítulo denominado “Cosmovisión: la manera de ver el mundo”. En este espacio han participado docentes y estudiantes de las áreas de Historia, Literatura, la Estética y Arte, entre otras, con lo que se ha enriquecido el debate y se han propiciado discusiones y acuerdos interesantes.
Lo que buscamos a través de un espacio como este es el desarrollo de una crítica que, como afirma Estela Quintar en su artículo “Crítica teórica, crítica histórica: las paradojas del decir y del pensar” (2018), publicado en la revista Archivos de Ciencias de la Educación, “implica, como bien diría Hugo Zemelman (2011), un movimiento del pensamiento, una lógica de razonamiento que trasciende la racionalidad científica y se desplaza, como ya se dijera, a una racionalidad dialéctica e histórica. Lo dicho nos lleva a considerar las condiciones de operar con un pensamiento complejo, propio de sus funciones superiores, como son el pensar categorial y la interpretación (Vygotski, 1978). El pensar categorial permite centrar las categorías analíticas que habilitan el distanciamiento crítico para ampliar la comprensión y conciencia histórica del presente. Porque la crítica, necesariamente, es activada en la lectura del presente historizado; una lectura que busca construir conocimiento histórico, nombrando lo no nombrado, creando nuevas categorías que den cuenta de lo develado; siendo su tarea, además, recolocar los debates y conversaciones en el presente que es donde los sujetos construyen realidades”. Exactamente, buscamos trascender tal racionalidad científica centrada exclusivamente en un pensar teórico, producto del estudio de teorías, categorías y conceptos acuñados por alguien más, en otros tiempos, para otras realidades. Por supuesto, para lograrlo es necesario conocer y discutir aquello que se ha dicho sobre un tema, para después avanzar en una producción propia. Mientras eso sucede, compartimos entre colegas la necesidad de visualizar las realidades desde perspectivas más integradoras y ópticas múltiples. De hecho, varios de nosotros nos movemos en los intersticios entre disciplinas y trabajamos, ya sea en la investigación, en la práctica o en nuestro trabajo docente, la conjunción de técnicas y aproximaciones inter, multi y transdisciplinarias, todo ello mediado por el conocimiento histórico y la conciencia del sujeto como ente histórico. Quintar lo pone en estos términos: “En lo que hemos venido planteando, es claro que partimos de la comprensión de que el conocimiento es una relación del sujeto histórico con el mundo de la vida –existencial, material y simbólico–; mundo de vida que se enraíza en las experiencias del devenir en el presente. Es en este ponerse en relación que se movilizan dos aspectos intrínsecos al sujeto y su subjetividad: el deseo de saber; y la activación de representaciones simbólicas, así como de sentidos y significados que se articulan con esas representaciones”. En estas primeras etapas, apenas hemos esbozado algunas discusiones y hemos gravitado en torno a estos conceptos, quizá en un pensar teórico -basado en las teorías nada más-, pero hemos de caminar más adelante a uno “epistémico”, vinculado a esas relaciones entre el sujeto histórico y el mundo de la vida, visto desde el presente, pero también atendiendo al pasado.
Es en este sentido que invitamos a dos estudiosos del fenómeno mesoamericano a intercambiar con nosotros en un Conversatorio que tuvo lugar el pasado 28 de noviembre en nuestra Facultad. Los maestros Rafael Flores Hernández e Iván Lina Ramos. Flores, estudioso de la historia maya, en especial de los pueblos de Chiapas y Guatemala y que recientemente culminó su tesis doctoral en torno a las tradiciones discursivas orales y escritas existentes en San Vicente Buenabaj, en los altos de Guatemala; Lina, matemático de profesión y estudioso de lo mesoamericano desde una perspectiva que integra el pensamiento matemático con el lingüístico y el histórico. Ambos son egresados del Posgrado en Estudios Mesoamericanos de la UNAM, espacio en que compartí aula con ellos mientras estudiaba el doctorado. A su manera, desde una explicación ya sea de su experiencia investigativa como de reflexión, nos adentraron a su visión sobre el concepto de Mesoamérica y el de Cosmovisión. Para ambos, la categoría Mesoamérica, contrario a lo que se ha dicho desde diversos espacios de crítica, resulta sumamente pertinente para explicar fenómenos sociales y culturales que vemos, con matices, pero en una clara continuidad histórico- cultural, en los diversos lugares geográficos en los que se han movido en el espectro mesoamericano. Sea desde un enfoque claramente multi e interdisciplinario que implica la investigación de los documentos primordiales de San Vicente en los que Flores tuvo que realizar tanto el análisis histórico de los documentos, como comprender las relaciones sociales y culturales en torno a ellos en el presente, lo que lo llevó a realizar una especie de trabajo etnográfico; sea a través de la comprensión en clave matemática del tiempo para las culturas mesoamericanas lo que llevó a Lina a proponer que este no se considera ni lineal ni cíclico, sino fractal, lo fundamental es que ambos se encaminan a aventurar enfoques diversos a las líneas tradicionales con las que se han estudiado estos temas. Nos encontramos en una interesante encrucijada en donde el conocimiento puede encaminarse a una mera reproducción de teorías y enfoques ya tradicionales o a la producción de nuevo conocimiento que pueda dar cuenta de forma más profunda de los diferentes fenómenos histórico- sociales y culturales que integran nuestra historia. El contar con su presencia nos dio oportunidad de conocer otras historias y perspectivas investigativas y ya tendremos oportunidad de analizar y debatir lo que nos compartieron. Destaco en estas líneas la constante participación de estudiantes de diversos niveles en nuestro Seminario, lo que, contrario a lo que se piensa de las nuevas generaciones, nos hace ver que en verdad podemos estar tranquilos en que ellas y ellos habrán de manifestarse de forma decidida frente a la enorme vacuidad que nos rodea. Sea pues este Seminario un espacio más de reflexión y construcción de nuevas propuestas y perspectivas para el estudio de los fenómenos precoloniales y su extensión a las comunidades originarias y la plataforma para el desarrollo de conocimiento y de nuevas y nuevos investigadores.


