No es como señala una nota periodística que, con el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, se ha desatado una crisis, pues esta ya existía en Michoacán. El punto es otro ya que pone en cuestionamiento la efectividad de la estrategia gubernamental seguida hasta ahora: los tan reiterados cuatro ejes.
Puede haber resultados positivos, con cifras a la baja, anunciados cada mes en la mañanera y pocos pueden dudar de ellas, pero acontecimientos como el sucedido el pasado fin de semana pueden dar al traste cualquier percepción de que se están haciendo bien las cosas. Esto es preocupante porque bien puede ser aprovechada por la oposición y la derecha para recuperar terreno perdido.
Las manifestaciones violentas que sucedieron en Morelia, no se pueden ver como expresiones reactivas del lamentable hecho, sino adelanto de lo que podría prender en otros lugares del país, un tanto justificado, e incluso espontáneo y otro, aprovechado por la oposición derechista que, sin duda, espera su momento de atacar. Y no solo ahí quedan las cosas, ya enseñó la zarpa el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, ofreciendo “cooperación” en materia de seguridad, cuyo significado para el gobierno de Trump es aprovechar cualquier resquicio para intervenir y ya no salir, como ha sido su práctica de más de dos siglos.
No se trata de cuestiones menores, la reacción fue inusual, evidentemente hay un uso político y no por los naturalmente indignados por el hecho, sino por quienes han iniciado el despliegue de una campaña en las redes, de los articulistas a modo, que pervierten un hecho cuestionable, pero en el fondo no les importa la víctima, sino actuar en contra para minar la gobernabilidad. No es, tampoco, únicamente el PAN, que subsiste en la atención de sus propios problemas internos, que son mayores de los que realmente hemos visto y ponen en riesgo su propia existencia. Es, también, la otra derecha, la radical, la fascista, que tiene recursos económicos ilimitados como para poder solventar, sin problema, campañas como la ahora implementada sobre todo en redes y que está claro, ha entrado a la ofensiva, y ahora aprovecha este hecho para intensificarla.
No podemos dejar de ver lo que sucede con la derecha fascista en otras latitudes del mundo, de manera lejana, en tanto que cada día se consideran como alternativas para nuestro país por parte de los sectores más retardatarios. No debemos entonces confiarnos y actuar.
Para las autoridades federales y estatal de Michoacán queda la tarea de asegurar que haya justicia en el marco de cero impunidad, lo que implica ir al fondo en las investigaciones para identificar a los autores intelectuales y materiales de los hechos. Pero también se requiere revisar la estrategia seguida y prever situaciones como lo presentado en la entidad referida, recordando que hace poco también fue asesinado un líder limonero.
La otra vertiente a tratar es el combate, sobre todo ideológico y político, contra la derecha, que se empieza a hacer manifiesta con mayor intensidad. Aquí no es solo cuestión del gobierno, eso debe quedar claro.


