Sábado, octubre 16, 2021

Conquista, pa´empezar

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El hecho histórico de la Conquista de México ha sido desde hace varias décadas un tema de temas que ha despertado agrias polémicas, tanto entre los investigadores especializados que ponen a revisión la historiografía tradicional y una relectura de las fuentes históricas, como para el medio político cuyos actores se posicionan para abonar a la mitología patria, avivando un nacionalismo ramplón. Desde el inicio del siglo xxi se han venido incrementando los textos acerca de este asunto, mismo que parecía estar agotado desde hacía mucho tiempo y con poco que decir, sin la existencia de nuevos hallazgos documentales que enriquecieran la materia prima de la historia y con ello se propiciaran nuevos enfoques. Pero muchos historiadores e investigadores de otras disciplinas no se han podido sustraer a la tentación de aportar sus puntos de vista para contribuir a la academia y también a la confrontación política, asuntos que a menudo se revuelven.

En primer lugar, habría que tratar de abordar un aspecto fundamental de esta discusión que es el de los términos Conquista o Encuentro para calificar la llegada de los españoles a la América continental y ejercer una dominación sobre los habitantes de estas tierras con la subsecuente incorporación de estos vastos territorios a la Corona española. Don Miguel León Portilla acuñó el término “Encuentro” para situar la “coincidencia”, en un espacio y tiempo determinados, de las culturas y civilizaciones americanas y la civilización hispano-árabe. Sin embargo debemos acudir a las definiciones que nos ofrece el llamado “Diccionario de Autoridades” en su primera edición (1726-1739) para conocer de primera mano el significado de estos términos ya que sabemos que los diccionarios recogen las palabras que se han venido usando desde épocas muy anteriores a su publicación.

CONQUISTA. ff. Ganancia o adquisición conseguida a fuerza de armas de alguna Plaza, Ciudad, Reino o Provincia. Lat. Bello portarum. Armis qua sita. Mend. Guerr. de Gran. lib.2.num. 17. Dando a entender que con la destreza y el hierro, abrieron por Gibraltar la puerta a la conquista.
CONQUISTADOR.f.m. El que gana y adquiere por fuerza de armas alguna Provincia o Reino, que antiguamente se decía Conqueridor. Es [derivado] verbal del verbo Conquistar.Lat. populroum domitor hoftium victor. Expugnatur urbium. Abarc.Anales
CONQUISTAR. v.a. Sujetar, dominar, ganar, y adquirir algún Reino, Provincia; Ciudad o Plaza, a fuerza de armas. Lat. Armis populos subigere. Gentes domare.

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Estas definiciones, aunque registradas dos siglos después en el famoso lexicón, no dejan lugar a duda sobre qué cosa entendían los españoles por “Conquista” y con esa conciencia invadieron los territorios de la América continental sometiendo a los pueblos que aquí habitaban. Algunos autores hablan de la liberación que realizaron los españoles de muchos pueblos sojuzgados por los mexicas o aztecas. Efectivamente, los mexicas habían construido un poderoso “imperio” que exigía tributos onerosos a sus “súbditos” y muchas veces emprendían guerras atroces contra los insumisos, pero hay que decir que los españoles no vinieron con el propósitos de “liberar” a los oprimidos, ellos vinieron solamente en pos del oro y para lograrlo no vacilaron en matar a quienes tuvieran enfrente, estableciendo una “colonia” cuyo territorio, compuesto por la tierra, los recursos naturales y la mano de obra indígena, esclava o libre, fue usurpada y explotada en beneficio de la metrópoli española, aunque nominalmente la Nueva España fue un “reino”.

Dentro de los muchos estudios realizados por los investigadores predomina actualmente una corriente historiográfica, construida por latinoamericanos y extranjeros, que cuestiona las “verdades” emanadas de las interpretaciones literales de las fuentes históricas y por supuesto de las ideas “franquistas” de la ultraderecha española que busca exaltar la grandeza de España como si el esplendor de otros tiempos y su desfile de paladines fuera el producto directo de la superioridad de una cultura virginal, cuando todos sabemos que en el dilatado crisol español se mezclaron muchos grupos étnicos como celtas, fenicios, griegos, romanos, cartagineses, germanos, árabes y judíos. Además, todas las crónicas del nuevo mundo, incluida su conquista, están vistas a través del prisma ideológico y cultural español lo cual es absolutamente entendible, pero también muy cuestionable ahora que buscamos conocer mejor los procesos históricos.

Matthew Restall destaca siete mitos en torno a las conquistas de los pueblos de América, mismos que listaré y comentaré brevemente:

  • Mito de los hombres excepcionales. Superhombres de dimensiones extraordinarias capaces de hazañas fuera de este mundo. Atrevidos ¡sí!
  • Mito del ejército del rey. En realidad, la conquista fue una empresa privada, financiada por particulares codiciosos que buscaban el enriquecimiento.
  • Mito del conquistador blanco [y cristiano]. La guerra de conquista contó con la participación de varios grupos, particularmente de los indios sometidos a los mexicas. El pretexto religioso fue solo eso, un subterfugio.
  • Mito de la comunicación [fluida]. No hubo tal, sino que fue facilitada por las “interpretaciones particulares” de Gerónimo de Aguilar y de “la Malinche”. Recordemos el dicho italiano traduttore, traditore (traductor, traidor). Favor de leer la nota para evitar que me cuelguen “milagritos” .
  • Mito de la devastación indígena. Aun cuando la población quedó diezmada, los grupos originarios han mantenido muchos rasgos culturales hasta el presente y aún nuestras sociedades modernas tienen un sustrato indígena indiscutible.
  • Mito de la superioridad. Aunque esto resulta evidente en lo tecnológico, no fue suficiente para el sometimiento de los mexicas e incas, sin el concurso de los contingentes indígenas contrarios al poder dominante.
  • Mito de la completitud. Es decir, del avasallamiento absoluto de los pueblos indígenas, cuando sabemos que la propia conquista de Mesoamérica concluyó en 1697 (176 años después de la caída de Tenochtitlan), además de las numerosas rebeliones a lo largo del periodo colonial.
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Tenemos ahora la oportunidad de leer acerca de los muchos aspectos que hay que revisar de este periodo en el que se enfrentan dos distintas civilizaciones, en el marco de la primera mundialización y la consolidación del sistema capitalista. No es necesario ni deseable acudir a los fervores nacionalistas como argumento, ni al recurso pueril de enfrentar a héroes contra villanos, ya que lo único que logran es nublar nuestra racionalidad. Tampoco pretendamos constituirnos en bandos, como procuran los simples, sino aspiremos a un entendimiento lo más preciso posible acerca de los acontecimientos históricos y aceptemos aquello que nuestra razón nos revele, nos guste o no nos guste.

1

“Diccionario de Autoridades” – Tomo II (1729), pág.522. Biblioteca Nacional de España. http://bdh-

rd.bne.es/viewer.vm?id=0000053799&page=1 [Los 6 volúmenes, completos, de la obra se pueden consultar
en línea o descargarlos en diversos formatos].
2
Restall,Matthew.Los siete mitos de la conquista española Texto completo del libro. [Consultado: marzo
2019] https://introconquista.files.wordpress.com/2018/09/los_siete_mitos_de_la_conquista_espanola.pdf
3
No califico así a la Malinche, porque ella no traicionó a nadie como lo considera la visión popular difundida
en el siglo XIX, sino al papel de cualquier traductor enfrentado a los problemas de la literalidad.
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