Atlixco. En este municipio despedir a un ser querido puede costar entre 15 mil y 18 mil pesos de acuerdo con cifras obtenidas por La Jornada de Oriente. Y aunque el precio promedio de un servicio funerario completo en Atlixco es más bajo que el estatal el cual oscila entre 25 mil y 30 mil pesos, el mercado local presenta una serie de irregularidades y contrastes que preocupan tanto a consumidores como a empresarios del ramo.
En el año 2024 el costo más bajo reportado por una funeraria local fue de 6 mil 500 pesos y el más alto alcanzó los 70 mil 500 pesos reflejando una brecha significativa entre los distintos prestadores del servicio.
A primera vista podría pensarse que los atliscenses pagan menos por los servicios funerarios; sin embargo, detrás de esos números se esconde un mercado saturado de intermediarios, conocidos popularmente como coyotes, que operan sin certificaciones ni permisos.
Un mercado reducido y concentrado
Actualmente tres compañías privadas dominan el negocio funerario en Atlixco siendo las únicas en contar con laboratorio de embalsamado, salas de velación y horno crematorio propio. Según fuentes consultadas del ramo este pequeño grupo controla gran parte del movimiento comercial, mientras que el resto de las ofertas en el municipio proviene de negocios informales o subcontratados que carecen de infraestructura y legalidad.
“Desde la pandemia se multiplicaron los ‘coyotes’. Muchos comenzaron ofreciendo traslados o ataúdes, pero hoy intermedian funerales completos sin cumplir con las normas sanitarias”, explicó un trabajador del sector quien solicitó el anonimato por temor a represalias.
De las funerarias registradas en el municipio sólo dos cuentan con personal certificado para embalsamar cuerpos y nada más una empresa tiene contratos formalmente adheridos ante la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO), organismo que supervisa la legalidad de los servicios y la claridad en los costos.
Otro fenómeno visible en Atlixco es el cambio en las preferencias funerarias. Tal como se reportó en una entrega anterior de este diario, la tendencia ha pasado de la sepultura tradicional a la cremación impulsada por factores económicos, la falta de espacio en los panteones municipales y una transformación cultural sobre las formas de despedida.
En México la industria funeraria está regulada por la Ley General de Salud, las normas de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) para hornos crematorios y los lineamientos de PROFECO que establecen la obligación de entregar contratos claros, detallar precios y respetar servicios pactados.
Mientras el costo de morir en Atlixco parece menor al promedio estatal, varios entrevistados admitieron por momentos la calidad, legalidad y seguridad de los servicios ofrecidos por algunos “coyotes” continúan siendo temas pendientes.
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